Ir al dermatólogo es misión imposible, no solo en España: "Llevo 8 meses de espera para un diagnóstico que ya sé"
Las listas de espera siguen siendo una asignatura pendiente en España y en toda Europa. Más cuando el diagnóstico no sólo determina el tratamiento, sino también la gravedad. Así es la Europa que no llega a tiempo con sus pacientes
Miles de personas se manifiestan en andalucía contra el "deterioro" de la sanidad pública. (EFE/David Arjona Ramírez)
"Estoy esperando a que me den un diagnóstico que ya sé, solo gracias a que fui por la privada", Adoración es de Motril y tiene un carcinoma en la cabeza. Empezó como una herida “sin importancia” que ni estorbaba cuando iba a la peluquería del barrio, sin embargo, empezó a ser incómoda. Picaba y ha ido creciendo. Acudió al médico y fue parte de las pacientes por teleasistencia, con una imagen que derivaron de la primaria al especialista. La respuesta llegó por carta: “Posible carcinoma”. La posibilidad se ha alargado más de cuatro meses.
Según el último informe de listas de espera publicado por el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad– primer semestre de 2025 – un total de 832.728 pacientes estaban en lista de espera para operarse en el Sistema Nacional de Salud (SNS). En cuanto al tiempo de demora para entrar al quirófano, se situó en 118,6 días, mientras el tiempo medio para ser atendido por un especialista se situó en 96 días.
Una cifra que coincide con lo que reclaman desde el Defensor del Paciente, quienes describen “la hoja de ruta para acceder a la sanidad pública” como una “carrera de obstáculos”. Insisten en casos flagrantes como es el tratamiento de cáncer de mama, donde registran hasta 8 y 12 semanas de retraso para ser atendidas o para una cirugía.
En este sentido, ninguna especialidad es mejor o peor en lo que respecta a las esperas. En España, dermatología se encuentra a la cabeza, junto con otras especialidades como traumatología o neurología. Desde las infraestructuras se defiende la teleasistencia. Si le pregunta a las asociaciones de médicos sacan a la palestra la falta de personal.
Los especialistas, por su parte, reivindican el poder de los facultativos en la primaria para evaluar cierto tipo de diagnósticos y no generar ese “cuello de botella en las derivaciones”. Entre todo esto está el paciente, que con independencia de la consulta o especialidad, su camino empieza de forma similar.
Fase I: Conseguir una cita
“La lista de espera empieza, en muchos casos, con la consulta al médico de cabecera; continúa con la derivación al especialista y prosigue con la realización de pruebas diagnósticas. Después llegan nuevas valoraciones, más pruebas y, finalmente, la indicación de una intervención quirúrgica si fuera necesario”, describe Carmen Flores, Defensor del Paciente. Además, explica que se trata de un “mal común”, ya que todas las Comunidades Autónomas gestionan listas de espera.
Desde el Defensor del Paciente abogan como parte de la solución la imposición de sanciones a las Comunidades para asegurar el correcto funcionamiento del sistema de asignación de citas- “Soluciones hay muchas, pero no se aborda el problema porque no se quiere”, sentencia Carmen. Al final, se trata de una medida ante lo que para muchos es un “sistema desigual”.
Antonio narra que “debutó con la psoriasis” desde niño y en sus veinte la artritis llegó a su vida. Es el presidente de la Asociación de Pacientes y Familiares de Psoriasis y Artritis Psoriásica. Él, como muchos otros, forma parte del sistema y, con todo y con eso, en muchas ocasiones sufre las insuficiencias del sistema: “Uno de los principales problemas es que la calidad asistencial depende de tu código postal”.
Las diferencias entre comunidades son claras, en especial, en cuanto a la media de días de espera para operarse en la sanidad pública. Andalucía (160 días), Cataluña (148 días) y Extremadura (134 días) se sitúan entre las más afectadas, con tiempos de espera medios que superan ampliamente la media nacional y mayores porcentajes de pacientes que llevan más de seis meses pendientes de una intervención.
Adoración conoce a Carmen. No le ha quedado otra que acudir, viendo que las reclamaciones contra su hospital no son una solución para ella. “He ido con mi hijo, he puesto reclamaciones y nada. Me tocó replantearme si pedir un préstamo para pasar directamente al tratamiento por la privada”, suspira al recordar el periplo que están siendo estos meses pasados y la incertidumbre en un “aspecto tan importante de la vida como la salud”.
Las instituciones defienden que la falta de personal y un paciente más consciente que acude al médico son dos factores que se complementan a la hora de describir la saturación ante la que se encuentra el sistema nacional de salud en nuestro país.
En este sentido, la Asociación del Paciente, en su Observatorio de 2025 destaca que “casi la mitad de las regiones en nuestro país no dispone de listas de espera diferenciadas para pacientes crónicos, y que cuando se estratifica suele primar el enfoque clínico”. Así, explican que ante demoras, la priorización y la “gestión de la espera” no siempre incorpora factores sociales que también “condicionan el daño y la carga para el paciente”.
