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Dos meses pasados por agua: así ha afectado el mal tiempo a tu salud
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Tras el tren de borrascas

Dos meses pasados por agua: así ha afectado el mal tiempo a tu salud

Enero fue el mes con menos horas de luz en España desde 1996 y febrero no se queda lejos. Esta situación meteorológica puede afectar al bienestar físico y emocional

Foto: Lluvia en madrid
Lluvia en madrid

El comienzo de año en España está siendo pasado por agua y gris. La sucesión de borrascas en enero ha oscurecido tanto a la península que ha sido el mes con menos horas de sol registradas desde 1996. Los valores habituales en estas fechas suelen rondar las 185 horas de sol, con grandes diferencias entre zonas, y las primeras cuatro semanas de 2026 registraron la mayor anomalía negativa de horas de sol desde hace 30 años, con 29 horas menos.

Febrero ha comenzado y parece que la situación no es mucho mejor. Los cielos en muchos puntos del país continúan encapotados y las lluvias siguen siendo protagonistas. Y todo esto acaba teniendo consecuencias en nuestra salud, tanto física como mental.

Para saber cómo afecta, numerosos estudios han analizado a lo largo de los años cuál es la relación entre las condiciones climáticas y el bienestar. Uno de ellos, publicado el año pasado en Frontiers in Public Health, ahonda en que estas condiciones suponen un “componente importante” del entorno natural, pues abarcan dimensiones como la luz, la temperatura, las precipitaciones… “Estos factores no solo influyen directamente en diversas dimensiones del bienestar, sino que también pueden interactuar para generar efectos acumulativos que, en conjunto, configuran la experiencia de bienestar”, concreta la investigación.

Una de las cuestiones que aborda el estudio es cómo afectan estas condiciones climáticas en la síntesis de vitamina D. Según los científicos, los días nublados, el invierno o cualquier circunstancia que hace que se reduzca la luz solar —como ha ocurrido en enero— pueden disminuir la eficiencia de la síntesis natural de esta vitamina. “En días nublados, la intensidad de los rayos UV disminuye, lo que puede reducir la capacidad de la piel para producir dicha vitamina. Además, en invierno, debido a los cambios en el ángulo de la radiación solar y la reducción de horas de sol, la intensidad de la radiación UVB disminuye, lo que reduce aún más las posibilidades de que la piel sintetice vitamina D”, detalla.

Foto: Píldoras. (iStock)

Pero, ¿para qué sirve exactamente la vitamina D y qué consecuencias pudiera tener sufrir un déficit de esta? Para empezar, ayuda al cuerpo a obtener el calcio, uno de los principales componentes de los huesos. La carencia de esta puede conducir a la pérdida de densidad ósea, lo que puede llevar a sufrir osteoporosis y fracturas. Pero va más allá, pues también juega un rol en el sistema nervioso, muscular e inmunitario. Las personas que corren un mayor riesgo de deficiencia de vitamina D son bebés lactantes, adultos mayores o personas con obesidad, entre otros, según recoge MedlinePlus, un portal online sobre salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

Por otra parte, las lluvias continuadas pueden dejar secuelas a nivel respiratorio. Así lo advertían especialistas de varios hospitales privados el año pasado, quienes recordaban que la humedad ambiental, típica de estos días, puede tener consecuencias en las personas que sufren problemas respiratorios, especialmente quienes padecen asma o enfermedades pulmonares crónicas, pues los ambientes húmedos favorecen la proliferación de ácaros y moho, dos desencadenantes frecuentes de crisis asmáticas.

Foto: (istock)

Además, los cambios de temperatura al entrar y salir de sitios cerrados también podrían agravar la sintomatología con afecciones respiratorias. Para evitar esto, los especialistas recomiendan mantener una correcta ventilación en las casas, evitar la acumulación de humedad en espacios cerrados y, solo en caso de ser necesario, utilizar filtros de aire.

La relación de la lluvia con las alergias

Pero no solo hay consecuencias inmediatas, sino que también a medio plazo. La Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) advertía el año pasado, tras semanas de lluvias mantenidas, que la primavera llegaría con síntomas más intensos para los alérgicos, pues el viento y la lluvia afectan “de manera importante” a los niveles de polen en la atmósfera.

