Las mujeres empiezan a deshacerse de sus retoques estéticos: "Cada vez me veía peor"
Los labios demasiado grandes ya no están de moda y las chicas deciden retirarse los tratamientos, pero, ¿hay algo más allá de la tendencia? Así es su conflicto con la autoimagen
La medicina estética ya no solo corrige, rellena o aumenta. Con la llegada de la estética limpia y minimalista, la moda ahora pasa por la búsqueda de rasgos más naturales, lo que a veces pasa por deshacerse de los retoques estéticos. Kylie Jenner apostó en 2018 por reducirse el tamaño de los labios en busca de una forma más armónica. Courtney Cox, protagonista de Friends, decidió abandonar los retoques estéticos para "dejar pasar el tiempo". Nicole Kidman se dio cuenta de que el botox le había paralizado la expresión.
Pero no hace falta recurrir al panorama de la fama internacional. Cada vez son más las personas, en concreto mujeres, que buscan volver a la naturalidad en su belleza y recurren a la retirada de ciertos tratamientos. "Hay algunos que no son reversibles, por eso es importante saber de qué clínica vienen y cómo se ha trabajado en la intervención", explica la doctora Alicia De Las Cuevas, especialista en medicina estética en la Clínica De Felipe.
Así, los expertos defienden una correcta praxis donde se tenga en cuenta la salud del paciente y el trabajo previo realizado, con el objetivo de recuperar la armonía facial y no de modificarla. Al final, en la época del scroll infinito y los filtros encubiertos, el reclamo de soluciones en menos de una hora, de años de complejos y presuntas imperfecciones, puede poner en peligro también el valor de su expresión como individuo.
"Cada vez me veía peor", confiesa Carolina Moura a este medio. Cuenta con cerca de dos millones de seguidores en TikTok y 400 mil en Instagram. A finales de 2025, la creadora de contenido compartió un storytime -un video contando su historia y motivaciones- sobre las razones que le llevaron a disolverse el ácido hialurónico en los labios. Moura asegura que estaba en un proceso de replantearse su identidad y parte de ello pasaba por los retoques.
La nueva tendencia: ser más natural
El concepto estético ha cambiado. Lo confirma la doctora De las Cuevas: "Hay una tendencia general a la naturalidad y las clínicas lo hemos notado. Se busca exaltar los rasgos anatómicos y el exceso ya queda en un segundo plano". Asegura que la preocupación por la estética es una prioridad innegable en nuestra sociedad, pero recuerda, desde la responsabilidad como profesional, que ningún tratamiento se debería "hacer en base a la moda", porque esto impacta de forma directa en la huella estética a medio-largo plazo.
En consecuencia, la oferta de retoques ha cambiado sustancialmente. Cada vez son más las clínicas que apuestan por ofrecer la disolución del ácido o la retirada de implantes como parte de su cartera de tratamientos.
"Hematomas, inflamación y acabado desigual"
Ahora bien, justo la disolución de ácido en los labios conlleva ciertos riesgos. La aplicación de hialuronidasa para eliminar ácido hialurónico puede tener consecuencias sobre los tejidos y no está "exenta de efectos secundarios: hematomas, inflamación, acabado desigual", según recuerda la doctora. Del mismo modo que los implantes de pecho. El revertir el retoque en busca de un acabado natural acaba siendo otra operación estética a la que someterse.
@carolynnna Y nada más que añadir
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En paralelo, la medicina estética avanza hacia un enfoque más preventivo y regenerativo. Los tratamientos que mejoran la calidad de la piel estimulan el colágeno o acompañan el envejecimiento de forma armónica se imponen frente a soluciones inmediatas. Las pacientes buscan así mejorar textura, luminosidad y calidad cutánea sin alterar la expresión facial, apostando por tratamientos que respetan los tiempos biológicos.
La dismorfia de no ser suficiente
El exceso de producto puede tardar años en desaparecer, y por eso muchas chicas, al ver que los labios demasiado grandes ya no están de moda, han recurrido a clínicas para eliminar buena parte del relleno o revertir el efecto por completo.
