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¿Quieres saber si alguien te escucha de verdad? La ciencia te explica cómo averiguarlo
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¿Quieres saber si alguien te escucha de verdad? La ciencia te explica cómo averiguarlo

Un nuevo estudio revela que cuando prestamos de verdad atención, nuestro cerebro trabaja tan intensamente que incluso reduce algo tan automático como parpadear

Foto: Parpadear menos durante una conversación indica mayor esfuerzo cognitivo y atención (Pexels).
Parpadear menos durante una conversación indica mayor esfuerzo cognitivo y atención (Pexels).

Hay veces que nuestro interlocutor nos mira a los ojos, pero realmente no nos está escuchando, o incluso puede soltar algún 'ajá' mientras asiente y de nuevo su mente parecía estar en otro sitio. No es nada extraño preguntar… oye, ¿me estás escuchando?

Para reafirmar si nuestro o nuestra acompañante está prestando atención. Pues bien, ahora la ciencia nos dispone una pista silenciosa pero reveladora para saber si alguien te presta atención de verdad: observando sus parpadeos.

Se trata de una investigación realmente interesante llevada a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad Concordia, en Montreal (Canadá), quienes han demostrado que las personas parpadean menos cuando están concentradas escuchando al otro, y sobre todo, cuando lo que oyen requiere esfuerzo cognitivo, como seguir una conversación en un entorno ruidoso.

La respuesta a su estudio fue afirmativa: los parpadeos no son aleatorios. De hecho, disminuyen de forma sistemática cuando se presenta información relevante, aclaran los investigadores en su trabajo publicado en la revista Trends in Hearing.

Escuchar requiere más energía de la que crees

Parpadear es un reflejo automático, como respirar. Lo hacemos unas 15 a 20 veces por minuto para mantener los ojos hidratados y protegidos. Pero este acto tan trivial se convierte en una ventana al funcionamiento interno de nuestra mente cuando nos enfrentamos a tareas exigentes. En el estudio, los investigadores colocaron a casi 50 participantes en una sala insonorizada; cada uno debía mantener la vista fija en una cruz en una pantalla mientras escuchaba frases cortas a través de unos auriculares. La dificultad se modulaba variando el nivel de ruido de fondo.

Los expertos descubrieron que cuanto más difícil era oír y entender las frases, menos parpadeaban los participantes. La reducción de parpadeos se producía justo mientras se escuchaba la frase, y no antes ni después.

placeholder La supresión de parpadeos no depende de la luz, sino del procesamiento mental (Pexels).
La supresión de parpadeos no depende de la luz, sino del procesamiento mental (Pexels).

Para descartar que la luz afectara al parpadeo, los científicos repitieron el experimento cambiando la iluminación (ambiente oscuro, medio y brillante); sin embargo, el patrón se mantenía. La cantidad de luz que había en el ambiente no importaba. Lo que realmente sucedía es que se producían menos parpadeos durante la escucha activa, evidenciando que el secreto estaba en la pura concentración. Como si el cerebro dijera: 'No quiero perderme ni una palabra, así que vamos a mantener los ojos bien abiertos'”.

¿Cuánto se reduce el parpadeo?

Aunque el número de parpadeos por minuto varió mucho entre individuos (algunos parpadeaban apenas 10 veces por minuto y otros hasta 70 veces), el patrón de supresión era consistente. Esto sugiere que, independientemente de las diferencias individuales, todos tendemos a parpadear menos cuando el cerebro necesita centrarse en la tarea de prestar atención.

Curiosamente, durante años, los científicos se habían centrado más en la dilatación de las pupilas para medir el esfuerzo mental que en otra cosa, pero este nuevo enfoque le da al parpadeo el protagonismo que merece. Según los autores, podría convertirse en una herramienta sencilla y de bajo coste para medir la carga cognitiva, tanto en entornos de laboratorio como en situaciones de la vida real (por ejemplo, para evaluar la atención de un paciente con trastornos cognitivos).

¿Y por qué parpadeamos menos para escuchar mejor?

Una de las teorías propuestas es que cada parpadeo interrumpe brevemente la entrada sensorial. Aunque dure apenas unos 100-400 milisegundos, podría ser suficiente para perder fragmentos de información. De esta manera, el cerebro podría estar regulando el parpadeo para minimizar esas interrupciones justo cuando más necesita captar detalles.

En un mundo saturado de estímulos, prestar atención plena es casi un acto de generosidad. Y aunque no podemos leer la mente, observar cómo parpadea alguien puede darnos una pista bastante clara de si su cerebro está con nosotros o en otro lugar.

Hay veces que nuestro interlocutor nos mira a los ojos, pero realmente no nos está escuchando, o incluso puede soltar algún 'ajá' mientras asiente y de nuevo su mente parecía estar en otro sitio. No es nada extraño preguntar… oye, ¿me estás escuchando?

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