El conflicto entre las enfermeras y las doulas no es nuevo. Las primeras llevan años denunciando intrusismo y los riesgos que conllevan los partos sin asistencia sanitaria. Esta semana se ha abierto un nuevo capítulo en esta problemática: el Consejo General de Enfermería (CGE) ha enviado una carta a la ministra de Sanidad, Mónica García, en la que muestra su preocupación por las parteras tradicionales y pide que se adopten las medidas oportunas.
La carta, a la que ha tenido acceso El Confidencial, comienza cargando contra publicaciones de doulas o parteras tradicionales, según las enfermeras, de un grupo que se autodenomina B.R.U.J.A.S. (Brigada Revolucionaria Unida por la Justicia, la Autonomía y lo Sagrado).
En concreto, las enfermeras hacen referencia a un comunicado en el que se puede leer lo siguiente: "En un contexto donde se reivindica la figura histórica de las brujas como símbolo de resistencia y sabiduría femenina, vemos con preocupación cómo algunas matronas se suman a la persecución de parteras tradicionales mediante denuncias por intrusismo. Estas acciones no solo invisibilizan los saberes ancestrales, sino que niegan a las mujeres el derecho a elegir cómo, quién y en qué condiciones parir". Además, B.R.U.J.A.S., piden reconocer la partería tradicional como “práctica legítima y necesaria”. Este diario se ha puesto en contacto con este grupo, sin éxito.
Montse Angulo, vocal de Matronas del CGE, explica a este periódico que B.R.U.J.A.S. suele reunir a grupos de mujeres en los que se habla de problemas de salud y se intenta que queden fuera del sistema sanitario porque los auténticos profesionales son “los malos”. “En el comunicado aducen que no somos respetuosas con las mujeres, que nuestro papel es no respetar el derecho, en este caso, a dar a luz a sus hijos donde y con quien deseen. Todo esto es mentira. Nosotras lo que hacemos es informar adecuadamente a las mujeres de los riesgos y beneficios de tener un parto en el domicilio o en un hospital, desde luego siempre y cuando estén acompañadas por una profesional sanitaria”, defiende.
Desde B.R.U.J.A.S. aseguran que no son un colectivo de doulas, sino un "espacio de activismo político y de defensa de los derechos humanos". Además, insiste a este medio en que no es un proyecto vinculado a la asistencia al parto ni a prácticas de acompañamiento perinatal.
Manifestación en Argentina en 2015 sobre el derecho a decidir sobre los partos. (EFE/David Fernández)
Florentino Pérez Raya, presidente del CGE, explica en el escrito remitido a Sanidad que estos posicionamientos por parte de las autodenominadas doulas o parteras tradicionales están dando lugar a una “pequeña corriente de mujeres mal orientadas y asesoradas” desde el punto de vista profesional, que piensan que, como se trata de un hecho fisiológico, está exento de riesgos y no necesita de cuidados.
Pese a que es algo natural, que se debe desencadenar de forma natural y dar como resultado a una madre y a un bebé sanos, Angulo incide en que durante el proceso pueden ocurrir “muchas cosas que lo pueden alterar”. Es ahí cuando entra el profesional sanitario, que conoce qué situaciones se pueden crear, qué riesgos conlleva o cómo evitar que esto se convierta en realidad. Para tener estas nociones, estos profesionales han tenido que estudiar el grado, prepararse el EIR para luego especializarse durante dos años en enfermería obstétrico-ginecológica.
Además, la carta del CGE añade que en los últimos tiempos se está comprobando un aumento de partos no acompañados por profesionales, también llamado parto libre, “con los consiguientes efectos perjudiciales y riesgos extremos para la salud de las mujeres y los recién nacidos”. A Angulo también le llega esta información a través de los vocales provinciales, con especial incidencia en Cataluña.