Fase II: Entre la espera y la privada
Para muchos, llegar al médico de cabecera ya es todo un logro. En esta segunda fase, entran todas esas pruebas previas a la visita al especialista y la espera que conlleva llegar hasta un dermatólogo. Aquí es donde para muchos entra la privada. Sin embargo, no parece existir en el panorama europeo de soluciones como ente conciliador.
La espera media en Lituania para una consulta ronda actualmente los tres meses, pese a que la ley establece plazos más cortos para diagnóstico y tratamiento. “La ley estipula que el diagnóstico debe realizarse en un plazo de 28 días y que el tratamiento debe comenzar en un plazo de 14 días. Cuando las personas acuden a una consulta privada para su primera cita, pagan por ella y, de alguna manera, se pone en marcha el mecanismo, se realizan las pruebas y luego se ajustan a esos plazos”, explica N. Čiakienė, directora de la Asociación de Pacientes de Cáncer en Lituania (POLA).
"Los salarios en la privada pueden ser hasta cinco veces más"
En este sentido, la mayoría de países llegan a una misma conclusión: ¿Dónde están nuestros profesionales? Los datos oficiales en el país báltico indican que no faltan dermatólogos en el país, el problema radica en que muchos jóvenes especialistas optan por dedicarse a la dermatología estética o trabajar principalmente en el sector privado, donde los salarios pueden ser entre tres y cinco veces superiores a los del sistema público. Pocos médicos ejercen a tiempo completo en hospitales estatales, lo que repercute en la capacidad asistencial.
Tadas Raudonis, director del Centro de Dermatología y Venereología del Hospital Universitario Santaros Klinikos de Vilna, que también trabaja en una clínica privada de la capital, subraya que no solo los pacientes que esperan una consulta dermatológica se enfrentan a largas listas de espera, sino que el problema afecta a todo el sistema: “La cuestión de las colas es muy sencilla: ningún médico trabaja a tiempo completo en una institución pública porque los salarios en la privada pueden ser hasta cinco veces más”.
Francia atraviesa, también una grave escasez de dermatólogos que dificulta cada vez más el acceso a la atención. Según un estudio reciente del sindicato de dermatólogos, el 73 % de los franceses tiene problemas para conseguir cita, 27 puntos más que en 2011. El tiempo medio de espera supera ya los tres meses: 104 días en 2023 frente a 41 días en 2012, es decir, se ha triplicado.
Como consecuencia, el 46 % de los pacientes ha renunciado en alguna ocasión a consultar por sus problemas de piel. En los últimos 15 años, el país ha perdido alrededor de 1.000 especialistas, pasando de casi 4.000 a menos de 3.000, lo que equivale a menos de 3,5 dermatólogos por cada 100.000 habitantes.
La situación es especialmente crítica en zonas rurales y en áreas con alta concentración poblacional, como Seine-Saint-Denis, en el área de París. Actualmente, hay ocho departamentos con menos de un dermatólogo por cada 100.000 habitantes y en cuatro de ellos —Lozère, Creuse, Nièvre e Indre— no queda ninguno.
Además, casi la mitad de los profesionales tiene 60 años o más, lo que anticipa nuevas jubilaciones sin reemplazo suficiente: para 2030, entre el 20 % y el 30 % de los dermatólogos que se retiren no serán sustituidos. En 2024 sólo se formaron 94 internos, cuando serían necesarios al menos 125 al año para evitar el colapso de la especialidad, una cifra que las asociaciones profesionales consideran claramente insuficiente.
Fase III: Aún siendo parte del sistema
Llegados a este punto, ya hemos sido diagnosticados y hemos visitado los entresijos de la pública y la privada. Sin embargo, la confirmación médica no implica inmediatez, y en especialidades como dermatología —donde el tiempo puede marcar la diferencia en casos oncológicos—. Así, nuestro recorrido no se acorta: simplemente se transforma.
Muchos pacientes pagan para acelerar la primera consulta, pero regresan al circuito público para pruebas complejas o cirugías, o descubren que los plazos tampoco son tan breves como esperaban. El resultado es una atención fragmentada, más costosa y emocionalmente desgastante. “He puesto reclamaciones y me piden disculpas, sin embargo, yo sigo sin mi diagnóstico”, confiesa Adoración con todo alicaído.
¿Tiene solución este embudo?
Capacitar a la Primaria aparece así como una de las soluciones más repetidas, pero ¿qué significa? Y, aún más importante, ¿cómo se puede llevar a cabo? Aparentemente, España ya lo está haciendo en algunos puntos del país: la teleasistencia y el refuerzo de la enfermería.
La consulta telefónica o por videollamada, impulsada durante la pandemia, se mantiene como herramienta para filtrar casos leves y hacer seguimiento de crónicos. Paso uno solucionado. El problema es que esta asistencia carece de continuidad. Sino que se lo digan a Antonia.
