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Un gran estudio genético identifica las variantes asociadas a la pérdida del embarazo
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Publicado en 'Nature'

Un gran estudio genético identifica las variantes asociadas a la pérdida del embarazo

Alrededor del 15 % de los embarazos reconocidos terminan en aborto espontáneo y se estima que casi la mitad de las concepciones se pierden en etapas tempranas, sin que las personas se den cuenta

Foto: Imagen de archivo: David Zorrakino / Europa Press
Imagen de archivo: David Zorrakino / Europa Press

La mayoría de las pérdidas tempranas del embarazo tienen una causa silenciosa y recurrente: errores en el número de cromosomas del embrión. Ahora, un macroestudio internacional publicado en Nature ha dado un paso decisivo para entender por qué se producen esos errores, al identificar variantes genéticas comunes asociadas a un mayor riesgo de aneuploidía, la principal causa genética de aborto espontáneo en humanos.

El trabajo, basado en el análisis de casi 140.000 embriones humanos, demuestra que pequeñas variaciones en genes implicados en la meiosis —el proceso por el que se forman óvulos y espermatozoides— influyen directamente en la probabilidad de que un embarazo no prospere.

Se estima que más del 50% de las pérdidas del embarazo en el primer trimestre se deben a aneuploidías: embriones con cromosomas de más o de menos. Estos errores suelen producirse durante la meiosis materna, mucho antes de que el embarazo sea detectable.

El nuevo estudio conecta este fenómeno con variantes genéticas frecuentes en la población, no con mutaciones raras ni con patologías excepcionales. Es decir, el riesgo de pérdida gestacional estaría, en parte, condicionado por la arquitectura genética habitual de cada persona.

Un análisis sin precedentes

Los investigadores analizaron datos genéticos de 139.416 embriones obtenidos mediante pruebas genéticas preimplantacionales (PGT), correspondientes a 22.850 parejas, lo que permitió rastrear millones de eventos de recombinación cromosómica y decenas de miles de errores de segregación.

Esta escala ha permitido algo hasta ahora inalcanzable: relacionar directamente variantes genéticas concretas con la aparición de aneuploidías embrionarias, el paso previo a la mayoría de los abortos espontáneos.

Recombinación defectuosa, embarazo inviable

Uno de los hallazgos clave es que los embriones con anomalías cromosómicas presentan menos intercambios genéticos entre cromosomas, un proceso llamado recombinación. Cuando esta recombinación es insuficiente o se produce de forma anómala, los cromosomas no se separan correctamente, dando lugar a embriones inviables.

El estudio identifica variantes en genes de la maquinaria meiótica, entre ellos SMC1B, implicado en la cohesión cromosómica, que aumentan la probabilidad de estos errores. Estas variantes no impiden el embarazo, pero incrementan significativamente el riesgo de que se pierda en fases muy tempranas.

Un riesgo distribuido en la población

Uno de los aspectos más relevantes del trabajo es que estas variantes son relativamente comunes, lo que ayuda a explicar por qué la pérdida del embarazo es un fenómeno tan frecuente incluso en mujeres jóvenes y sin problemas reproductivos aparentes.

No se trata de una causa única ni determinista, pero sí de un factor de riesgo biológico de base, que actúa junto a otros elementos conocidos, como la edad materna.

Implicaciones más allá de la fertilidad

El estudio también sugiere que algunos de estos genes están relacionados con la edad reproductiva y el envejecimiento de los óvulos, lo que apunta a un delicado equilibrio evolutivo entre diversidad genética, fertilidad y riesgo de pérdida gestacional.

Aunque los autores subrayan que los resultados no deben utilizarse todavía con fines clínicos, el trabajo abre la puerta a comprender mejor por qué algunos embarazos se interrumpen sin causa aparente y por qué ese riesgo varía entre personas.

La mayoría de las pérdidas tempranas del embarazo tienen una causa silenciosa y recurrente: errores en el número de cromosomas del embrión. Ahora, un macroestudio internacional publicado en Nature ha dado un paso decisivo para entender por qué se producen esos errores, al identificar variantes genéticas comunes asociadas a un mayor riesgo de aneuploidía, la principal causa genética de aborto espontáneo en humanos.

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