La nueva ola de los fármacos que valen para todo: de pastillas al pinchazo 'Godzilla' para adelgazar
El 2026 se presenta como un año revolucionario para los tratamientos de la familia del Ozempic, los cuales han cambiado el paradigma de la atención sanitaria con el movimiento "la obesidad primero"
Si en 2025 el mercado de los fármacos agonistas del receptor GLP-1 ha movido 3,8 mil millones de euros en la Unión Europea, en 2026 la venta de los medicamentos de la familia del Ozempic llegará hasta los 4,4. Además, según las previsiones de las principales consultoras, la facturación seguirá creciendo de forma sostenida hasta 2030, con incrementos anuales cercanos al 6%.
Las cifras constatan cómo Wegovy, Mounjaro, Saxenda o el propio Ozempic ya son parte del día a día de la población europea. Más allá de su indicación principal para tratar obesidad y diabetes, se han popularizado simplemente para perder peso, como es el caso de Diana, que logró quitarse nueve kilos para estar más esbelta en su traje de novia, o Pablo, que llegó a adelgazar 15 simplemente para “verse mejor”.
Numerosos estudios han constatado que son muy eficaces para inducir la pérdida de peso, siendo más efectivos en los pacientes que intentan cambios en la dieta u otros tipos de tratamientos. Por ejemplo, Wegovy y Ozempic han demostrado una pérdida de hasta 16 kilos, Mounjaro de 24 o Saxenda de 9. Unos resultados que no han podido ser inflados por las farmacéuticas, según explica a El Confidencial Albert Lecube Torelló, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Estos ensayos clínicos están “estrictamente monitorizados” por empresas llamadas Contract Research Organization, que son las responsables de la exactitud de los datos finales, “desde controlar la calibración de las balanzas a comprobar que lo escrito en las historias coincide con lo reportado en el ensayo, mantener los documentos fuente, etc.”, compañías que “también suelen encargarse de la selección de los centros, disminuyendo al mínimo la influencia de las farmacéuticas en el desarrollo del estudio”, desarrolla Torelló. A esto, el endocrino suma que también las auditan las agencias reguladoras, nacionales e internacionales.
Estos fármacos no solo se muestran como una herramienta eficaz contra la obesidad o un antídoto cada vez más popular para perder peso, también parecen ser el bálsamo de Fierabrás. La panacea de Don Quijote para cualquier problema de salud hoy se presenta como un pinchazo en el abdomen, que ya supone un importante cambio de paradigma en la atención sanitaria de países desarrollados. Muchos médicos están dejando de lado el tratamiento de enfermedades crónicas —de habitual consulta en la Atención Primaria— como la hipertensión, las enfermedades cardíacas, la diabetes, el dolor de espalda o la fatiga para centrarse en su causa común: la obesidad.
Se trata del movimiento "la obesidad primero", que se apoya en décadas de investigación que vinculan el sobrepeso con más de 200 problemas de salud, como pueden ser la insuficiencia cardíaca, la muerte prematura e incluso 13 tipos de cáncer. Y no solo tiene impacto en las patologías más graves, también influye en otras como la diabetes tipo 2, que sufre el 15% de los españoles, de los cuales casi 9 de cada 10 tienen exceso de grasa.
"Se está produciendo un cambio de paradigma en la manera de abordar la obesidad y sus comorbilidades: tratar el origen de todo lo negativo que ocasiona esa enfermedad", explica Lecube, que también es jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lleida. "No es que se dejen de tratar las enfermedades en las que la obesidad tiene un papel importante en su desarrollo, como la diabetes, la hipertensión cardiovascular o la dislipemia, sino que cada vez se está asumiendo la necesidad de que hay que atajar el origen real de las complicaciones: el sobrepeso", desarrolla. Para ello, “sin duda” los GLP-1 han sido clave, ya que “hasta ahora en la pérdida de peso todo era muy teórico porque se basaba en el uso de la terapia nutricional y actividad física para perder peso. Y sabíamos el beneficio que eso podía tener sobre las comorbilidades. Pero nunca era suficiente para controlar la obesidad, salvo en sus fases más iniciales. Ahora, con fármacos seguros y eficaces para perder peso, es mucho más fácil", añade.
En esta línea de cambio de paradigma, hasta la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendaba recientemente por primera vez estas terapias. “Pueden ayudar a reducir las comorbilidades que con frecuencia se asocian a ella, como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. La recomendación pretende apoyar a los países para integrar estos fármacos de forma segura y equitativa en los sistemas sanitarios, dentro de una estrategia más amplia de atención a la obesidad”, explican desde la OMS a El Confidencial.
Los riesgos que aún desconocemos
El aumento del número de usuarios permite conocer más sobre el funcionamiento de estos jóvenes tratamientos y también sus efectos secundarios no deseados. En los últimos años, han ido apareciendo con cuentagotas estudios que los relacionan con un mayor riesgo de afecciones gastrointestinales, hipertensión, pancreatitis o glaucoma.
