Este fin de semana la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) acogerá el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, un encuentro cuyo eje será analizar la relación entre el entorno en el que vivimos y el desarrollo de enfermedades cada vez más prevalentes. Organizado por la Fundación Alborada, el congreso cuenta con 150 plazas presenciales y podrá seguirse también en modalidad streaming.
No es el primer año que la Complutense acoge el encuentro. Una convención que, según la organización, se ha consolidado como uno de los principales foros europeos dedicados al estudio científico de las enfermedades relacionadas con factores ambientales, reuniendo a especialistas en medicina clínica, toxicología, epidemiología, neurología, salud pública e investigación biomédica.
A bombo y platillo anuncian que “Madrid acogerá a algunos de los mayores expertos internacionales en salud y medio ambiente para analizar el impacto de los tóxicos en las enfermedades crónicas”. Investigadores provenientes de Estados Unidos, Canadá y Europa que “abordarán el papel de la contaminación química, los disruptores endocrinos o la radiación electromagnética en patologías como el cáncer, trastornos inmunológicos o enfermedades metabólicas”.
En la lista de ponentes aparecen nombres de reputados científicos, como Nicolás Olea o Robert Brown, pero también de otros polémicos y enmarcados dentro del movimiento anti-5G: Martin L. Pall, Magda Havas y Devra Davis. Esta corriente reúne a personas que se oponen al despliegue del 5G por temor a supuestos efectos en la salud y por desconfianza hacia gobiernos y telecos; dentro de ese ecosistema han circulado también narrativas conspirativas, como la falsa idea de que el 5G “causaba” o “propagaba” el covid-19.
Un hombre corre frente a un grafiti en Londres. (Getty Images/Justin Setterfield)
Desde la organización del Congreso señalan a El Confidencial que conocen perfectamente las investigaciones y declaraciones de los ponentes, a los cuales traen porque consideran que son los mayores expertos, pero que la opinión de cada conferenciante es libre y no tiene que ver con la organización como tal. Además, hacen hincapié en que su objetivo es generar debate sobre estos temas, no apoyar posturas en concreto, y que la universidad simplemente les alquila el espacio. En cuanto a la UCM, este periódico se ha puesto en contacto con la Complutense para conocer su parecer sobre estos perfiles, sin obtener respuesta.
Martin L. Pall: del cáncer al autismo
Martin L. Pall es un bioquímico estadounidense y profesor emérito de Washington State University que en los últimos años se ha convertido en una de las voces académicas más citadas por el activismo contra el 5G. Su tesis central es que la radiación inalámbrica a niveles “no térmicos” activaría canales de calcio dependientes de voltaje (VGCC), desencadenando estrés oxidativo y una cascada de daño celular.
A partir de ese mecanismo, Pall ha vinculado el 5G –y la radiofrecuencia en general– con un amplio abanico de patologías y efectos adversos. En un informe remitido a instituciones europeas, sostiene que existe “alta certeza científica” de daños como: cáncer, daño del ADN, alteraciones neurológicas y neuropsiquiátricas, cambios hormonales, apoptosis (muerte celular) y problemas de fertilidad y reproducción.
En trabajos previos también relacionó la exposición a microondas de baja intensidad con un conjunto de síntomas neurológicos descritos como “microwave syndrome”.
Asimismo, en otro informe señala que “hay evidencia de que las exposiciones a EMF en el útero y poco después del nacimiento pueden causar TDAH y autismo”.
Magda Havas: arritmias y baja calidad del esperma
Magda Havas es profesora emérita de la Universidad de Trent (Canadá) y una de las voces más conocidas del movimiento que alerta sobre los riesgos sanitarios de la radiación inalámbrica. En su perfil académico figura como investigadora en “efectos biológicos y de salud de la contaminación electromagnética” y como perito experta en este ámbito. En su propia web sostiene que trabaja en los efectos adversos de los campos electromagnéticos sobre la salud humana.
Su discurso sobre el 5G es especialmente contundente. Havas advierte de que la nueva generación móvil –y en particular las ondas milimétricas (mmWave)– podría provocar o agravar múltiples patologías, desde síntomas neurológicos (dolor de cabeza, insomnio, fatiga, problemas de concentración), alteraciones cardíacas (palpitaciones, arritmias) y lo que denomina electrohipersensibilidad, hasta cáncer, daño en el esperma y problemas de fertilidad, así como efectos en el sistema inmunitario y en la piel. En sus textos sobre 5G sostiene que la densificación de antenas y la exposición continua aumentarían estos riesgos y que no existen estudios a largo plazo suficientes que avalen su seguridad.
