¿Puede la baliza V16 interferir en un marcapasos? Los expertos responden al miedo entre conductores
En los últimos días, han aparecido noticias que alarmaban sobre el hecho de que podrían producir problemas en los dispositivos implantados, pero nada más lejos de la realidad
2026 trae la v-16, el teléfono 018 para víctimas de tráfico y el seguro del patinete. (EFE / Zipi)
Si la polémica sobre la utilidad de la baliza V16 no hubiese sido suficiente, en los últimos días se le ha sumado un segundo frente, esta vez en el terreno de la salud: la idea de que su base imantada podría interferir con marcapasos y desfibriladores implantables.
En los últimos días, han proliferado titulares asegurando —a veces de forma tajante— que la V16 podría afectar a personas portadoras de marcapasos o desfibriladores, por su forma de adherirse al coche (el "imán" con el que se fija al techo). El origen, en parte, está en advertencias que figuran en documentación de algunos dispositivos y en consultas planteadas públicamente en webs.
La polémica ha crecido por un motivo obvio: hablamos de un elemento pensado para usarse en un momento de estrés (avería, accidente, arcén), y cualquier insinuación de riesgo sanitario se viraliza con facilidad. En paralelo, la conversación se mezcla con un principio general conocido en cardiología: ciertos campos magnéticos o fuentes electromagnéticas pueden requerir precauciones y distancias de seguridad en portadores de dispositivos implantables, algo que recogen guías divulgativas de organismos sanitarios.
Pero, para el cardiólogo Ignacio Fernández Lozano la afirmación de que una baliza V16 puede "poner en jaque" a un marcapasos o a un desfibrilador implantable roza lo absurdo. Explica a El Confidencial que para que existiera un riesgo real, el escenario tendría que ser casi cómico: que alguien, en vez de colocarla sobre el techo del coche, se la pegara al pecho, justo encima del dispositivo.
(Eduardo Parra / Europa Press)
"Para que fuese peligroso la persona se tendría que poner la baliza en el pecho, en vez de ponerla encima del coche", resume Lozano, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Y aun así, matiza, el efecto sería momentáneo: "Se la pone encima del marcapasos y eso, transitoriamente, afecta al modo de funcionamiento del dispositivo".
La confusión nace de un hecho técnico real, pero mal contado: estos dispositivos están diseñados para responder a campos magnéticos en determinadas circunstancias. “Todos los marcapasos y desfibriladores son dispositivos que se exponen a los campos magnéticos, que tienen una función magnética porque están diseñados para que un imán pueda afectarles y ponerles temporalmente en un modo de funcionamiento especial”, explica Lozano.
Esa sensibilidad, insiste, no es un "fallo" ni una debilidad: forma parte de su arquitectura y se utiliza como herramienta clínica. Por eso, en entornos sanitarios, el personal sabe que un imán puede activar ese comportamiento especial, pero siempre bajo control y con un propósito.
Como el imán de la nevera
De ahí a convertirlo en una alarma pública, hay un salto enorme, según el presidente de la SEC. Porque la clave no es que exista un imán, sino la distancia. El experto lo deja claro: "El imán solo le afecta si está encima, o sea, a distancia milimétrica". Por eso el argumento se cae por su propio peso: una baliza se usa en el exterior del vehículo, no en contacto con el tórax de nadie.
Además, señala que en términos prácticos, viene a ser lo mismo que con cualquier imán cotidiano, como los de la nevera. “Como pasa con los imanes de la cocina, no se pueden poner encima de un marcapasos”, insiste.
En la misma línea se muestra a este periódico el cirujano cardiaco Rafael Hernández-Estefaníaque explica que "es cierto que las guías médicas recogen la posible interferencia de los imanes con los marcapasos, pero es una cuestión de distancias. Si se guarda una distancia adecuada, no debería haber problema".
Los pacientes ya lo saben
Hay un punto que a menudo se pierde en los titulares: las personas que llevan un marcapasos o un desfibrilador implantable ya conviven con esa recomendación. "Todo paciente que lleva un marcapasos sabe que no se debe poner encima un imán", recuerda Lozano.
Es una advertencia tan básica como repetida: no pegarse al pecho ni la base imantada de una baliza, ni un accesorio con imán, ni —en su comparación— “el imán de la nevera”. El que se alarma, dice, suele ser precisamente quien no porta uno de estos dispositivos: "El que no lo sabe es el que no lleva un marcapasos, y entonces es capaz de alarmarse".
Si la polémica sobre la utilidad de la baliza V16 no hubiese sido suficiente, en los últimos días se le ha sumado un segundo frente, esta vez en el terreno de la salud: la idea de que su base imantada podría interferir con marcapasos y desfibriladores implantables.