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Cómo tomarse la tensión arterial a uno mismo en casa sin cometer errores
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Cómo tomarse la tensión arterial a uno mismo en casa sin cometer errores

Desde la posición del brazo hasta el tensiómetro correcto, el presidente de la Fundación Española del Corazón indica qué hay que tener en cuenta para una medición correcta

Foto: Todas las personas deberían llevar un control de su tensión arterial. (Freepik)
Todas las personas deberían llevar un control de su tensión arterial. (Freepik)

“Solo cuando se mide algo, se conoce cómo está, y solo cuando se mide y se es consciente de si es normal o no, se puede tratar y normalizar. En definitiva, lo que no se mide, no se puede conocer, ni corregir”. Estas palabras, claras y contundentes, pertenecen al doctor Andrés Íñiguez Romo, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), y hacen referencia a la importancia de tomarse la tensión de forma regular.

Y es que, aunque esta medición es algo que se suele hacer en la consulta del médico, lo cierto es que “todo adulto (que no paciente), debería conocer la cifra de la presión arterial que tiene (la máxima o sistólica, y mínima o diastólica)”, remarca el doctor Íñiguez. Para ello, qué mejor manera que tomarse uno mismo la tensión en casa.

Para una medición sin errores es imprescindible seguir unos pasos determinados, en el que todos son importantes, ya que “hacer mal o prescindir de alguno de ellos puede conducir a mediciones erróneas”, advierte el doctor.

Así explica el presidente de la FEC cómo hay que medirse la tensión en casa:

  1. La preparación previa es muy importante, pues se debe medir en reposo, sentado, y tranquilo durante al menos 5 minutos antes de la medición. También es importante no haber realizado ejercicio físico en los 30 minutos previos.
  2. La postura corporal debe ser la correcta. Es decir, sentado, con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, con los pies apoyados en el suelo, sin cruzar las piernas. Medir en el brazo izquierdo preferiblemente, el cual debe colocarse sobre una superficie plana (por ejemplo, una mesa) de modo que el manguito quede a la altura del corazón.
  3. La colocación del manguito debe hacerse en el brazo desnudo. No debe colocarse encima de la ropa ni esta se debe arremangar, de forma que apriete el brazo. Siempre debe estar por encima del pliegue del codo, y ajustado de forma firme pero no excesiva.
  4. La medición debe hacerse en silencio, preferiblemente por la mañana, antes de desayunar y antes de tomarse la medicación, y por la noche antes de cenar y de acostarse, sin estar hablando, ni escuchando música u otra cosa, y con el brazo relajado y sin moverlo hasta que el dispositivo termine de desinflarse y muestre los resultados.
  5. Por último, se recomienda realizar tres mediciones consecutivas separadas por 1-2 minutos y calcular el promedio de las dos últimas. Escriba en un cuaderno las cifras de tensión obtenidas, y las horas a las que se la midió.

Y ya puestos, elijamos el tensiómetro correcto

Además de seguir los pasos mencionados por el experto, hay otro elemento fundamental en esta ecuación, el tensiómetro. Escoger el más adecuado puede parecer complicado, sobre todo, cuando nuestro mundo es ajeno al de la medicina. Sin embargo, el doctor resuelve rápidamente la cuestión.

Existen principalmente tres tipos de tensiómetros: rensiómetros de brazo, de muñeca y aneiroides.

  1. Es importante considerar que los tensiómetros de brazo son precisos y fiables, ya que la medición braquial (por encima del codo) es más fiable que en otras zonas. Si es digital es más fácil de usar, pero hay que tener en cuenta que el tamaño del manguito debe ser el adecuado para el brazo del usuario para garantizar mediciones correctas.
  2. Los tensiómetros de muñeca son más compactos, ligeros y fáciles de llevar, lo que los hace prácticos para revisiones ocasionales o para viajar. Sin embargo, generalmente no alcanzan la precisión de los de brazo, además de que el movimiento o una posición incorrecta pueden afectar los resultados, por lo que requieren una técnica de medición más correcta. Y deben estar bien calibrados.
  3. Los tensiómetros aneroides o manuales son los más exactos, pero requieren usar, y saber usar, a la vez un fonendoscopio, e interpretarlos. Son los más comunes en entornos clínicos, y para profesionales, pero no en el hogar.

