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Los científicos reescriben el origen de la sífilis gracias a un esqueleto de hace 5.500 años
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Los científicos reescriben el origen de la sífilis gracias a un esqueleto de hace 5.500 años

Esta infección de transmisión sexual, de la que se notificaron en España 11.930 casos en 2024, está causada por una bacteria llamada 'Treponema pallidum'

Foto: El esqueleto analizado. (Instituto Colombiano de Antropología e Historia/Instituto de Ciencias Naturales/Universidad Nacional de Colombia)
El esqueleto analizado. (Instituto Colombiano de Antropología e Historia/Instituto de Ciencias Naturales/Universidad Nacional de Colombia)
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Un grupo de investigadores ha descubierto un rastro de sífilis en un esqueleto de hace 5.500 años encontrado en un refugio rocoso cerca de Bogotá. El hallazgo de este genoma, secuencia total de ADN que posee un organismo en particular, retrocede el registro genético de esta especie patógena en más de 3.000 años, reforzando la evidencia de que estas infecciones han circulado por el continente americano mucho tiempo antes de lo que se conocía.

Esta infección de transmisión sexual, de la que se notificaron en España 11.930 casos en 2024, está causada por una bacteria llamada Treponema pallidum. En los últimos años, se ha convertido en un motivo de preocupación para el Ministerio de Sanidad y otras autoridades sanitarias, como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En 2022, sus Estados miembros se fijaron la meta de reducir a una décima parte el número anual de infecciones por sífilis en adultos para 2030, de 7,1 millones a 0,71 millones. Sin embargo, en ese mismo año el número de nuevos casos de sífilis entre adultos de 15 a 49 años aumentó en más de un millón, hasta alcanzar los 8 millones.

El estudio, publicado este jueves en la revista Science, destaca la profunda antigüedad de las enfermedades treponémicas y, aunque el esqueleto no mostraba lesiones macroscópicas, un cribado metagenómico posterior sí las identificó.

Foto: centro-monografico-its-madrid-gonorrea-sifilis

Una de las autoras de la investigación, Nasreen Broomand, describe a este periódico que este descubrimiento fue sorprendente: “El individuo estudiado no presentaba evidencia esquelética de enfermedad treponémica y vivía en una sociedad de cazadores-recolectores con baja densidad de población. ¡No esperábamos encontrar un patógeno treponémico en este contexto!”.

Igualmente, asegura que este proyecto demuestra cómo la ciencia puede encontrar hallazgos inesperados en lugares inesperados. “La naturaleza es salvaje, compleja y, a menudo, difícil de predecir. Por ello, la interpretación del descubrimiento de patógenos antiguos se beneficia de un enfoque creativo que abarque una amplia gama de perspectivas, conocimientos y campos”, añade.

Foto: se-triplipan-las-ets-en-mayores-de-60

El escrito, elaborado por la Universidad Metodista del Sur (Dallas), la Universidad de Lausana (Suiza) y la UC Santa Cruz (California), detalla que la Treponema pallidum es una bacteria con forma espiral que en la actualidad existe en tres formas estrechamente relacionadas. Cada una responsable de una enfermedad diferente: sífilis, frambesia y bejel. Además, parece que existe una cuarta enfermedad treponémica de la cual aún no se ha recuperado el genoma.

Aunque las tres subespecies de T. pallidum son casi idénticas genéticamente, los científicos no saben cuándo ni cómo surgieron las diferentes formas de la enfermedad. Existe algo de información sobre la historia evolutiva de los patógenos, pero aún hay importantes lagunas entre lo que los restos óseos revelan y lo que la genética puede confirmar.

Los científicos estiman que esta cepa antigua se separó de otras líneas hace unos 13.700 años. En cambio, las tres subespecies modernas se diversificaron hace unos 6.000 años, lo que coincide con investigaciones previas. Estos hallazgos arrojan nueva luz sobre cuán diversos eran estos patógenos en el pasado y sirven como un punto de referencia para comprender cuándo comenzaron a ramificarse en diferentes formas.

Foto: Kit de Profilaxis Post Exposición. (Reuters/Victoire Mukenge)

Por eso, Broomand afirma que lo que han encontrado no es exactamente el patógeno conocido por causar la sífilis: “El que describimos es un linaje hermano de T. pallidium más lejano, pero con base en las métricas disponibles para el genoma de un patógeno antiguo, concluimos que podría clasificarse como la misma especie. No obstante, podemos aprender más sobre él si lo volvemos a encontrar en otros humanos o animales antiguos”.

Asimismo, comenta que comprender cómo las diferencias contextuales pueden vincularse con las diferencias en la presentación de la enfermedad “será crucial”. “Esto significa que los arqueólogos y paleopatólogos seguirán siendo miembros esenciales del equipo a la hora de interpretar los datos genéticos microbianos”, apunta.

Acerca de la hipótesis que tienen sobre la evolución clínica de este individuo, otra de las autoras, Elizabeth Nelson, aclara que no la pueden determinar con certeza. “En las infecciones por Treponema pallidum, la afectación esquelética suele ocurrir solo en etapas posteriores y solo en un porcentaje de casos, por lo que la ausencia de patología esquelética no descarta la infección”, dice.

Las infecciones por 'T. pallidum' en el pasado no siempre dejaron rastros esqueléticos visibles

Igualmente, menciona que existen varias posibilidades asumiendo que el patógeno se comporta de manera similar a la subespecie moderna de T. pallidum: “El individuo pudo haber tenido una infección temprana que nunca progresó a afectación esquelética, o un curso leve o autolimitado de la enfermedad. Otra posibilidad es que el individuo fuera asintomático o portara el patógeno sin desarrollar una enfermedad grave".

También puntualiza que las enfermedades treponémicas modernas muestran una amplia gama de resultados clínicos, y es posible que las infecciones pasadas, especialmente aquellas causadas por linajes ahora extintos, hayan sido aún más variables. "Sin tejidos blandos ni registros clínicos, no podemos distinguir entre estos escenarios, pero el hallazgo resalta la utilidad del cribado de patógenos en lugares inesperados y que las infecciones por Treponema pallidum en el pasado no siempre dejaron rastros esqueléticos visibles”, relata.

Otro de los temas al que responden los científicos es una posible ruta zoonótica. “No podemos hacer una predicción fiable al respecto. La densidad de las poblaciones de cazadores-recolectores en ese momento probablemente era muy baja y el tamaño de las poblaciones de sus presas, como conejos o roedores, era mucho mayor. Esto sugiere que probablemente fueran el huésped original. Se necesitarán investigaciones adicionales, analizando restos humanos y faunísticos para comprender mejor la especie y si afectó a huéspedes no humanos”, finaliza Lars Fehren-Schmitz, otro de los autores del estudio.

Un grupo de investigadores ha descubierto un rastro de sífilis en un esqueleto de hace 5.500 años encontrado en un refugio rocoso cerca de Bogotá. El hallazgo de este genoma, secuencia total de ADN que posee un organismo en particular, retrocede el registro genético de esta especie patógena en más de 3.000 años, reforzando la evidencia de que estas infecciones han circulado por el continente americano mucho tiempo antes de lo que se conocía.

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