Eso sí, no es la única, en nuestro país, ni en Europa. Según un estudio encargado por la Asociación Médica de Viena en mayo de 2024, en todas las especialidades médicas es ahora más difícil conseguir una cita con un médico financiado con fondos públicos en comparación con 2012. Para los dermatólogos de Viena, el tiempo de espera es ahora de 28 días, cuatro veces más que hace 12 años. El presidente de la Asociación Médica, Johannes Steinhart, calificó los resultados de “alarmantes” y los atribuyó al progresivo abandono del sector ambulatorio público.
En este sentido, el problema se centra en la cantidad de profesionales que deciden quedarse en el ámbito público. En los últimos años, se han impulsado iniciativas para hacer más atractivas las condiciones laborales de los médicos y frenar su paso a la práctica privada, la tendencia apunta en sentido contrario: cada vez más profesionales optan por ejercer como “Wahlärzte”, es decir, médicos privados.
Según la última encuesta del portal krankenversichern.at publicada en septiembre de 2025, el tiempo medio de espera para una consulta dermatológica en Austria ha aumentado a 36 días. Esta situación empuja a más pacientes hacia la atención privada y alimenta la consolidación de un sistema sanitario de dos niveles. Ante esta evolución, varias regiones —entre ellas Tirol, Baja Austria y Estiria— están desarrollando proyectos de telemedicina con el objetivo de reducir los tiempos de espera, especialmente en dermatología.
Las medidas que podrían funcionar
“La enfermería es clave”, defiende Paloma Repila, adjunta a la Secretaría de Acción Sindical de SATSE. Describe como parte de la solución el conectar la primaria con la especialidad de manera que no hay que “transitar por tantos circuitos externos”. Desde un punto de vista logístico, explica que la enfermería puede servir de “catalizador de derivaciones preferentes”. Para Antonio como usuario también son una pieza fundamental: “Yo siempre me he apoyado en ellas, tanto con lesiones como cuando he sufrido retrasos”.
Parte del éxito de un sistema de salud, apuntan tanto médicos como enfermería, es el coste a largo plazo de no abordar a tiempo una patología. Por eso, Repila matiza: “La solución pasa por capacitar a la primaria para que sea no solo una puerta de entrada, sino también de salida”. Al final, se trata de agilizar y que la atención al paciente sea lo menos continuada, no sólo en términos de salud pública sino también para mejorar la respuesta de un sistema que actualmente no parece responder de forma eficiente.
Sin embargo, cuando se habla de “capacitar” siempre pasa por el sistema público. “Lo que no se puede permitir es gestionar con dinero público la sanidad privada”, reclaman desde el Defensor del Paciente. Asumiendo que parte de la responsabilidad de las instituciones gubernamentales pasa por la gestión eficiente de ambos sistemas, como herramientas complementarias en el ecosistema de la salud, Flores sentencia: “Tenemos una Seguridad Social, universal y pública, y con este tipo de medidas nos lo estamos cargando”.
En Irlanda, donde el cáncer de piel es ya el tumor más diagnosticado, las agencias estatales advierten además del impacto económico: tratar un melanoma en estadio IV puede costar hasta 25 veces más que hacerlo en una fase temprana. La elevada presencia de fototipos de alto riesgo en la población irlandesa agrava el problema, en un contexto en el que siguen funcionando más de 360 centros de bronceado —con casi 400 infracciones detectadas en 2023— y un 5,2 % de menores de entre 10 y 17 años reconoce haber utilizado cabinas de rayos UVA.
En paralelo, han proliferado los servicios de telemedicina, mientras que el último informe del Health Research Board concluye que para reducir riesgos como el uso de cabinas de bronceado no bastan medidas aisladas, sino que se requiere una estrategia combinada de conciencia pública y regulación más estricta.
Así, la prevención empieza mucho antes de la sala de espera y la solución no cabe en una sola consulta. En este momento en el que está leyendo el reportaje, Antonio ya ha podido asistir a una de sus seis visitas anuales de seguimiento y Adoración ya está recibiendo el diagnóstico que la privada le confirmó hace meses, a la espera de que en cuestión de dos semanas pueda estar operada y en reposo. Aún quedan más pruebas para ambos. Aún quedan más visitas al hospital. La espera aún no ha terminado.
"Estoy esperando a que me den un diagnóstico que ya sé, solo gracias a que fui por la privada", Adoración es de Motril y tiene un carcinoma en la cabeza. Empezó como una herida “sin importancia” que ni estorbaba cuando iba a la peluquería del barrio, sin embargo, empezó a ser incómoda. Picaba y ha ido creciendo. Acudió al médico y fue parte de las pacientes por teleasistencia, con una imagen que derivaron de la primaria al especialista. La respuesta llegó por carta: “Posible carcinoma”. La posibilidad se ha alargado más de cuatro meses.