Un miembro del colectivo stop5G.be sostiene una pegatina frente al Ministerio de Justicia de Bruselas en febrero de 2021. (EFE/Stephanie Lecocq)
La polémica se intensificó durante la pandemia: Havas escribió un artículo que afirmaba que, aunque el 5G “no causó” el covid-19, la exposición a 5G mmWave estaba estadísticamente asociada a mayores tasas de casos y mortalidad en determinadas zonas de EEUU, sugiriendo posibles mecanismos biológicos si la relación fuera causal.
Devra Lee Davis: alteraciones neurológicas
Devra Lee Davis es una epidemióloga y toxicóloga estadounidense, fundadora de Environmental Health Trust (EHT) y una de las voces más activas contra el despliegue del 5G, al que considera un riesgo sanitario y ambiental. Desde su organización ha pedido una moratoria del 5G y sostiene que la radiación de radiofrecuencia asociada a móviles, Wi-Fi y nuevas redes puede causar cáncer (en humanos y animales), daño en el ADN, alteraciones neurológicas y efectos reproductivos, además de impactos en aves, abejas y árboles.
En comparecencias públicas, como ante la comisión sobre 5G de New Hampshire, ha defendido que los niños absorben más radiación que los adultos y que existen estudios que apuntan a estrés oxidativo, daño genético y posibles tumores por debajo de los límites regulatorios actuales.
¿El 5G puede afectar a tu salud?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que no hay evidencia científica sólida que confirme efectos adversos para la salud causados por las redes móviles 5G cuando la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia se mantiene por debajo de los límites recomendados por organismos internacionales. Según la institución, las tecnologías inalámbricas, incluida la 5G, no se han vinculado causalmente con daños para la salud hasta la fecha, aunque reconoce que la investigación sigue en curso, especialmente en las bandas más altas del espectro utilizadas en 5G. La penetración de estas ondas en el cuerpo humano disminuye a frecuencias más altas, concentrándose principalmente en la piel y los tejidos superficiales, y no se esperan efectos biológicos significativos fuera de ese rango térmico.
El Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), una institución independiente de expertos, sostiene que no hay evidencias de que la tecnología 5G sea un riesgo para la salud. Alberto Nájera López, director científico de CCARS, explica a El Confidencial que “desde su despliegue en 2020, la tecnología 5G no ha supuesto un cambio cualitativo en términos de exposición personal a radiación respecto a generaciones previas de telefonía móvil, sino una evolución tecnológica dentro de los mismos límites de seguridad ya establecidos”.
Manifestación de asociaciones que cuestionan los efectos del 5G en enero de 2021 en Madrid . (EFE/Ballesteros)
El experto también apunta a la exhaustiva investigación que ha hecho la OMS y que concluye que no se puede demostrar la existencia de ningún tipo de riesgo para la salud. “Asociar 5G con autismo, cáncer u otras patologías graves no está avalado por evidencia científica seria disponible. Las afirmaciones alarmistas no se sostienen cuando se analizan los datos con metodología rigurosa”, concluye este doctor en Neurociencias y profesor de Radiología y Medicina Física en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM).
Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), haciendo referencia a la OMS, se muestra en la misma línea. “No se han confirmado efectos adversos para la salud debidos a la exposición a largo plazo a campos de baja intensidad típicos de ambientes residenciales o públicos (radio, televisión, cableado eléctrico o telefonía móvil) cuando se cumple la normativa vigente”, concluye Dra. María Alameda, secretaria científica de la SEOM .
Por su parte, la Sociedad Española de Neurología (SEN) se muestra mucho más tajante en conversación con este periódico: “El 5G no causa efectos en la salud del cerebro”.
Este fin de semana la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) acogerá el X Congreso Internacional de Medicina Ambiental, un encuentro cuyo eje será analizar la relación entre el entorno en el que vivimos y el desarrollo de enfermedades cada vez más prevalentes. Organizado por la Fundación Alborada, el congreso cuenta con 150 plazas presenciales y podrá seguirse también en modalidad streaming.