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La faja reductora vuelve, pero ahora la usan las adolescentes
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LA MODA DE LOS DOS MIL

La faja reductora vuelve, pero ahora la usan las adolescentes

Aunque parecían un reducto del pasado, productos como los corsés han vuelto a popularizarse entre las jóvenes gracias a las redes sociales, sin que se planteen si de verdad los necesitan o no

Foto: Los cuerpos perfectos van más allá de la IA o los filtros. (Pexels)
Los cuerpos perfectos van más allá de la IA o los filtros. (Pexels)
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"Tía, no te lo creas, que seguro que están retocadas", le dice una chica de 15 años a su amiga en el gimnasio mientras miran en la pantalla la cintura de una influencer. "Para algo vengo al gimnasio", contesta la que sujeta el móvil, señalando los resultados que espera conseguir.

Vestidas con conjuntos de Shein, se ríen al mismo tiempo y, cuando les preguntas por ellos, responden con total naturalidad que son compresivos y push up. Esta viñeta es parte del costumbrismo de los "0 algo", es decir, de los nacidos a partir de los 2000. Ellas son 011 - nacidas en el 2011- y ya manejan a la perfección estos conceptos para realzar su figura.

Aunque aún les falta un producto por probar: el body reductor. Los "body moldeador", "body reductor" o "body viral" acumulan más de dos millones de vídeos en la plataforma por excelencia de la Gen Z y Alpha: TikTok. "Sé lo que son, pero hace mucho que conseguí que me dejara de salir en mi algoritmo", contesta aliviada Dana, de 17 años, quien ve como una victoria que el pensamiento de comprar uno no esté entre su lista de regalos por la mayoría de edad.

Cada vez son más las mujeres de entre 15 y 25 años las que se acercan a este tipo de contenido milagro para un cuerpo de infarto. Al final, en un mundo donde el hashtag #cuerporelojdearena acumula más de 20 mil videos relacionados, la figura se utiliza a modo de trend al que te sumas o te sumas.

"Sí que tengo compañeras que traen este tipo de body como muy pegado a clase", describe María. Tiene la misma edad que Dana y explica que, aunque entre sus conversaciones con amigas no se cuela el compararse, sí que es un tema que está presente desde el momento en que su adolescencia gira en torno a un smartphone. "Aunque lo quisiera, mi madre ni de broma me dejaría", confiesa entre risas María.

Cómo cruzó del lujo a Shein

La moda siempre ha sabido cómo imponerse. Del mismo modo que los sujetadores push up entraron en la vida de muchas mujeres durante su adolescencia, esta no iba a ser menos. Una moda que empezó con la viralidad de la marca Skims – la firma de Kim Kardashian –. Ropa moldeadora y prendas básicas que promete adaptarse a todo tipo de cuerpos y tonos de piel. Su propuesta se apoya en tejidos elásticos, cortes pensados para estilizar la silueta y una amplia gama de colores "nude" que buscan confundirse con la piel.

Pero lo que nació en el territorio del lujo no tardó en replicarse a gran escala. El efecto llamada fue inmediato: otras firmas reinterpretaron el concepto y lo trasladaron al circuito del fast fashion.

"Adquirir este tipo de productos te acerca levemente a esa vida y eso te libera", explica Esther Rodríguez, psicóloga y directora del Centro de Psicología con su mismo nombre. Sin embargo, asegura que es algo momentáneo y acaba siendo una forma de "engañarte a ti misma", porque sí que existe ese "momento placentero al acercarte al ideal", pero al ampliar la mirada, la frustración de esa vida que lo rodea no existe.

"Buscamos el estatus"

En una era donde los fantasmas de Naturhouse y las dietas milagro se entremezclan con la inmediatez de los resultados, este tipo de reclamos a precios asequibles se convierten en más que una amenaza para la gente joven. No solo por el efecto físico, sino más aún el psicológico.

