Los españoles confían más en los médicos que en cualquier otro colectivo (a pesar del conflicto con Sanidad)
El 'Estudio de Cultura Científica' de la Fundación BBVA sitúa a los doctores como la profesión más fiable (8,4) en plena semana de huelga y pulso con Mónica García
Huelga de médicos para protestar por la reforma del estatuto marco. (EFE/Ana Escobar)
España atraviesa una de las semanas más tensas del pulso entre los médicos y el Ministerio de Sanidad. Desde este lunes, nuestro país vive una huelga que no nace de un enfado repentino, sino de unmalestar acumulado durante años. Las protestas, que vienen de lejos y se han ido reactivando por oleadas, han vuelto a estallar ahora con un choque frontal sobre condiciones de trabajo, reconocimiento profesional y el futuro del sistema sanitario.
En ese clima de confrontación abierta por el Estatuto Marco que regula a todos los sanitarios, cuando el debate público se ha llenado de reproches cruzados y mensajes políticos, irrumpe un dato que descoloca el relato de la crispación: un estudio sitúa a los doctores como el grupo profesional que más confianza inspira en España, por encima de cualquier otro.
El último Estudio de Cultura Científica en España de la Fundación BBVA, publicado este miércoles, sitúa a los doctores como el grupo profesional que mayor confianza inspira en el país. En una escala de 0 a 10, obtienen una nota media de 8,4 y el 79% de los encuestados les concede puntuaciones entre el 8 y el 10. Justo detrás aparecen los científicos, con una media de 8,3 y un 77% de valoraciones en la franja alta.
El contraste es llamativo en un contexto de confrontación con la Administración. Mientras el Ministerio defiende sus reformas y cuestiona el alcance de las movilizaciones, la opinión pública refuerza la legitimidad social del colectivo médico. De hecho, ninguna otra profesión se acerca a esos niveles de respaldo. Ingenieros (7,9), maestros (7,7) y profesores universitarios (7,5) completan la parte alta de la tabla, pero a cierta distancia.
En el extremo opuesto, influencers (2,0) y políticos (2,6) ocupan los últimos puestos del ranking de confianza, seguidos por religiosos (3,4). En una posición intermedia se sitúan policías (6,8), militares y jueces (ambos con 6,0), empresarios (5,7), periodistas (5,3) y funcionarios (5,3).
El estudio no se limita a medir simpatías genéricas. También analiza los atributos que la población asocia con científicos y médicos. En el caso de los científicos –categoría estrechamente vinculada al ámbito sanitario– el 94% considera que son competentes, el 86% cree que actúan de forma ética y el 74% opina que tienen en cuenta los intereses de la mayoría. En términos de nota media, la competencia recibe un 8,1; la ética, un 7,4; y la orientación al interés general, un 6,7. Además, el 78% los percibe como objetivos e imparciales.
La confianza varía ligeramente según el marco institucional. Los científicos que trabajan en hospitales alcanzan la puntuación más alta (8,5 de media y un 81% de valoraciones entre 8 y 10), por delante de los que desarrollan su labor en la universidad (7,8) o en el CSIC (7,6). Los vinculados a empresas privadas o a organizaciones ecologistas obtienen un 6,3, y los que trabajan en agencias estatales, un 6,6.
La imagen social del colectivo está marcada por rasgos positivos. El 89% los define como inteligentes, el 85% como curiosos y el 82% como creativos. También predominan las percepciones de racionalidad (77%) y competitividad (77%). Los estereotipos negativos tienen menor peso: un 41% los ve como despistados o prepotentes y un 30% los considera potencialmente peligrosos.
Pese a esta valoración general, el contacto directo con el mundo científico no es mayoritario: un 33% afirma tener un amigo científico, un 17% un familiar y solo un 8% dice haber trabajado alguna vez como científico.
El estudio, basado en dos encuestas telefónicas realizadas en noviembre de 2025 a más de 2.000 personas cada una y con un margen de error de ±2,2 puntos, dibuja así un panorama claro: en un momento de fricción institucional y desgaste político, la confianza ciudadana en médicos y científicos permanece sólida.
Mientras las negociaciones entre el Ministerio y los representantes sanitarios continúan y la huelga tensiona el sistema, los datos apuntan a un elemento difícil de ignorar en la ecuación: la opinión pública no parece cuestionar la credibilidad ni la integridad de quienes hoy protagonizan las protestas.
España atraviesa una de las semanas más tensas del pulso entre los médicos y el Ministerio de Sanidad. Desde este lunes, nuestro país vive una huelga que no nace de un enfado repentino, sino de unmalestar acumulado durante años. Las protestas, que vienen de lejos y se han ido reactivando por oleadas, han vuelto a estallar ahora con un choque frontal sobre condiciones de trabajo, reconocimiento profesional y el futuro del sistema sanitario.