Un estudio internacional liderado por el Instituto IMDEA Nutrición, con sede en Madrid, abre una vía prometedora para mejorar el tratamiento del cáncer y reducir el riesgo de recaída. El equipo científico ha descubierto un compuesto natural derivado de una anémona marina del Caribe (Stichodactyla helianthus) que actúa de forma selectiva sobre las células cancerosas. Estos resultados, publicados en Nature Aging, también podrían transformar la manera en que se abordan otras enfermedades asociadas al envejecimiento.
Aunque la quimioterapia es eficaz para destruir muchas células cancerosas, también puede provocar que algunas entren en un estado conocido como senescencia. Estas células dejan de dividirse, pero permanecen vivas y, con el tiempo, pueden desencadenar inflamación e incluso contribuir a la reaparición del cáncer. Para afrontar este desafío, la investigación liderada por María Ikonomopoulou, responsable del Grupo de Venómica Traslacional de IMDEA Nutrición, ha revelado que la esticolisina I (StnI), una pequeña proteína de 176 residuos presente en las anémonas marinas que cubren el fondo oceánico, posee propiedades senolíticas y una toxicidad selectiva que actúa sobre la composición lipídica de las células.
Además, se ha desarrollado una versión mejorada del compuesto, denominada StnIG. Este agente senolítico único ha ofrecido "resultados llamativos", ya que es capaz de eliminar con gran precisión las células senescentes dañinas sin dañar el tejido sano. Estos avances podrían inspirar la próxima generación de tratamientos terapéuticos, haciéndolos más eficaces y reduciendo la probabilidad de recaída del cáncer, lo que se traduciría en mejores resultados y menos efectos secundarios para los pacientes.
Como destaca la doctora María Ikonomopoulou, "las proteínas venenosas pueden ser extremadamente potentes y estables, y presentan distintas propiedades con características similares a las de los fármacos". También se refiere al nuevo término acuñado, senotoxinas: "Una clase diferenciada de senolíticos inspirados en los venenos animales que ofrecen una nueva diana molecular; por ejemplo, el potasio sérico podría ser un biomarcador potencial. La clave es que estamos abriendo la puerta al diseño de fármacos más inteligentes".
También para fibrosis o disfunción renal
Más allá del cáncer, la investigadora de IMDEA Nutrición señala que "su capacidad para eliminar células senescentes dañinas podría beneficiar a enfermedades relacionadas con la edad, como la fibrosis o la disfunción renal, e incluso arrojar luz sobre ciertos síndromes de envejecimiento prematuro al aliviar la inflamación crónica".
Para determinar si las senotoxinas podrían respaldar tratamientos médicos reales, se probaron en dos modelos animales: peces cebra y ratones. El compuesto StnIG es tan estable que puede administrarse eficazmente mediante inyección intraperitoneal y, cuando se combina con quimioterapia, mejora de forma significativa la remisión tumoral en estos modelos experimentales. Estos resultados sugieren que las senotoxinas podrían lograr lo que muchos senolíticos no han conseguido hasta ahora: la eliminación eficaz de la senescencia sin una toxicidad peligrosa.
El equipo incluye como coautores a Javier Moral-Sanz e Isabel Fernández-Carrasco, también de IMDEA Nutrición, junto con investigadores de otras instituciones de España y Europa, así como de Estados Unidos, Israel y Australia.
Un estudio internacional liderado por el Instituto IMDEA Nutrición, con sede en Madrid, abre una vía prometedora para mejorar el tratamiento del cáncer y reducir el riesgo de recaída. El equipo científico ha descubierto un compuesto natural derivado de una anémona marina del Caribe (Stichodactyla helianthus) que actúa de forma selectiva sobre las células cancerosas. Estos resultados, publicados en Nature Aging, también podrían transformar la manera en que se abordan otras enfermedades asociadas al envejecimiento.