Por tanto, las precipitaciones continuadas no solo se pueden relacionar con ciertas patologías, sino también con el empeoramiento de otras. Más allá de las enfermedades, el cambio de tiempo y la lluvia tradicionalmente se han asociado con el incremento de molestias o dolor de determinadas partes del cuerpo, como la cadera y la rodilla. Desde Vithas explican que las precipitaciones, como tal, no son causantes de estos procesos, sino más bien el cambio de presión atmosférica asociado al inicio de las precipitaciones.

Esto se debe a que cuando el clima va a experimentar cambios significativos, se producen variaciones de presión por el flujo entre el aire frío y caliente. Como consecuencia, los líquidos del cuerpo —que se componen en un 65% de agua— experimentan ciertos cambios. Uno de los líquidos que son especialmente sensibles es el sinovial, cuya misión es reducir la fricción entre huesos, articulaciones o tendones. Si se ha padecido una lesión anterior, la expansión o contracción del líquido sinovial provoca su cambio de volumen, ocasionando que se presionen nervios o zonas que ya antes estaban dañadas.

Lluvia y salud mental

La lluvia puede tener también efectos en nuestra salud mental, al asociarse con menos luz y más actividades en el interior. Esto no significa que provoque depresión u otro tipo de trastorno, sino que puede tener consecuencias en el estado de ánimo.

El estudio de 2025 recientemente mencionado comenta que las condiciones de luz son “un factor crucial” para determinar el bienestar individual, ya que influyen tanto en el estado emocional como en la satisfacción vital. “La luz insuficiente puede inducir emociones negativas, mientras que la luz apropiada, en particular la luz solar, tiende a tener una asociación positiva con el estado de ánimo. Estudios psicológicos han demostrado que puede actuar como regulador del estado de ánimo”, matiza. Además, menciona que en otro análisis concluyeron que las precipitaciones en enero tenían una correlación negativa con la felicidad, “lo que indica que la lluvia se asocia con niveles más bajos de bienestar”.

Foto: victimas-secundarias-dana-salud-mental

Por otro lado, aborda cómo la vitamina D también tiene mucho que decir en todo esto: la deficiencia de esta puede conducir a sentimientos depresivos y fatiga, pues se relaciona con síntomas de este tipo, así como con emociones negativas.

El análisis recuerda que en invierno, con la reducción de la exposición a la luz solar —típicos de los días de lluvia— y los niveles más bajos de vitamina D, pueden inducir síntomas depresivos en personas con trastorno afectivo emocional (TAE).

Pero, ¿qué es el trastorno afectivo estacional? Royal College of Psychiatrists (Colegio de Psiquiatras de Reino Unido) comenta que algunas personas no se sienten tan bien durante los meses de invierno, particularmente si se vive en un lugar donde el clima cambia mucho y está oscuro. Cuando esto interfiere con la vida de una persona, se da lo que se conoce como TAE, cuyos síntomas son similares a los de la depresión, pero se presentan en estas fechas. Entre los signos están el bajo estado de ánimo, falta de interés y disfrute de la vida, ser menos sociable y más irritable… Y los que los diferencia, en la mayoría de los casos, del trastorno depresivo es que se duerme y come más.

Foto: (Fuente: Meteored)

“Si padeces TAE, puede que te cueste despertarte en una mañana de invierno y, a menudo, sientas sueño durante el día. Podrías tener antojo de chocolate y alimentos ricos en carbohidratos, como pan o alimentos azucarados. El TAE mejora en primavera”, detalla la institución. Además, matiza que es más común en mujeres en edad reproductiva, siendo, de manera general, tres veces más posible en ellas que en ellos. Por el contrario, es menos prevalente en niños y adultos mayores.

Por otra parte, otro estudio, publicado en 2014, concluyó, en base a datos de millones de usuarios de Facebook, que la lluvia influye directamente en el contenido emocional de los mensajes de estado y que también afecta a los mensajes de estados de amigos en otras ciudades que no experimentan lluvia. “Por cada persona afectada directamente, la lluvia altera la expresión emocional de aproximadamente una o dos personas más”, resume.

El comienzo de año en España está siendo pasado por agua y gris. La sucesión de borrascas en enero ha oscurecido tanto a la península que ha sido el mes con menos horas de sol registradas desde 1996. Los valores habituales en estas fechas suelen rondar las 185 horas de sol, con grandes diferencias entre zonas, y las primeras cuatro semanas de 2026 registraron la mayor anomalía negativa de horas de sol desde hace 30 años, con 29 horas menos.

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