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Las 7 claves para entender qué es el síndrome de Asperger, según una experta
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SALUD MENTAL

Las 7 claves para entender qué es el síndrome de Asperger, según una experta

Ni todos son unos genios, ni perciben su entorno como algo hostil y difícil de entender. Pero, lo que sí es cierto es que estos y otros estereotipos pueden hacer tanto daño como el propio síndrome de Asperger

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En España, se calcula que hay aproximadamente 450.000 personas con Trastornos del Espectro Autista, TEA, (uno por cada 100 nacimientos), y los más importantes son el autismo tipo Kanner y el síndrome de Asperger, cuya proporción oscila entre el 18% y el 27%, según el Centro Español sobre el Trastorno del Espectro del Autismo.

Atendiendo a estos porcentajes, se podría inferir que el síndrome de Asperger es un asunto que merece toda la atención de la sociedad, pero es que, además, ese interés adquiere cierto carácter de urgencia, dada la confusión que existe respecto a esta afección y sus síntomas.

Con el ánimo de aclarar esos puntos, la Dra. Gloria López Sobrino, neuróloga infantil del equipo de Neurología del Dr. Oriol Franch del Hospital Ruber Internacional, define breve y sencillamente el síndrome de Asperger como “una forma de autismo sin discapacidad intelectual ni retraso en el lenguaje, que afecta principalmente a la forma en que una persona se relaciona socialmente, interpreta las emociones ajenas y se comunica”.

Además, aunque ya no se usa como diagnóstico independiente, ya que desde 2013 se incluye dentro de los Trastornos del Espectro Autista según el DSM-5, “muchas personas y familias siguen identificándose con este término porque describe un perfil específico: personas con inteligencia media o alta, lenguaje formal, intereses muy intensos en temas concretos, y una forma distinta de percibir el mundo social”, sostiene la experta.

En resumen, “las personas con Síndrome de Asperger presentan un modo singular de procesamiento de la información, donde el cerebro prioriza ciertos estímulos y se organiza de forma menos flexible para las convenciones sociales, pero puede mostrar una sensibilidad extraordinaria para el detalle, la lógica o la memoria”, sintetiza la doctora.

Creencias equivocadas

Por otro lado, frente a la definición de la experta, puede resultar muy útil, poner el foco en los principales errores interiorizados en la sociedad. Así, “uno de los principales es pensar que el síndrome de Asperger implica una falta total de empatía. Esta idea es profundamente equivocada”, asevera López. Y aclara que “las personas con Asperger pueden tener dificultades para interpretar las emociones ajenas de forma inmediata, pero no carecen de sensibilidad ni de interés por los demás. De hecho, muchas veces sienten con gran intensidad y profundidad”.

Otro malentendido frecuente es asociarlo exclusivamente con personas “geniales” o con habilidades excepcionales. “Aunque algunas personas con Asperger pueden desarrollar talentos notables en áreas como las matemáticas, la música o la informática, este no es un rasgo universal”, asegura la experta quien remarca que “existen tantos perfiles como personas, y reducir la condición a estereotipos distorsiona la realidad”.

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Por otro lado, también conviene aclarar que no todos los síntomas que presenta la persona con Asperger se explican por el autismo. En palabras de la doctora: “Son frecuentes las comorbilidades, especialmente la ansiedad y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que deben ser identificadas de forma independiente mediante una evaluación especializada. Su abordaje, continúa la experta, combina estrategias psicoeducativas, ajustes del entorno y, en algunos casos, tratamiento farmacológico, es clave para mejorar el funcionamiento diario, la participación social y la calidad de vida a lo largo del ciclo vital”.

Por último, la doctora recalca la idea de que no se trata de un trastorno leve: “El sufrimiento que muchas personas con Asperger experimentan, debido a la incomprensión, el aislamiento o la sobrecarga sensorial, puede ser profundo”. Y añade: “Estas personas requieren acompañamiento clínico y educativo adecuado, así como un entorno social que comprenda y respete su manera de percibir y procesar el mundo”.

Las claves para comprenderlo

Definido el problema y, sobre todo, desmontados los errores, la doctora resume a modo de guía los 7 puntos fundamentales para conocer el síndrome de Asperger:

1. Es un perfil dentro del espectro autista, sin discapacidad intelectual. Las personas con síndrome de Asperger tienen un desarrollo intelectual dentro del rango normal y en algunas ocasiones superior, y pueden no presentar retraso en el desarrollo del lenguaje en los primeros años. Esto lo diferencia de otras formas de autismo, pero no lo hace menos importante. Las dificultades pueden ser sutiles, pero muy significativas en lo social y emocional.

2. Las dificultades sociales son el núcleo del diagnóstico. Suelen tener dificultades para entender normas sociales implícitas, interpretar gestos o ironías, o mantener una conversación recíproca. A veces, su estilo comunicativo se percibe como rígido, literal o peculiar.

3. Procesan la información de forma diferente. El estilo cognitivo en el Asperger suele ser más lógico, detallista y sistemático. Esto implica fortalezas en ciertas áreas (como la memoria, la precisión, la atención al detalle), pero también dificultades para integrar información contextual o emocional de forma flexible.

4. Los intereses intensos son una característica clave. Pueden desarrollar una fascinación profunda por temas específicos (trenes, astronomía, mapas, sistemas numéricos, dinosaurios, etc.) que cultivan con un nivel de detalle extraordinario.

5. La sensibilidad sensorial es frecuente. Una gran parte de las personas con Asperger muestra una respuesta neurosensorial atípica. Pueden ser especialmente sensibles a luces intensas, ruidos, texturas o estímulos táctiles, o, por el contrario, mostrar una menor reactividad. Esta particularidad del procesamiento sensorial puede generar sobrecarga o necesidad de rutinas predecibles. Comprenderlo es esencial para reducir el malestar y favorecer su desarrollo emocional.

6. Requieren apoyo individualizado, no sobreprotección. Es necesario que el entorno educativo, social y familiar esté adaptado a su forma de percibir el mundo, con apoyos que favorezcan su autonomía, autoestima y habilidades socioemocionales.

7. El diagnóstico temprano mejora el pronóstico. Detectar y comprender este perfil desde la infancia permite intervenir antes en aspectos clave como la autorregulación emocional, la comprensión social o el manejo de la ansiedad. El objetivo no es cambiar quiénes son, sino ayudarles a desarrollar plenamente su potencial en un entorno que muchas veces no está preparado para comprender su modo de pensar, sentir y relacionarse.

En España, se calcula que hay aproximadamente 450.000 personas con Trastornos del Espectro Autista, TEA, (uno por cada 100 nacimientos), y los más importantes son el autismo tipo Kanner y el síndrome de Asperger, cuya proporción oscila entre el 18% y el 27%, según el Centro Español sobre el Trastorno del Espectro del Autismo.

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