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Los infartos nocturnos son menos dañinos que los diurnos y este estudio te explica el motivo
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Los infartos nocturnos son menos dañinos que los diurnos y este estudio te explica el motivo

Investigadores del CNIC han descifrado el reloj interno que hay dentro de los neutrófilos y cómo determinan el grado de daño que provocan en el corazón tras un infarto

Foto: Un hombre durmiendo. (iStock)
Un hombre durmiendo. (iStock)
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Hace unas semanas, se publicaba el atlas de los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunitario innato. Ahora un grupo de investigadores españoles ha descubierto que son menos agresivos durante la noche, lo que explica por qué los infartos nocturnos son menos graves que los diurnos.

El estudio, elaborado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y publicado este viernes en la Journal of Experimental Medicine, ha descifrado el reloj interno que tienen los neutrófilos. Este regula su agresividad a lo largo del día y determina el grado de daño que provocan en el corazón tras un infarto.

Andrés Hidalgo, líder del grupo Imagen de la Inflamación Cardiovascular y la Respuesta Inmune y Alejandra Aroca-Crevillén, primera autora de la publicación, explican a este periódico por qué es importante este descubrimiento: "Demuestra que hay un interruptor molecular circadiano, asociado a la hora del día, que controla la fuerza con la que responderá el sistema inmune en condiciones clínicas relevantes, como infartos de miocardio, y que es posible su manipulación terapéutica". Asimismo, comentan que este hallazgo permitirá desarrollar fármacos u otras estrategias para controlar los neutrófilos.

Es decir, que los investigadores han desarrollado una de las primeras estrategias en aprovechar los ritmos circadianos del sistema inmunitario para modular la inflamación sin comprometer la defensa frente a infecciones. El objetivo es bloquear ese reloj molecular de estas células, manteniéndolas en un estado nocturno y así reducir su potencial dañino durante el infarto. Los datos de miles de pacientes del Hospital 12 de Octubre, en colaboración con el grupo del doctor Héctor Bueno, líder del grupo de Investigación Cardiovascular Traslacional Multidisciplinaria en el CNIC, mostraban que la menor actividad de los neutrófilos durante la noche hacía que los infartos ocurridos en dicho periodo fueran menos severos que los diurnos.

Foto: Neutrófilos (rojo) se acumulan en los alveolos de un pulmón infectado con gripe. (Iván Ballesteros/CNIC)

"El sistema inmunológico protege al organismo frente a los microorganismos que pueden causar infecciones. Dado que los humanos somos una especie diurna, la probabilidad de exposición a patógenos es mayor durante el día. Por ello, el sistema inmune ajusta sus picos de actividad a este ritmo circadiano. Sin embargo, esa misma respuesta defensiva puede volverse perjudicial. Se sabe que ante situaciones de estrés como los infartos de miocardio, el sistema inmunitario puede causar daños colaterales severos en los tejidos", detalla el escrito.

Hidalgo y Aroca-Crevillén añaden que las personas con ritmos circadianos alterados de manera crónica, en profesiones que requieren de un trabajo nocturno, sufren una incidencia más alta de enfermedad cardiovascular e incluso cáncer. "La conexión entre el sistema inmune y los ritmos día-noche es muy fuerte y está validada por muchos estudios, este es uno de los puntos más relevantes de esta publicación", insisten.

Igualmente, el análisis sostiene que casi la mitad del daño cardíaco tras un infarto se debe a la acción de los neutrófilos: "Curiosamente, este tipo de daño inflamatorio fluctúa de manera natural a lo largo del día, lo que sugiere la existencia de mecanismos circadianos que limitan la actividad destructiva de los neutrófilos y protegen al organismo".

Foto: Foto de archivo de un paciente con un infarto en un helicóptero. (Getty Images/Alexander Koerner)

Respecto a las modificaciones moleculares o estructurales que permiten a los neutrófilos ser más selectivos por la noche, los autores comentan la importancia de la presencia de señales en la sangre para activar o desactivar su capacidad de respuesta. "En este caso concreto describimos un receptor llamado CXCR4 en la superficie de los neutrófilos que permite su desactivación cuando la quimioquina CXCL12, que se une a CXCR4, aparece en la sangre por la noche. Es muy posible que existan otros mecanismos moleculares complementarios", aclaran. En palabras de la doctora Aroca-Crevillén, por la noche, los neutrófilos "se dirigen a la zona dañada respetando el tejido sano, que así no se ve afectado. Es durante el día cuando pierden esta direccionalidad y generan más daño en el tejido circundante".

Los resultados abren la puerta a nuevas terapias basadas en la biología del tiempo, cronoterapia, que tienen el potencial de proteger el corazón y otros órganos del daño inflamatorio sin debilitar las defensas naturales del organismo. "Se sabe que los patrones circadianos se pueden reprogramar, es decir, cuando alguien se mueve a otra zona horaria, por ejemplo, después de unos días de jet lag su cuerpo se ajusta a la nueva zona horaria. Esto es fundamental en biología y demuestra la adaptabilidad del sistema. Se cree que solo cuando los cambios son crónicos aparecen problemas inflamatorios. Esta respuesta no está aislada, muchos otros mecanismos biológicos están regulados en paralelo por los ritmos circadianos, inflamatorios y no inflamatorios. Por ejemplo, hay más propensión a trombosis por la mañana, mientras que la respuesta séptica o la que induce la fiebre es más frecuente por la noche", añaden los doctores.

Foto: infartos-jovenes-espana

Acerca del horario en el que la agresividad de los neutrófilos cambia drásticamente, exponen que en la transición del periodo de descanso, el día en ratones y la noche en humanos: "En esta ventana de tiempo ocurren muchos cambios fisiológicos, incluida la desactivación de neutrófilos que describimos en nuestro estudio. Esto también abre una nueva ventana hacia esa cronoterapia, es decir, el alineamiento de los tratamientos con los ritmos biológicos del cuerpo, en este caso, los ritmos de los neutrófilos".

Por último, mencionan otras patologías inflamatorias podrían beneficiarse de esta aproximación. "Creemos que esencialmente todas en las que la inflamación es importante se verían afectadas. Esto es muy relevante porque los procesos inflamatorios subyacen casi todas las enfermedades, desde infartos de miocardio, ictus, infecciones hasta, incluso, muchos tipos de cáncer. También aquellas asociadas con la edad, como las enfermedades neurodegenerativas. Esto obviamente habrá que estudiarlo de manera más detallada, pero el posible impacto futuro puede ser enorme. Además, la implicación de nuestra molécula diana en diferentes procesos inflamatorios, CXCR4, es extensamente conocida, ampliando aún más el alcance del estudio", concluyen.

Hace unas semanas, se publicaba el atlas de los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco que forma parte del sistema inmunitario innato. Ahora un grupo de investigadores españoles ha descubierto que son menos agresivos durante la noche, lo que explica por qué los infartos nocturnos son menos graves que los diurnos.

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