Todo esto ha sido relatado a la ministra del ramo, Mónica García, a través de un escrito que desde Sanidad han asegurado a este medio que todavía no ha recibido. Sin embargo, esta problemática ya era conocida por el ministerio desde hace años "por las denuncias de este Consejo General”, según las enfermeras. El CGE no es el único organismo que se ha hecho eco de esto. Ya en 2014, la Federación de Asociaciones de Matronas de España (FAME) inició una ronda de contactos con Sanidad para pedir acciones contra las doulas.
Desde el consejo enfermero finaliza la misiva pidiendo que se adopten y promuevan “las medidas oportunas de todo tipo (inspección, información y control), en los diferentes ámbitos territoriales”. La vocal del CGE comenta que, con esta medida, esperan que se haga un llamamiento a la sociedad; y que García se siente con las matronas para hablar sobre qué se puede hacer a nivel de educación para la salud y para fomentar y mejorar la relación entre las mujeres y el sistema para que estas no entren en estos movimientos.
Angulo añade que esperan algún tipo de ayuda, sobre todo, en los aspectos legales. “Podemos ir contra ellas porque las podemos acusar de intrusismo, pero el problema es que son muy hábiles, están escondidas. Si entras en alguna página de doulas, lo que dicen que hacen no es la verdad. Además, las mujeres que están con ellas vienen muy aleccionadas y cuando acuden a un hospital alegan que vienen con una amiga. Si la mujer no quiere tomar medidas y denunciar, no hay nada más que hacer”, resume.
Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva
Sobre el intrusismo, Sanidad afirma a este periódico que la supervisión del ejercicio profesional y la actuación ante posibles supuestos de intrusismo se canalizan a través de los colegios profesionales y las autoridades competentes en las comunidades autónomas.
Sin embargo, incide en que actualmente está trabajando en ultimar la actualización de la Estrategia Estatal de Salud Sexual y Reproductiva 2025-2030, junto con el Ministerio de Igualdad. Dentro de esta estrategia, en la que han participado comités técnicos, las CCAA, asociaciones profesionales y colectivos de mujeres, "se refuerza especialmente la necesidad de formación y desarrollo competencial de todos los profesionales sanitarios que acompañan a las mujeres a lo largo del embarazo, parto y puerperio".
Asimismo, también se subraya "la importancia de contar con profesionales sanitarios reglados y debidamente formados como son las matronas y se reconoce su papel de liderazgo.
¿Cómo se llega a esta situación?
Más allá de las posibles medidas, Angulo reflexiona sobre que toda esta situación contrasta con el aumento de acceso a la información que hay en la actualidad: “Volver a la época de las cavernas me parece fuera de lugar en momentos en los que la evidencia científica nos dice que son factibles los partos en casa y en el hospital. Otra cosa es que la sanidad pública lo cubra”. En este punto recuerda que estas doulas o parteras tradicionales tampoco lo hacen gratis.
“La mujer tiene derecho a elegir dónde quiere parir y con quién. También, si no eres profesional sanitario, no tienes derecho a cobrar. Si quiere parir con la vecina o con su tía, corre el riesgo y yo no puedo avalar que sea así, pero es su derecho y si pasa algo… Pero no cobrar por ello”, denuncia.
¿Cómo se ha llegado hasta aquí? La matrona sostiene que actualmente hay un movimiento antisistema y que estas mujeres “se mueven muy bien en esos círculos”. Estas buscan a personas que hayan tenido una mala experiencia previa en el sistema público y que ya tengan cercanía a este tipo de asistencia basada en medicina tradicional o plantas.
El conflicto entre las enfermeras y las doulas no es nuevo. Las primeras llevan años denunciando intrusismo y los riesgos que conllevan los partos sin asistencia sanitaria. Esta semana se ha abierto un nuevo capítulo en esta problemática: el Consejo General de Enfermería (CGE) ha enviado una carta a la ministra de Sanidad, Mónica García, en la que muestra su preocupación por las parteras tradicionales y pide que se adopten las medidas oportunas.