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Alarma en Brasil por los futuros médicos: 13.000 alumnos a punto de graduarse no saben lo mínimo para ser doctor
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Crisis en la universidad

Alarma en Brasil por los futuros médicos: 13.000 alumnos a punto de graduarse no saben lo mínimo para ser doctor

El Enamed, primer examen estatal para medir la formación médica, deja a un 25% de alumnos por debajo del mínimo y apunta al boom de facultades privadas

Foto: Imagen de archivo: Kike Rincón / Europa Press
Imagen de archivo: Kike Rincón / Europa Press

Brasil descubre con alarma que 13.000 alumnos a punto de acabar Medicina no saben lo mínimo para ejercer. Es la señal más inquietante que deja el Enamed, la primera prueba estatal puesta en marcha para medir la calidad real de la formación universitaria de los futuros médicos: miles de estudiantes están cerca de incorporarse al sistema sanitario sin dominar competencias esenciales para atender pacientes.

El examen —impulsado por el Ministerio de Educación— evaluó a cerca de 90.000 alumnos de 350 titulaciones de Medicina, tanto de universidades públicas como privadas. El listón era simple: se consideró insuficiente cualquier carrera en la que menos del 40% de los examinados demostrara los conocimientos mínimos exigibles. El veredicto fue duro: aproximadamente un tercio de las carreras analizadas suspendió y un 25% del alumnado no superó la prueba.

Pero la cifra que ha encendido todas las alarmas está al final del recorrido académico. Unos 13.000 estudiantes del último semestre quedaron por debajo del nivel requerido. En la práctica, si no se actúa, podrían incorporarse en breve al ejercicio profesional. El Consejo Federal de Medicina ya ha anunciado que estudia mecanismos para impedir que estos titulados ejerzan sin una capacitación adecuada.

El mapa del suspenso dibuja un patrón: las peores notas se concentran en facultades de gestión municipal y en universidades privadas con ánimo de lucro, muchas creadas en los últimos años tras la liberalización del sector. Los estudiantes, eso sí, no recibirán sanciones directas, pero las instituciones sí afrontarán consecuencias: no podrán ampliar plazas y, en algunos casos, tendrán que reducir su oferta académica.

Foto: Foto: Europa Press/Eduardo Parra.

La polémica llega en un país que alberga el mayor sistema de sanidad pública del mundo. Desde 1988, con el Sistema Único de Salud (SUS), Brasil garantiza el acceso universal a la atención médica a una población de más de 212 millones de personas, repartidas en un territorio inmenso y con zonas de difícil acceso. Sostener esa estructura con profesionales cualificados ha sido siempre un reto, agravado por la escasez de médicos en regiones remotas y empobrecidas.

Esa escasez empujó en 2013 al Gobierno de Dilma Rousseff a lanzar el programa Mais Médicos, que incorporó a miles de facultativos cubanos dispuestos a trabajar donde muchos brasileños no querían hacerlo. La iniciativa fue desmantelada durante el mandato de Jair Bolsonaro y relanzada en 2023 por Luiz Inácio Lula da Silva, con prioridad para médicos nacionales. Hoy el programa supera los 27.000 profesionales desplegados.

Foto: Foto: EFE/Archivo/Víctor Lerena.

Los resultados del Enamed reabren el debate sobre el crecimiento descontrolado de las facultades privadas y la calidad de la enseñanza médica. Organizaciones profesionales advierten de los riesgos de permitir que médicos mal formados entren en el sistema: diagnósticos erróneos, tratamientos innecesarios, aumento del gasto sanitario y más demandas judiciales contra hospitales y clínicas.

El ministro de Educación, Camilo Santana, ha defendido el examen como una herramienta imprescindible para corregir deficiencias estructurales. Ha recordado que entre 2016 y 2022 casi se duplicaron las plazas de Medicina en universidades privadas sin que siempre existiera una supervisión rigurosa de los estándares docentes. “No se trata de castigar a los estudiantes, sino de obligar a las universidades a mejorar sus laboratorios, su profesorado y la calidad de la formación”, ha subrayado.

La evaluación también deja al descubierto una paradoja incómoda: pagar más no garantiza aprender mejor. Según análisis especializados, algunas de las facultades con peores resultados cobran cuotas mensuales que superan con creces el salario mínimo brasileño. En el otro extremo, las universidades públicas federales, tradicionalmente consideradas las más exigentes, han obtenido las mejores calificaciones.

Foto: Instante de la manifestación de médicos de diciembre en Madrid. (Europa Press/Ananda Manjón)

Concebido como un primer diagnóstico, el Enamed ha abierto una discusión de fondo en Brasil: cómo equilibrar la urgencia por formar médicos con la exigencia mínima de competencia clínica, y cómo evitar que el mercado educativo convierta ese equilibrio en un riesgo directo para la salud de millones de personas.

Brasil descubre con alarma que 13.000 alumnos a punto de acabar Medicina no saben lo mínimo para ejercer. Es la señal más inquietante que deja el Enamed, la primera prueba estatal puesta en marcha para medir la calidad real de la formación universitaria de los futuros médicos: miles de estudiantes están cerca de incorporarse al sistema sanitario sin dominar competencias esenciales para atender pacientes.

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