El párkinson es el trastorno del movimiento más prevalente y la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo, tras el alzhéimer. En los últimos 20 años, la carga de la enfermedad ha aumentado en más de un 80% y el número de fallecimientos se ha duplicado. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a alrededor de 10 millones de personas y la cifra en España, en 2024, se estimaba que la cifra rondaba las 160.000 pacientes. Este miércoles se publica una investigación que, según los autores, ofrece “nuevas esperanzas” a todos ellos en cuanto a futuros tratamientos.
Este estudio publicado en Nature sugiere que una red cerebral que controla la ejecución de acciones (llamada SCAN, por sus siglas en inglés) juega un papel relevante en el párkinson. Tradicionalmente, se ha considerado un trastorno del movimiento y las terapias de neuromodulación se han dirigido a los circuitos motores clásicos. Con este nuevo estudio, los investigadores han demostrado que “en realidad”, esta enfermedad es un “trastorno SCAN”, donde SCAN significa red de acción somatocognitiva, una red de control de acción holística que se descubrió en 2023.
“[Los resultados] demostraron hiperconectividad SCAN en pacientes con párkinson y que el tratamiento exitoso de los síntomas con varios enfoques reduce dicha hiperconectividad en consecuencia con la reducción de los síntomas”, explica a El Confidencial Nico Dosenbach, uno de los autores del análisis.
El también profesor de neurología en Washington University School of Medicine sostiene que estas conclusiones representan “definitivamente” un "cambio de paradigma" en la comprensión de la fisiopatología del párkinson y cómo abordar el tratamiento.
Para llegar a estas conclusiones, se han apoyado en varios estudios clínicos, que suman un total de 863 participantes a través de 11 conjuntos de datos independientes. Los científicos han seguido varias cohortes de pacientes que han sido sometidos a DBS (estimulación cerebral profunda, por sus siglas en inglés), a TMS (estimulación magnética transcraneal), MRgFUS (estimulación por ultrasonidos focalizados guiados por resonancia magnética) y tratamiento con levodopa.
Dosenbach destaca que se ha incluido un ensayo realizado por el equipo de uno de los autores de este análisis, Hesheng Lui, en el que utilizan TMS, una técnica de neuromodulación no invasiva. “Mostraron que cuando las regiones SCAN del cerebro se dirigieron de manera personalizada y precisa, los síntomas mejoraron más que cuando se dirigieron a la corteza motora. Esto incluyó síntomas que no respondían a DBS, como la marcha”, detalla.
“Este trabajo implica la necesidad de desarrollar nuevos tratamientos de neuromodulación dirigidos específicos al SCAN en la superficie cerebral, en lugar de a las regiones motoras. Asimismo, implica que terapias existentes como la ECP podrían mejorarse aún más si también se dirigieran explícitamente a las regiones SCAN en la subcorteza”, matiza.
El propio estudio concluye que la SCAN proporciona nuevas dianas terapéuticas y que las técnicas de neuromodulación ofrecen “beneficios considerables”, pero solo una minoría es candidata a la DBS.
De esta manera, el científico defiende que esta investigación ofrece “nuevas esperanzas” para estos pacientes y augura tratamientos “novedosos, más eficaces, seguros, rápidos y económicos a la vuelta de la esquina”.
Hay que tomar los resultados con cautela
Varios autores españoles reconocen, en declaraciones a SMC, la solidez del trabajo y de su metodología. Sin embargo, llaman a la calma en la interpretación de este estudio. José A. Morales-García, investigador científico en enfermedad de Parkinson de la Universidad Complutense de Madrid, invita a evitar “interpretaciones exageradas”.
“Aún no se prevé un cambio en la práctica clínica habitual en España, pero sí se abre una vía prometedora para personalizar mejor los tratamientos en el futuro. Además, el párkinson es una enfermedad muy heterogénea y aún no está claro si esta alteración de la red SCAN se comporta igual en todos los subtipos clínicos o en distintas fases de la patología. El mensaje clave para los pacientes es que se trata de un avance en la comprensión del párkinson y en cómo podrían afinarse las terapias, no de una cura inmediata ni de una técnica lista para su uso generalizado”, detalla a la citada agencia.
Guglielmo Foffani, investigador principal y responsable de Neurofisiología y Neuromodulación en la Fundación CIEN, incide en que pese a que los resultados son interesantes y abren nuevas vías de investigación, todavía no se justifica afirmar que el párkinson sea un somato-cognitive action network disorder, como sugiere el título, ni que este concepto vaya a duplicar la eficacia de los tratamientos en la práctica clínica.
El párkinson es el trastorno del movimiento más prevalente y la segunda enfermedad neurodegenerativa más común en el mundo, tras el alzhéimer. En los últimos 20 años, la carga de la enfermedad ha aumentado en más de un 80% y el número de fallecimientos se ha duplicado. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a alrededor de 10 millones de personas y la cifra en España, en 2024, se estimaba que la cifra rondaba las 160.000 pacientes. Este miércoles se publica una investigación que, según los autores, ofrece “nuevas esperanzas” a todos ellos en cuanto a futuros tratamientos.