Sin carne ni pescado: la cesta de la compra agrava la desigualdad nutricional de muchas familias españolas
Los más vulnerables destinan casi el 60% de su gasto total a cubrir alimentación y vivienda, "una situación que evidencia la imposibilidad de garantizar unas condiciones de vida dignas"
Gran Recogida de la Fundación Banco de Alimentos de Madrid. (Europa Press/Rafael Bastante)
"Consuma una amplia variedad de alimentos", recomiendan los atlas de la alimentación saludable. Sin embargo, no todos los hogares pueden cumplir esta premisa: los de menos ingresos recortan en pescado, carne de calidad y alimentación para bebés.
El documento arroja que estas familias destinan casi el 60% de su gasto total a cubrir alimentación y vivienda, “una situación que evidencia la pérdida de poder adquisitivo y la imposibilidad de garantizar unas condiciones de vida dignas”. “Las personas en pobreza no gastan más: renuncian a derechos. El problema no es cómo gestionan sus recursos, sino que los ingresos y las políticas públicas no cubren el coste real de vivir con dignidad”, explican desde el organismo.
Para Luis J. Morán Fagúndez, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN), el problema no es dejar de comer carne y pescado, sino la organización. “Las personas que siguen un patrón de alimentación vegetariano, dejan de comer carne y pescado, pero si se planifican bien y tienen accesibilidad a otro grupo de alimentos, pueden cubrir sus necesidades nutricionales sin ningún problema”, narra a este periódico. Añade que esto debería plantearse “bien” con el asesoramiento de un experto de la nutrición: “Si no hay dinero para comprar alimentos, menos habrá para pagar a estos profesionales”.
El estudio, elaborado a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE, y de los testimonios de personas con experiencia en pobreza, muestra cómo la subida del precio de los alimentos impacta de forma “más preocupante” en los hogares más vulnerables. “La compra de alimentos se basa en estrategias de frugalidad, priorizando productos baratos y calóricos frente a opciones nutricionalmente recomendables. Carnes de mayor calidad, pescado fresco, frutas, hortalizas, y alimentos específicos para bebés se reducen o eliminan por su coste, lo que ocasiona riesgos de déficit nutricional, especialmente en hogares con niñas, niños y adolescentes”, dicta el EAPN-ES.
Esto es algo que, tal y como indica el dietista-nutricionista, genera desigualdad: “La alimentación será más restrictiva y, por lo tanto, pueden dejar de incorporarse nutrientes importantes si la economía está más limitada, vamos a hacer elecciones de alimentos más baratos con una calidad que no es adecuada”.
“La carne y el pescado, sobre todo, proporcionan proteínas que se denominan de alto valor biológico, que contienen los aminoácidos esenciales que nuestro organismo no es capaz de fabricar. Es verdad que esos aminoácidos también están en otros alimentos, como las legumbres y el huevo, pero limitar la accesibilidad dificulta poder llegar a cubrir de forma sencilla esos requerimientos”, continúa.
Asimismo, según la OCU, la cesta de la compra marcaba su máximo anual en diciembre de 2025, alcanzando su coste más alto desde que se iniciaron los registros en junio de 2024. "Este mes se han vuelto a registrar subidas notables de los pescados y la carne y charcutería, aunque la tasa general de inflación interanual ha sido más moderada que el año anterior", dice la organización en un comunicado.
Sin profesionales en la pública
Acerca de las carencias nutricionales que pueden aparecer si no se lleva una alimentación variada, Morán comenta que, por ejemplo, el aporte de hierro puede ser menor y esto puede llevar a una anemia. “Llegar a tener una malnutrición proteica por excluir carne y pescado es bastante complicado”, anota.
Igualmente, califica como “vergonzoso” que las personas no puedan acceder a cualquier tipo de alimentos por el precio. Otro de los problemas que destaca es que en su comunidad autónoma, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) “no quiere incorporar” la figura del dietista-nutricionista dentro de la sanidad pública. “Eso provoca que el que necesite acudir a este profesional se lo tenga que costear. En cambio, si estuviera disponible en el SAS, sería accesible para cualquier persona y se podría solventar parcialmente esa situación”, reclama.
Por último, menciona otras posibles soluciones para las familias sin recursos: “Los alimentos de temporada siempre son más económicos, las legumbres también son muy accesibles y una excelente fuente de proteínas. Además, mezclar legumbres y cereales a lo largo del día nos proporciona esas proteínas de alto valor biológico”.
"Consuma una amplia variedad de alimentos", recomiendan los atlas de la alimentación saludable. Sin embargo, no todos los hogares pueden cumplir esta premisa: los de menos ingresos recortan en pescado, carne de calidad y alimentación para bebés.