De Mario Casas a Dani Martín: el movimiento 'sober curious' que dice adiós al alcohol
La curiosidad sobria es un movimiento social y de autoconocimiento que invita a cuestionar la cultura del alcohol, replanteando la relación personal con la bebida
Dos mujeres bebiendo cerveza en el Oktoberfest de Múnich. (Getty Images/Johannes Simon)
La actriz Toni Acosta lleva tres años sin beber alcohol, Mario Casas más de dos y un tiempo similar, el cantante Dani Martín. ¿Abandonar o reducir mucho el consumo de las bebidas espirituosas está de moda? ¿Qué opinan los expertos?
Este movimiento se conoce como sober curious curiosidad sobria en castellano, y en él, las personas cuestionan su relación con el alcohol, eligiendo beber menos o dejar de beber por completo, como una elección consciente relacionada con la salud.
Francisco Pascual, expresidente de Socidrogalcohol y médico en la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de Alcoy, ya conocía esta tendencia. “Me llama la atención en positivo ese análisis que hace la persona hasta llegar a la conclusión de que no merece la pena beber. Veremos qué pasa más adelante, pero creo que es una moda que puede ir implantándose”, explica a este periódico.
De hecho, hace especial mención en que los personajes públicos la sigan, ya que “pueden hacer un favor a la salud de la juventud”. Además, indica que la Navidad es una época “peligrosa” en torno al alcohol, incluso para estas personas que ya han tomado la decisión de dejarlo. “Hay que tener la cabeza bien amueblada porque esta época es un momento de explosión de reencuentros, comidas y festividad. El nuevo año implica un cambio en el paradigma personal y siempre tendemos a celebrarlo”, apunta.
Igualmente, comenta que los estudiantes terminan el trimestre y celebran los aprobados o, simplemente, el fin de exámenes. “Es una fecha en la que se concentran muchas emociones, no siempre positivas. Acordarse de un familiar que ya no está también puede hacer que esa persona termine consumiendo alcohol”, continúa.
En definitiva, Pascual insiste en que existen una serie de factores, sobre todo ambientales, sociales y emocionales, que hacen que sean unas fechas “más conflictivas” para consumir alcohol o tener una recaída.
Acerca de la presión social por beber, el doctor cuenta las consecuencias que puede sufrir una persona que ha tomado la decisión de no hacerlo y luego la incumple: “Rompes tus principios y el compromiso contigo mismo. Si la gente te insiste, llega un momento en el que no te encuentras cómodo y optas por el aislamiento. El rechazo social en personas jóvenes es importante, se debería de respetar la libertad individual desde los amigos, compañeros de trabajo o publicidad”.
De hecho, asegura que este último punto se incumple en muchas ocasiones. “En estas fechas no se respeta y te meten por el ojo algo que tú rehúyes. La Selección Española de Fútbol tiene como patrocinador una marca de cervezas, seamos serios, por favor. Todos estos mensajes se van introduciendo en el cerebro de la gente más joven. Igual que se generó la moda de brindar con alcohol todo, pues podemos crear otra costumbre”, dice.
Por eso, habla de encontrar alternativas: “Si valoramos el entorno familiar y lo gastronómico, por ejemplo, pues podemos poder de alguna forma instaurar una moda personal, como el agua con gas. Es mejor que un refresco, los edulcorantes tampoco son buenos para la salud. También hay que huir de las bebidas energéticas, te ponen más nervioso y la comida no sabe igual”.
En datos
Tal y como detalla la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES), el alcohol continúa siendo la sustancia psicoactiva más consumida. Aunque los datos publicados en 2025 muestran un descenso respecto a la edición anterior, el 73,9% de los 35.256 alumnos encuestados declara haberlo consumido alguna vez en la vida (frente al 75,9% en 2023), el 71,0% en los últimos 12 meses (frente al 73,6%) y el 51,8% en los últimos 30 días (frente al 56,6%).
Además, el 24,7% confiesa haber practicado binge drinking, que consiste en tomar 5 o más vasos de bebidas alcohólicas en un intervalo aproximado de dos horas, en el último mes, y el 17,2% de los estudiantes se ha emborrachado, ambos en sus niveles más bajos desde el año 2000. Por otro lado, el escrito también destaca que la edad media de inicio en el consumo se mantiene en 13,9 años, mientras que el inicio del consumo semanal y de la primera borrachera se sitúan en 14,8 y 14,6 años, respectivamente.
Al responder por qué beben, el principal motivo es la "diversión", seguido de "me gusta cómo me siento", "me ayuda cuando me siento deprimido", "ligar más", "emborracharme" y "encajar en un grupo".
También se observa que la percepción de riesgo asociada a su consumo ha aumentado en 2025, en línea con el descenso que ha registrado su prevalencia de consumo entre los alumnos de 14 a 18 años: el 67,6% de los estudiantes de 14 a 18 años considera que el hecho de tomar 5 o 6 cañas o copas de bebidas alcohólicas en fin de semana puede ser causante de "muchos o bastantes" problemas. Es decir, que esa sensación de riesgo está aumentando de forma considerable en los últimos años: en 2025 esta percepción ha crecido 4,2 puntos porcentuales con respecto a 2023 y 10,7 puntos con respecto a 2021, siendo el valor más alto de toda la serie.
La actriz Toni Acosta lleva tres años sin beber alcohol, Mario Casas más de dos y un tiempo similar, el cantante Dani Martín. ¿Abandonar o reducir mucho el consumo de las bebidas espirituosas está de moda? ¿Qué opinan los expertos?