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¿Cumple el MIR de psicólogos las necesidades de España? El atajo para contratar a no especialistas
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¿Cumple el MIR de psicólogos las necesidades de España? El atajo para contratar a no especialistas

Siete comunidades autónomas contratan a psicólogos no especialistas en sus centros de salud ante la alta demanda y la menor disponibilidad de estos profesionales

Foto: Fachada del centro de salud del Canal Salat de Ciutadella en Menorca. (EFE/Archivo/David Arquimbau)
Fachada del centro de salud del Canal Salat de Ciutadella en Menorca. (EFE/Archivo/David Arquimbau)
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Aunque las comunidades autónomas están obligadas a contratar a psicólogos especialistas vía PIR —el MIR de los psicólogos—, cada vez son más las que optan por ofrecer plazas en centros de salud a aquellos que solo cuentan con un máster habilitante para trabajar en la sanidad privada. Los motivos están claros: hay pocos profesionales que cuentan con la especialidad y muchos de los que lo tienen acaban marchándose a la sanidad privada. Con todo ello, el conflicto está servido: unos representantes de los psicólogos ven con buenos ojos la medida de manera excepcional, mientras que los otros son contrarios.

Esta polémica parte de una importante cuestión legal que Fernando Chacón, vocal de la Junta de Gobierno del Consejo General de Psicología en España, centra en la Ley General de Salud Pública. En una de las disposiciones adicionales, centrada en la regulación de la psicología en el ámbito sanitario, señala que los psicólogos que desarrollen su actividad en centros, establecimientos y servicios del Sistema Nacional de Salud, o concertados con él, “para hacer efectivas las prestaciones sanitarias de la cartera de servicios comunes (...) deberán estar en posesión del título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica”.

Sin embargo, la demanda de asistencia psicológica en la pública es “muy alta”, mientras que el número de especialistas es “muy bajo”, de manera que algunas autonomías han tomado distintos caminos “para bordear la ley”. “Una de las primeras que lo puso en marcha fue Cataluña, que le cambió el nombre y lo denominó como 'problema de bienestar emocional'. Entonces, como ya no es directamente una prestación incluida en la cartera de servicios, no es un problema”, ahonda. De esta manera, en atención primaria han contratado a profesionales que, en vez del PIR, tienen el máster en Psicología General Sanitaria.

Cataluña no es la única comunidad que ha optado por esta opción. Le han seguido Baleares, Canarias, Comunidad Valenciana, La Rioja, Navarra y País Vasco, según Chacón. Por ejemplo, en el archipiélago balear alegan en declaraciones a El Confidencial que han contratado a psicólogos solo con el máster en Atención Primaria desde octubre del año pasado por la “necesidad de cubrir la enorme demanda asistencial en cuestiones que no son trastornos mentales, pero que generan malestar y afectan a la funcionalidad de las personas”.

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En Navarra, la postura es similar: no tienen disponibilidad de perfiles clínicos y con esta medida explican que buscan ofrecer atención a "dificultades emocionales de entidad leve", que pueden ser atendidas “sin especialización, y el apoyo y asesoramiento al personal de atención primaria”.

Además, según estas dos autonomías con las que este medio se ha puesto en contacto, los resultados están siendo positivos, con profesionales y pacientes satisfechos. “Este programa ha redundado en una mejora de la adecuación en la derivación a Salud Mental de personas con valoración psicológica, de tal forma que los procesos leves relacionados con el malestar de la vida cotidiana no llegan al nivel de superespecialización de salud mental; además, se ha producido una reducción en la lista de espera”, comentan desde el Departamento de Salud foral.

Foto: Foto de archivo. (Getty Images/Chris McGrath)

Precisamente, en esta autonomía, un juzgado dictó una sentencia anulando la decisión del gobierno regional de contratar psicólogos sin la especialidad para trabajar en los equipos de atención primaria, según recoge el consejo. Sin embargo, la consejería matiza que no se anuló contratar, “sino un párrafo de la resolución referido a las funciones”. Además, insisten en que la sentencia no es firme y la han recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

Funciones de los dos grupos de psicólogos

Sobre las funciones, desde la Sociedad Española de Psicología Clínica (ANPIR) insisten en que en las profesiones sanitarias se regulan por la Ley de Ordenación Profesional, donde se detalla qué competencia tiene cada una de estas figuras. “Los psicólogos clínicos hacemos evaluación, diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales. Los psicólogos generales sanitarios se dedican a la promoción del estado general de la salud, siempre que esto no tenga que ver con una atención especializada”, explica Esther Arjona, vicepresidenta de ANPIR.

