Más datos, menos ruido: el estudio que desmonta el vínculo entre paracetamol en el embarazo y autismo
La revisión más robusta hasta la fecha no encuentra vínculo entre su uso en el embarazo y autismo, TDAH o discapacidad intelectual, y recuerda que no tratar la fiebre tiene riesgos
El uso de paracetamol durante el embarazo no incrementa el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ni discapacidad intelectual en los hijos. Esa es la conclusión de la revisión sistemática y metaanálisis más exhaustivos publicados hasta ahora, firmados por un equipo internacional de investigadores y difundidos este sábado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health.
El estudio llega en un momento especialmente sensible. En septiembre de 2025, el plan anunciado por la administración de Donald Trump reavivaron el debate público al sugerir una posible relación entre el consumo de paracetamol durante la gestación y el riesgo de autismo.
Aquellas afirmaciones provocaron inquietud entre mujeres embarazadas y profesionales sanitarios, y se apoyaban en estudios observacionales previos que habían detectado asociaciones débiles, aunque metodológicamente discutidas.
“Voy a ser honesto: este trabajo es una respuesta directa a esas declaraciones”, explica a El Confidencial Francesco D’Antonio, especialista en medicina fetal y uno de los autores del estudio. “Generaron una preocupación significativa entre las mujeres embarazadas, y nuestra responsabilidad como médicos es ofrecer evidencia actualizada y sólida sobre qué puede ser perjudicial y qué no”, desarrolla.
Qué dice exactamente la evidencia
La revisión analizó 43 estudios internacionales, de los cuales 17 reunían la calidad metodológica suficiente para ser incluidos en el metaanálisis. El elemento diferencial del trabajo es que prioriza los estudios más robustos, en particular aquellos basados en comparaciones entre hermanos, una estrategia considerada de referencia porque permite controlar factores genéticos y ambientales compartidos dentro de una misma familia.
Los resultados son consistentes: cuando se utilizan estos diseños más exigentes, no se observa ninguna asociación estadísticamente significativa entre la exposición prenatal al paracetamol y el desarrollo posterior de autismo, TDAH o discapacidad intelectual. Las estimaciones combinadas se sitúan alrededor del valor nulo, lo que descarta un aumento de riesgo clínicamente relevante.
Según los autores, este hallazgo apunta a que las asociaciones descritas en estudios anteriores podrían explicarse por factores de confusión, como el motivo por el que la madre toma paracetamol —dolor, fiebre o infecciones— o una predisposición genética familiar a trastornos del neurodesarrollo, más que por un efecto directo del fármaco.
“El autismo es una condición claramente multifactorial”, subraya D’Antonio al tiempo que señala que "intentar atribuirlo a un único factor, y más aún a un medicamento tan común, es metodológicamente muy complejo y fácilmente sesgable si no se controla bien el contexto familiar".
El riesgo de no tratar
El trabajo no solo descarta un daño asociado al paracetamol, sino que recuerda un punto a menudo ausente del debate público: el riesgo de no tratar determinados síntomas durante el embarazo.
“La fiebre en el embarazo, especialmente en las primeras semanas, puede asociarse a un mayor riesgo de aborto espontáneo”, advierte D’Antonio. “En esos escenarios clínicos, no tomar paracetamol puede exponer a la madre a un riesgo evitable”, añade.
A esto, la investigadora Grainne McAlonan suma en declaraciones a la agencia SMC que "las mujeres embarazadas no necesitan el estrés de cuestionarse si el medicamento más comúnmente utilizado para un dolor de cabeza podría tener efectos de gran alcance en la salud de su hijo". McAlonan, que no ha participado en el nuevo metaanálisis, es catedrática de Neurociencia Traslacional del King’s College London.
Las principales sociedades científicas internacionales —obstétricas, pediátricas y farmacológicas— mantienen desde hace años que el paracetamol tiene un perfil de seguridad bien establecido durante la gestación cuando se usa de forma adecuada. El nuevo análisis refuerza ese consenso y cuestiona la conveniencia de lanzar mensajes públicos que no estén respaldados por evidencia sólida.
Ciencia frente a ruido político
El caso ilustra cómo una combinación de estudios observacionales preliminares y declaraciones políticas puede generar alarma social en un terreno especialmente sensible. “Las decisiones clínicas deben basarse en datos objetivos, no en titulares ni en debates políticos”, insiste D’Antonio.
Para los autores, el mensaje central es claro: a la luz de la mejor evidencia disponible, el paracetamol sigue siendo una opción segura durante el embarazo cuando está indicado médicamente. Y, en algunos casos, no utilizarlo puede ser más perjudicial que hacerlo.
En un contexto de creciente desconfianza y sobreinterpretación de riesgos, el estudio aporta un recordatorio incómodo pero necesario: en medicina, la ausencia de matices también puede hacer daño.
El uso de paracetamol durante el embarazo no incrementa el riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ni discapacidad intelectual en los hijos. Esa es la conclusión de la revisión sistemática y metaanálisis más exhaustivos publicados hasta ahora, firmados por un equipo internacional de investigadores y difundidos este sábado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health.