No te quitará mucho tiempo

Entre los 5 minutos de reposo y las 3 mediciones consecutivas, la medición no parece que nos vaya a robar demasiado tiempo. Ahora bien, la pregunta siguiente es: ¿cada cuánto tiempo conviene tomarse la tensión para tener un control válido? La respuesta no es única. Según el doctor y presidente de la FEC, “si estamos hablando de personas teóricamente sanas, no diagnosticadas de hipertensión, es recomendable tomarse la tensión cada 3 a 5 años (en edades entre los 18 y 40 años) si la presión es óptima (menos de 120/80 mmHg) y no existen factores de riesgo como obesidad o diabetes”. “En el caso de adultos de 40 años o más, -continúa- deben medírsela al menos una vez al año. Pero aquellas personas que estén englobadas en algún grupo de riesgo (por tener obesidad, antecedentes familiares o diabetes) deben controlarse como mínimo anualmente, y mejor cada 6 meses”.

Errores comunes y sus consecuencias

Tan importante es conocer el modo y frecuencia en que ha de medirse la tensión, como los errores que, en general, se suelen cometer. “Hay muchos puntos que pueden conducir a error, y por tanto obtener datos anormales de tensión arterial”, apunta Íñiguez.

Entre esos fallos, el doctor destaca cuatro de ellos relacionados con la postura, la colocación del tensiómetro, la preparación y el propio aparato:

  • Errores de la postura o de la colocación del tensiómetro. Si el brazo está sin apoyo o a altura incorrecta, o colgando; si las piernas están cruzadas, o estamos mal sentados con los pies colgando sin apoyo, la lectura de tensión puede subir hasta 10-15 mmHg, más de lo que se tiene habitualmente.
  • Errores de la preparación. Si se está hablando, no se ha reposado previamente los 5 minutos previos, o se tiene la vejiga llena y ganas de orinar, se han tomado estimulantes (fumar, beber café) o se ha efectuado ejercicio en los 30 minutos previos, la tensión sistólica (o máxima) puede incrementarse hasta 15-20 mmHg.
  • Finalmente, hay errores debidos a tener un mal equipo de medición. Por ejemplo, cuando el tamaño del manguito es inadecuado, una colocación del manguito demasiado apretado, el hecho de medir sobre la ropa, o hacer una sola toma de tensión. Y si el equipo es digital hay que vigilar que las pilas no estén agotadas o de mala calidad.

Riesgos para la salud de una mala medición

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la pregunta clave sería: ¿Qué importancia tiene obtener datos exactos en el marco de la presión arterial? O, dicho de otro modo, ¿cómo podría afectar a la salud una medición incorrecta? Las consecuencias no son nimias. Y es que, “tomarse mal la tensión significa que podemos infravalorar o sobrevalorar sus cifras cuando nos la medimos”, apunta el experto.

Este desajuste es crucial, ya que “debemos ser conscientes de que tener unas cifras de tensión arterial elevadas (hipertensión arterial) medidas correctamente es muy peligroso. De hecho, a la hipertensión arterial se la conoce como ‘el asesino silencioso’. Su repercusión puede afectar a cualquier órgano del cuerpo: corazón (puede provocar un infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, aneurismas), cerebro (puede provocar un accidente cerebrovascular o ictus, fundamentalmente hemorrágico, deterioro cognitivo y demencia), riñones (provocando insuficiencia renal crónica, que puede llevar a la diálisis o al trasplante), o a otros órganos, como ojos (puede dañar los vasos de la retina con pérdida parcial o total de la vista), aparato sexual (disfunción eréctil, reducción del deseo o la excitación), o metabolismo (aumenta el riesgo de desarrollar diabetes y niveles altos de colesterol en sangre)”, advierte el doctor.

Las cifras de la hipertensión

Finalmente, “según los últimos datos disponibles del INE, en el año 2024 se produjeron un total de 49.745 fallecimientos solo por dos de las más frecuentes enfermedades cardiovasculares, ambas muy relacionadas con tener elevada la tensión arterial (26.851 fallecimientos por cardiopatía isquémica y 22.894 por enfermedades cerebrovasculares). Estas últimas inciden sobre todo en mujeres (12.710 fallecimientos en mujeres vs 10.184 en hombres), añade el presidente de la FEC.

“Solo cuando se mide algo, se conoce cómo está, y solo cuando se mide y se es consciente de si es normal o no, se puede tratar y normalizar. En definitiva, lo que no se mide, no se puede conocer, ni corregir”. Estas palabras, claras y contundentes, pertenecen al doctor Andrés Íñiguez Romo, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), y hacen referencia a la importancia de tomarse la tensión de forma regular.

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