Aunque el perfil de estos fármacos sea seguro, en realidad a día de hoy no se pueden saber todos los efectos secundarios de estos medicamentos, como explica a este periódico María José García Barrado, profesora titular de Farmacología e investigadora del grupo Neuroendocrinología y Obesidad de la Universidad de Salamanca. La experta señala que para ello será clave la farmacovigilancia: “Una vez que un medicamento se ha comercializado, se observan los efectos a largo plazo, pues el periodo de estudio previo a la comercialización es grande, pero hay fármacos cuyos efectos se ven a lo largo de los años. Por ello, muchos efectos adversos no se ven de forma inmediata”. De este modo resume de los relacionados con los GLP-1: “No se conocen todavía todos sus efectos adversos”.
En la misma línea, desde la OMS apuntan a que todavía existen lagunas científicas en varios ámbitos: la eficacia y seguridad a largo plazo, la discontinuación y el mantenimiento del tratamiento o la adherencia. “Por ejemplo, aunque los efectos secundarios leves, como los síntomas gastrointestinales, son bien conocidos, otros acontecimientos adversos, como la enfermedad biliar, la pancreatitis aguda, la obstrucción intestinal, la gastroparesia, el cáncer de tiroides y una neuropatía óptica muy poco frecuente, siguen siendo objeto de evaluación”, desgranan desde la organización presidida por Tedros Adhanom.
Al buscar una cifra de cuánto tiempo tiene que pasar para conocer todos los efectos secundarios, la farmacóloga salmantina responde que es una cuestión difícil de saber. “La aspirina tiene más de 100 años y todavía se ven algunos efectos adversos que antes no se conocían”, ejemplifica.
Los 'ozempic' que viene
Este 2026 llegarán al mercado nuevas presentaciones que aumentarán la oferta para aquellos que quieran reducir el peso, desde pastillas que facilitan el tratamiento hasta inyectables más eficaces.
Andrea MuñozFran Sánchez BecerrilMartina Bozukova (Mediapool. Bulgaria)Ieva Kniukštienė (Delfi. Lituania)Petr Jedlička (Denik Referendum. República Checa)Eva Papadopoulou (Efsyn. Grecia)
Novo Nordisk, padre del Ozempic, explica a este diario que esperan la llegada en un “futuro próximo” de la versión en comprimidos de la semaglutida, el principio activo de su primer GLP-1. La empresa danesa espera que las autoridades le den el visto bueno a unas pastillas orales de 25 miligramos, que tendrían menos efecto adelgazante que los pinchazos, pero cuya forma de consumo sería más sencilla para el paciente.
También en cuanto a píldoras, desde Lilly España, esperan tener en 2026 resultados de Orforglipron, un GLP-1 oral del que ya tienen datos favorables. “De hecho, los ensayos clínicos basales para conseguir la autorización regulatoria se están presentando a las agencias sanitarias”, desarrollan a este periódico.
En cuanto a los inyectables de la danesa, señalan que el Wegovy de la dosis más alta aún en investigación –7,2 miligramos– está dando buenos resultados al aumentar la pérdida de peso. Asimismo, señala que están trabajando en Cagrisema, un tratamiento con dos principios activos para perder peso (semaglutida+cagrilintida) que “combina los múltiples beneficios para la salud de ambos principios activos” para optimizar la pérdida de peso.
Fran Sánchez BecerrilGráficos: Ana Somavilla Alina Neagu (Hotnews. Rumanía)
Respecto al pinchazo de Lilly, Mounjaro, creen que tendrán resultados sobre un estudio de mantenimiento en obesidad y de morbimortalidad. Además, también esperan avanzar en otra molécula que están desarrollando, el primer triple agonista: retatrutida. Este último activa tres receptores involucrados en el control de peso y ha sido apodado el Godzilla de los medicamentos para bajar de peso.
Por su parte, Amgen está desarrollandoun inyectable mensual llamado MariTide que parece ofrecer una pérdida de peso del 20% después de un año, aunque esto deberá confirmarse en ensayos de fase tres, como referencian desde biotecnología estadounidense a El Confidencial.
Los nuevos fármacos no solo aumentarán el negocio de las compañías, también ayudarán a abaratar los tratamientos: a medida que crece la competencia, los medicamentos de primera generación y los que logran resultados algo más modestos tenderán a posicionarse con precios más bajos. Lo que también ayudará a la bajada de precios es que este 2026 va a caducar la patente de la semaglutida en muchos países, lo que permitirá fabricar genéricos más baratos para las regiones de América Latina, Asia o África. Sin embargo, no en Europa ni EEUU, donde la propiedad se extiende hasta principios de la siguiente década.
La OMS ve el fin de la patente como una oportunidad para acabar con la obesidad y las enfermedades asociadas. De hecho, un estudio estima que el acceso global equitativo podría salvar casi un millón de vidas al año. Recordemos que, vinculados a la pérdida de peso, los GLP-1 ya se asocian con menos eventos cardiovasculares, mejoras en la apnea del sueño y efectos protectores sobre riñón e hígado, e incluso se investiga desde su posible impacto en conductas adictivas. Para un horizonte próximo también se está investigando si estos fármacos pueden ayudar a la reducción del riesgo de cáncer y demencias. Con todo esto, 2026 se presenta como un año decisivo para estos tratamientos.
Si en 2025 el mercado de los fármacos agonistas del receptor GLP-1 ha movido 3,8 mil millones de euros en la Unión Europea, en 2026 la venta de los medicamentos de la familia del Ozempic llegará hasta los 4,4. Además, según las previsiones de las principales consultoras, la facturación seguirá creciendo de forma sostenida hasta 2030, con incrementos anuales cercanos al 6%.