El principal problema no es que se retoma la mentalidad de los 2000 (moviéndose bajo la tendencia "Flow two thousand") de lo que implica estar delgado y formar parte de la estética que lo engloba, sino más bien la vida que lo acompaña. "Buscamos el estatus que eso nos da", aclara la psicóloga, mientras recalca que hoy en día esta idea de encajar en un imagen ideal se ve edulcorada por corrientes que van más allá del cuerpo.

"Cada vez es más común contar con pacientes que, motivados por tendencias estéticas marcadas por las redes sociales y los nuevos estándares de autocuidado, buscan resultados basados en ejemplos inalcanzables, editados y modificados por filtros", aseguran desde IML CLINIC, clínica que entre sus servicios ofrece la técnica del body sculpting. Defienden la libertad de los pacientes a someterse a cambios estéticos pero reclaman la responsabilidad de los profesionales de detectar "presiones externas".

La nueva teletienda de complejos

¿Hay más maneras de sacar rendimiento a una aplicación? Para TikTok sí. TikTok Shop es una función de comercio electrónico integrada directamente en la aplicación de TikTok que permite a los usuarios descubrir y comprar productos sin salir del feed de vídeos. Desde su lanzamiento progresivo en diferentes países – empezando en Asia y expandiéndose luego a mercados como Europa y Estados Unidos entre 2021 y 2022– , la plataforma ha crecido rápidamente como un modelo que se engloba en el social commerce, es decir, una simbiosis de contenido y comercio electrónico.

Los productos pueden aparecer etiquetados dentro de vídeos, en transmisiones en vivo (live shopping) o en una pestaña específica de "Tienda", y al tocar esos enlaces los usuarios acceden a una página de producto y pueden completar la compra directamente dentro de la propia aplicación mediante el sistema de pago integrado.

Así, el proceso de compra acaba siendo algo mucho más fluido: ver, pinchar y comprar. Esta integración directa puede parecer una ventaja para la experiencia de usuario, sin embargo, puede fomentar compras impulsivas sin reflexión previa, alentadas por mensajes urgentes, ofertas limitadas o recomendaciones de influencers.

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"No puedes compararte con otra mujer y menos cuando no tiene tu misma edad, estilo de vida o dieta", reclama Dana, que a sus 17 años es consciente de los riesgos que conlleva para la concepción de su propia imagen. Una reflexión que comparte María que añade que la imagen de las influencers ha cambiado, ahora no es tan cercana y eso hace "que no nos debamos comparar con ellas".

Esther Rodríguez apoya la reclamación de las adolescentes. "La comparativa es constante y la mayoría se da entre los 20 y los 40 años", confirma. Explica que la delgadez siempre se ha posicionado como "un indicador social", pero que con las redes sociales esta se incrementa por una "exposición continuada".

"Es necesaria la psicoeducación en lo que significa la necesidad"

Más teniendo en la misma plataforma lo que consumes y lo que puedes comprar. "Ahora más que nunca es necesario vincular esta exposición a la psicoeducación en lo que significa la necesidad, es decir: por qué creemos que necesitamos las cosas que adquirimos", profundiza.

La psicóloga plantea un paralelismo con lo que ha sucedido con el consumo de complementos alimenticios, proteína o superalimentos, existe una proactividad "no fundamentada" que vincula el "lo veo con lo quiero". Algo que saben las redes sociales y que aprovechan, lo que hace que se sirvan de la impulsividad y eso lo haga más peligroso.

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Por ello, profesionales como Rodriguez remarcan la necesidad de que existan figuras de apoyo, ya sea familia, amigos o compañeros que detecten conductas que puedan derivar en problemas más graves.

Porque al final, ya sea un corset victoriano o una faja reductora – es cambiar las varillas por elastano –, pero la idea sigue apretando en el mismo sitio: la autoestima femenina.

"Tía, no te lo creas, que seguro que están retocadas", le dice una chica de 15 años a su amiga en el gimnasio mientras miran en la pantalla la cintura de una influencer. "Para algo vengo al gimnasio", contesta la que sujeta el móvil, señalando los resultados que espera conseguir.

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