Sin embargo, en estas comunidades autónomas que optan por contratar a los psicólogos sin especialidad, solo se podrían saber sus funciones “si se ve cómo esas personas hacen el trabajo”. “La cosa es que cuando se abren convocatorias para estos procesos utilizan un lenguaje muy amplio, que lo incluye todo y no delimita nada”, denuncia Arjona.

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Con todo esto, su sociedad no ve con buenos ojos esta opción: “Nos preocupa tanto como profesionales como personas que usamos la sanidad pública. El PIR garantiza que tengas un estándar muy alto de formación, de atención y de calidad. Al ser profesionales que no han sido formados por esta vía, no se puede garantizar que lleguen a ese mismo nivel porque dependerá del itinerario formativo del centro donde haya hecho el máster y el 85% de las plazas que hay son en universidades privadas”.

Desde la otra organización, la postura es diferente. Chacón comenta que el consejo considera que debe haber atención psicológica en atención primaria, pero el problema que se plantea es que las vacantes no se cubren por la falta de especialistas. “Si no los hay, ¿vas a dejar de atenderles? Lo que es absurdo es no hacer nada. Una solución sería incrementar las plazas PIR, y estaríamos a favor, pero para eso habría que duplicarlas y la administración no tiene recursos para ello, actualmente”, sostiene.

A pesar de las diferentes posturas, hay un aspecto fundamental en el que coinciden: más allá de la necesidad de más plazas para especialistas, está el abandono. “Muchas personas que ya tienen el título de especialista no siguen [en la sanidad pública] porque, además de que los ingresos son mayores, es una cuestión de condiciones de trabajo”, ahonda el también catedrático de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid.

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En este punto recuerda que ya no solo las listas de espera para ver a un paciente se pueden demorar entre cuatro o cinco meses, es que la interconsulta puede alargarse otros dos: “¿Cómo se trabaja así? ¿Cómo ves el rendimiento? Muchos se sienten frustrados porque las condiciones no son buenas y no están viendo que su trabajo sea relevante. Entonces, ya no solo es que convocan pocas plazas PIR, sino que además esto está haciendo que la gente se vaya”, se pregunta este psicólogo.

¿Funciona el modelo de formación sanitaria especializada?

Si las plazas que se convocan para el PIR no son suficientes y, cuando se convierten en especialistas, una parte relevante del total marcha a la privada, ¿realmente el modelo de especialización para psicología —y otras áreas sanitarias— cubre las necesidades del país? Como la medida de las CCAA, la cuestión genera debate.

ANPIR sostiene que “está claro” que necesitan más plazas PIR (en torno al doble que las actuales, es decir, 560), que el problema es la consecuencia de dejar a la salud mental en segundo plano, por lo que no se ha planificado lo suficiente para satisfacer la demanda; pero la sensación que tienen no es que fracase. “Aporta una formación muy importante. El problema con el que nos encontramos es que no podemos autogestionar la agenda, las presiones y las condiciones laborales, por las que muchos no se mantienen en sus puestos de trabajo en la sanidad pública”, incide Arjona.

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Chacón, por su parte, incide en que, a título personal, considera que el sistema del modelo PIR (así como el resto: MIR, EIR, FIR…) es muy bueno para formar, pero “a veces lo mejor es enemigo de lo bueno”. “Considero que es demasiado rígido”, resume. Para explicar su argumento, que insiste en que no lo expresa de parte del Consejo, comenta que con la Formación Sanitaria Especializada (FSE) predecir cuántos especialistas de cada una de las especialidades van a necesitarse en 30 años en todas las comunidades autónomas es prácticamente “imposible” y crea tensiones.

Por tanto, optaría por flexibilizarlo: “Es muy buena esta formación, nadie lo discute. Pero a veces es tan buena y exige tantos requisitos que no hay gente”. Además, en concreto sobre el PIR, considera que está “demasiado centrado” en enfermedades mentales complejas y poco en ámbitos “colaterales”, de “psicología de la salud, no clínico”. En este punto, plantea que se podrían hacer varias especialidades psicológicas.

Aunque las comunidades autónomas están obligadas a contratar a psicólogos especialistas vía PIR —el MIR de los psicólogos—, cada vez son más las que optan por ofrecer plazas en centros de salud a aquellos que solo cuentan con un máster habilitante para trabajar en la sanidad privada. Los motivos están claros: hay pocos profesionales que cuentan con la especialidad y muchos de los que lo tienen acaban marchándose a la sanidad privada. Con todo ello, el conflicto está servido: unos representantes de los psicólogos ven con buenos ojos la medida de manera excepcional, mientras que los otros son contrarios.

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