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El estudio que arroja luz sobre el origen de la miopía (y que desmiente que las pantallas sean el problema)
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Publicado en 'Cell Reports'

El estudio que arroja luz sobre el origen de la miopía (y que desmiente que las pantallas sean el problema)

Una investigación apunta a que el factor más importante para el desarrollo de esta afección es la cantidad y el tipo de luz que entra en el ojo y su eficacia en activar la retina

Foto: Foto de archivo de una revisión ocular en 1950. (Getty Images/Three Lions)
Foto de archivo de una revisión ocular en 1950. (Getty Images/Three Lions)
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La miopía se ha convertido en una epidemia. Esta afección de la visión, que impide ver con claridad los objetos lejanos, la sufren por cada vez más personas. En España, es considerado el principal problema de visión, pues en 2022 afectaba a un 37% del total, lo que se traduce en nueve puntos porcentuales en comparación con el análisis anterior. En el resto del mundo, la situación no es mucho mejor: actualmente la padece casi el 50% de adultos jóvenes en Estados Unidos y Europa, y cerca del 90% en algunas zonas de Asia Oriental. El motivo de desarrollo aún no está del todo claro, no hay consenso, pero las pantallas han sido una de las principales señaladas.

Sin embargo, una nueva investigación pone en tela de juicio tal afirmación. Pero para llegar a este punto, primero hay que entender en qué consiste el estudio de la Facultad de Optometría de la Universidad Estatal de Nueva York. Los científicos se han apoyado en una nueva tecnología para medir los cambios en el tamaño de la pupila cuando el ojo aumenta su poder óptico para enfocar estímulos a distancia corta, como cuando se mira el móvil.

El que lo explica es el profesor José Manuel Alonso, principal autor del análisis, que comenta que la principal conclusión es que la pupila reduce su tamaño cuando el poder óptico del ojo aumenta en tareas que requieren visión a distancia corta. Además, es “muy pronunciada, aumenta en el tiempo y la miopía la hace todavía más pronunciada”.

Estos resultados, junto con otros estudios del laboratorio de Alonso, les han llevado a proponer un mecanismo de desarrollo de miopía “muy simple”. “Creemos que el factor más importante en el desarrollo es la cantidad y tipo de luz que entra en el ojo y su eficacia en activar la retina, el tejido neuronal en el ojo que responde a la luz. Si el ojo está expuesto a luz tenue por un periodo largo de tiempo, la miopía empeora, como por ejemplo, cuando leemos por la noche con este tipo de luz muy a menudo”, explica a El Confidencial.

Las pantallas no son el problema

Por tanto, el científico indica que las pantallas no deberían ser un problema si reflejan abundante luz natural (como cuando se lee en pantalla cerca de una ventana durante el día). Sin embargo, sí podrían suponerlo cuando se utilizan para leer por la noche, cuando la pantalla es la única fuente de luz y la distancia con los ojos es de 30 centímetros o menos.

“En estas condiciones, la corta distancia reduce el tamaño de las pupilas y la cantidad de luz que entra en el ojo. Además, si la pantalla emite mucha luz azul, el tamaño de las pupilas se reduce todavía más. Nuestro trabajo también demuestra que el tamaño de las pupilas se reduce con el tiempo que los ojos enfocados en la lectura”, ahonda.

Foto: sirve-para-algo-filtro-luz-azul-gafas

Esta investigación, publicada este martes en Cell Reports, es parte de un proyecto en el que llevan trabajando muchos años. Los resultados anteriores les llevaron a predecir que la pupila podría ser un factor muy importante en el desarrollo de la miopía y, para confirmarlo, desarrollaron un nuevo procedimiento para medir con precisión los cambios de pupila y otras funciones oculares cuando el ojo aumenta su poder óptico.

Esta teoría que proponen y que indica que las pantallas no son el problema, se suma a una lista larga de ideas e hipótesis que pretenden explicar el desarrollo de la miopía. “Nosotros creemos que se desarrolla cuando el ojo es expuesto a luz tenue por periodos prolongados de tiempo. Otros creen que es el tipo de luz, el contraste, la falta de enfoque… Por ahora, ninguno de estos mecanismos ha resuelto el problema. No hemos conseguido revertir o incluso enlentecer la epidemia de miopía. Nuestro proyecto para los próximos años es seguir estudiando este nuevo mecanismo que proponemos y buscar una forma de transformarlo en recomendaciones específicas que ayuden a prevenir y reducir la progresión de la miopía”, detalla.

Cómo adaptar las oficinas

Por el momento, si el mecanismo que proponen es correcto, Alonso comenta una batería de propuestas con el objetivo de adaptar las oficinas para evitar estos efectos nocivos en la visión. En primer lugar, se encuentra el aumento del uso de luz natural, en la medida de lo posible, y trabajar con pantallas cerca de las ventanas durante el día. En el caso de no tener luz natural, recomienda aumentar la exposición a esta fuera de las horas de trabajo.

Aumentar la calidad de la iluminación de los espacios dedicados a tareas que requieran visión a distancia corta es otro de los consejos, así como evitar pantallas "demasiado azules" y mantener una distancia de visión que no haga que las pupilas demasiado pequeñas, para lo que es necesaria una distancia igual o más larga que la longitud de un antebrazo.

Más allá de este mecanismo, este equipo también está trabajando con medidores de luz que se pueden acoplar a las gafas —a través del proyecto VEET de Meta— para estudiar cómo las condiciones de luz y hábitos visuales se relacionan con el nivel de miopía. “Todavía queda mucho trabajo por hacer, pero creo que estamos cerca de resolver el problema”, concluye.

La miopía se ha convertido en una epidemia. Esta afección de la visión, que impide ver con claridad los objetos lejanos, la sufren por cada vez más personas. En España, es considerado el principal problema de visión, pues en 2022 afectaba a un 37% del total, lo que se traduce en nueve puntos porcentuales en comparación con el análisis anterior. En el resto del mundo, la situación no es mucho mejor: actualmente la padece casi el 50% de adultos jóvenes en Estados Unidos y Europa, y cerca del 90% en algunas zonas de Asia Oriental. El motivo de desarrollo aún no está del todo claro, no hay consenso, pero las pantallas han sido una de las principales señaladas.

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