Aquí, la psicóloga Marta Calderero explica que existen dos vertientes, aquellas que aún estando de acuerdo con el resultado no se reconocen porque "la imagen queda desdibujada" aunque con pequeños tratamientos o intervenciones "de primeras te hubieras visto bien" –dismorfia primaria–, y las que una vez hecho el resultado es "más diferente de lo que ellas esperaban o querían" –dismorfia secundaria–.
@mgarciarood La mejor decisión que he podido tomar
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"No es que me viera mal o estuviera descontenta con los resultados como tal. Al final, tomé la decisión de forma meditada porque era lo que yo quería", asegura Moura. Sin embargo, confiesa que se sentía insatisfecha y que se trataba de un proceso "sin fin", donde siempre detectaba algo "que cambiar o corregir".
De hecho, ella llegó a acudir en un solo año a tres clínicas diferentes, pero asume la responsabilidad en nombre de los profesionales que la atendieron. La doctora De Las Cuevas insiste en que los profesionales son una pieza fundamental en el proceso de responsabilidad y que resulta imprescindible "el seguimiento en una misma clínica y la confianza en los profesionales que primen la salud del paciente".
La identidad más allá de un selfi
"Esto sucede en muchas chicas de entre 20 y 25 años, que pese a haber desarrollado una madurez propia de su edad, aún siguen en proceso de formación de su personalidad. Aquí es cuando entra el efecto de las redes y la distorsión con la propia imagen", contextualiza Marta Calderero, psicóloga experta en autoimagen y dismorfia.
Un perfil femenino que confirman los datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). En su último informe (2023) aseguran que el 85% de las personas que pasan por quirófano son mujeres, pero la proporción masculina crece, al igual que en pacientes que se encuentran cerca de la mayoría de edad.
Calderero explica que el efecto redes sociales no se queda solo en el mero hecho de generar la necesidad del retoque, sino una vez tomada la decisión "estas te muestran más contenido relacionado con dicha tendencia de pensamiento, por lo que se acaba entrando en un bucle que no es sano". Esta exposición continua y la democratización del acceso a los servicios ha conseguido que este tipo de prácticas estéticas lleguen a todo tipo de públicos.
Según las cifras registradas por la SECPRE, en España se realizan más de 200.000 operaciones de cirugía estética al año, una cifra que equivale a unas 500 intervenciones diarias. Entre las cirugías más demandadas se encuentran: el aumento de pecho, la blefaroplastia, rinoplastia y la liposucción.
Aunque la mayoría de personas tomen la decisión de manera consciente, "no es lo mismo una idea rumiada que una no reflexionada"
Aunque la mayoría de personas tomen la decisión de manera consciente, la psicóloga establece una diferencia: "No es lo mismo una idea rumiada que una no reflexionada". De esta forma, invita no solo a comparar profesionales, servicios o precios, sino también a replantearse desde dónde se accede al tratamiento, ya sea invasivo o no.
Carolina se ha quitado las extensiones de pestañas, de pelo, ha dejado de hacerse la manicura y se ha quitado los labios. Para ella es raro identificarse con esa versión en el espejo, pero aún más raro le resulta que sus valores y reflexiones adquiridas en el último año no se vean reflejadas en un físico que le representaba aún menos. "Me vi rara porque me lo quité todo a la vez, pero sigo estando a favor de ciertas intervenciones estéticas. Sí creo que antes de tomar la decisión hay que pensar en una misma", sentencia.
La medicina estética ya no solo corrige, rellena o aumenta. Con la llegada de la estética limpia y minimalista, la moda ahora pasa por la búsqueda de rasgos más naturales, lo que a veces pasa por deshacerse de los retoques estéticos. Kylie Jenner apostó en 2018 por reducirse el tamaño de los labios en busca de una forma más armónica. Courtney Cox, protagonista de Friends, decidió abandonar los retoques estéticos para "dejar pasar el tiempo". Nicole Kidman se dio cuenta de que el botox le había paralizado la expresión.