¿Qué lleva a tu médico de familia a querer trabajar hasta los 70 años?
Recientemente, se ha dado luz verde a prorrogar la posibilidad de la jubilación activa para los facultativos de atención primaria, es decir, especialistas en medicina familiar y comunitaria y pediatría
Foto de archivo de un centro de salud en Madrid (Europa Press/Eduardo Parra)
Elena del Olmo tenía marcada en el calendario una fecha: 4 de febrero de 2026. Ese día fijaba su jubilación y, por tanto, ponía punto y final a más de 30 años de carrera como especialista en medicina familiar y comunitaria. La facultativa tenía activa la cuenta atrás para colgar la bata y volver a su casa porque reconoce que había jornadas de urgencias donde llegaba a ver a más de 50 personas y esos días eran “horrorosos”, no los soportaba.
Bajo esta premisa, el verano anterior empezó a moverse para conocer qué tenía que hacer para poner fin a su carrera profesional. “Tuve una especie de crisis vital pensando '¿y ahora qué hago yéndome a mi casa?'Estaba un poco ansiosa porque tengo muchos hobbies, no me aburro, pero dejar mi trabajo me suponía un estrés y un malestar tremendo”, recuerda.
De manera espontánea, la trabajadora que podía ayudarla con toda esta gestión le habló sobre la jubilación activa. Esta opción se contemplaba gracias a la publicación del Real Decreto-ley 20/2022, de 27 de diciembre, en el cual, en el artículo 83, introduce una nueva disposición transitoria trigésimo quinta del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2015, de 30 de octubre.
Esta normativa contemplaba que los facultativos de atención primaria (médicos de familia y pediatras) adscritos al Sistema Nacional de Salud con nombramiento estatutario o funcionario podrían continuar desempeñando sus funciones durante la prórroga en el servicio activo y, simultáneamente, acceder a la jubilación, percibiendo el 75% del importe de la pensión hasta los 70 años. Pero, a pesar de que durante el tiempo que estuvo vigente se acogieron más de 1.100 médicos, todo estaba en el aire, pues este sistema estaba vigente hasta finales de 2025.
Del Olmo, consciente de que se podría prorrogar esta opción, comenzó a planteárselo, pero le interesaba si podía hacer el 50% de su jornada. “A mí esto me puede cuadrar mucho porque no renuncio a mi trabajo ni a la vida social que se genera en este entorno. Tengo mucho jubilado alrededor y me parece que uno se empobrece [mentalmente] cuando se retira, tengo la sensación de que todos viven por y para su ombligo. Tengo mucho que hacer, pero no sé, es como si me faltara algo”, sostiene.
Y así fue como comenzó a realizar todos los trámites que le exigían para poder acogerse a esta medida y, en noviembre, recibió luz verde para ello, sin saber si la medida continuaría en 2026. “Corrí el riesgo: sifebrero no hubiera salido lo de la jubilación activa mejorada, yo en marzo podría solicitar la jubilación y en mayo estaba en mi casa”, explica.
Hasta que la semana pasada el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó que durante este año también tendría vigencia esta posibilidad. Todo sobre la bocina, el mismo día que ella se tendría que jubilar. Dos días después, habla con El Confidencial de esta nueva etapa como médica de familia, en la que podrá seguir tratando a sus pacientes de siempre a media jornada, pues ella insiste en que lleva desde 1998 en el mismo lugar y a un 30% de sus pacientes le conoce desde entonces.
Razones para continuar siendo médico
Esta facultativa de un centro de salud madrileño comenta que se encuentra cansada para seguir trabajando el 100% de la jornada, pero, en cambio, ve con buenos ojos si es el 50%. Las razones por las que se acoge a la jubilación activa son dos, que se entremezclan: la que ya ha empezado a desgranar, más personal, pero también tiene en cuenta la cuestión económica.
Todo comenzó con el propio “vértigo” de verse en casa. Pero esta razón no es algo puntual, pues el miedo a la jubilación está presente entre los seniors, no tanto por dejar de trabajar en sí, sino más bien por qué hacer. Según una encuesta realizada a mayores de 65 años en Estados Unidos, el 42% de quienes lo retrasan lo hacen por temor a aburrirse, algo que pesa más que la salud o incluso el dinero. Ese vértigo ante el vacío también aparece en otro informe, que señala que muchas personas describen la jubilación como algo directamente “aterrador”, al asociarla con la pérdida de rutina, propósito e identidad.
En este caso, también hubo otra razón de peso, como es la cuestión económica, pues considera que las condiciones están “muy bien”: “Voy a cobrar no todo mi sueldo, pero se acerca bastante. Creo que ir a trabajar la mitad de los días me va a resultar tan de descanso y gratificante a la vez que me va a merecer la pena”.
Su sueldo, a partir de esta misma semana, se compondrá del 75% de su jubilación más su salario habitual, que en este caso será la mitad al trabajar media jornada. Para ello trabajará medio martes y todo el miércoles y jueves.
Los pacientes también han influido en esta decisión, sobre todo “los que me quedan de toda la vida, que me hacen la vida muy agradable”. Reconoce que ahora mismo tratar a gente nueva en la consulta no le estimula ni le gusta porque su población ha cambiado: antes, atendía a mucha gente mayor, enferma y con pocos recursos, con quienes ella se ha sentido “muy útil”. Y eso que al principio no era su público favorito y ahora, en cambio, se dedicaría exclusivamente a ellos.
Respecto al tiempo que va a estar en esta jubilación activa, no se pone fecha en el horizonte: “Hoy es mi primer día, voy a ver cómo se me da esto, tengo que observar ese día de castigo [en el que no tiene agenda, pues se dedica a atender a urgencias y que tiene cada diez días] en el que tengo que atender a todos los pacientes que vengan. Al trabajar la mitad, ese número de días también va a bajar. Entonces, analizaré cómo lo llevo porque me suele descolocar y dos días antes estoy rumiando y despertándome a las seis de la mañana dándole vueltas. No estoy hablando de tonterías, a mí me suma mucho desgaste afectivo y psicológico”.
Elena del Olmo tenía marcada en el calendario una fecha: 4 de febrero de 2026. Ese día fijaba su jubilación y, por tanto, ponía punto y final a más de 30 años de carrera como especialista en medicina familiar y comunitaria. La facultativa tenía activa la cuenta atrás para colgar la bata y volver a su casa porque reconoce que había jornadas de urgencias donde llegaba a ver a más de 50 personas y esos días eran “horrorosos”, no los soportaba.