Un hombre de 60 años en Alemania ha logrado una remisión sostenida del VIH tras someterse a un trasplante de células madre para tratar una leucemia.
Se trata del llamado “segundo paciente de Berlín”, y su caso, publicado en la revistaNature, podría cambiar la forma en la que se buscan posibles curas del virus y ampliar las opciones para otros enfermos que comparten diagnóstico de VIH y cáncer hematológico.
Hasta ahora, los pocos casos conocidos de remisión completa del VIH tras un trasplante de médula ósea se habían producido, casi siempre, en pacientes que recibieron células de donantes homocigotos para una mutación concreta en el gen CCR5. Esa mutación, conocida como CCR5 Δ32, bloquea el receptor que el VIH utiliza para entrar en las células, y se considera protectora frente a la infección. Sin embargo, estos donantes son extremadamente escasos.
En este nuevo caso, el escenario era distinto: el donante no era homocigoto, sino heterocigoto, es decir, solo una de sus dos copias del gen CCR5 tenía la mutación protectora. Aun así, el virus ha desaparecido hasta el punto de no detectarse ningún signo de replicación años después de suspender el tratamiento.
El trasplante contra la leucemia que borró el VIH
El paciente fue diagnosticado de VIH en 2009 y, en 2015, desarrolló una leucemia mieloide aguda, lo que obligó a sus médicos a recurrir a un trasplante alogénico de células madre. No se encontró ningún donante con dos copias de la mutación CCR5 Δ32, considerada hasta ahora casi condición indispensable en este tipo de remisiones, por lo que se optó por un donante heterocigoto.
Tres años después del trasplante, el paciente interrumpió la terapia antirretroviral. Seis años después de la intervención, los investigadores no han encontrado evidencia de VIH-1 replicándose en su organismo, pese a utilizar pruebas de máxima sensibilidad y a realizar análisis exhaustivos del llamado “reservorio” viral, donde el virus suele esconderse y resistir a los tratamientos.
“La resistencia al VIH procedente de un donante homocigoto CCR5 Δ32 no es imprescindible para lograr la remisión”, explica a El Confidencial Christian Gaebler, médico e investigador en la Charité – Universitätsmedizin Berlin y coautor del trabajo. “En este caso, la remisión se produjo a pesar de que las células trasplantadas mantenían CCR5 funcional”.
No solo genética, también sistema inmune
El equipo de Gaebler ha realizado un análisis en profundidad del caso: desde la genética del binomio donante–receptor hasta las respuestas de anticuerpos y células NK (células “asesinas” del sistema inmune), pasando por estudios detallados del reservorio del VIH.
Los datos apuntan a que la clave no está únicamente en la mutación del CCR5, sino en un conjunto de mecanismos inmunitarios que, en este paciente, actuaron de forma especialmente eficaz:
Anticuerpos neutralizantes inusualmente potentes, capaces de bloquear el virus.
Actividad elevada de citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC), un proceso por el que el sistema inmune reconoce y destruye células infectadas.
Respuestas alogénicas derivadas del propio trasplante, en las que las células inmunitarias del donante reconocen y atacan las células del receptor, incluidas las que albergan el VIH.
“Estos mecanismos parecen haber desempeñado un papel central en la eliminación del reservorio del VIH”, señala Gaebler. “Y lo más relevante es que son mecanismos que podrían intentarse reproducir fuera del contexto de un trasplante”.
No es una terapia para todos
Los autores insisten en que el trasplante de células madre sigue siendo un procedimiento de alto riesgo que solo se justifica para tratar cánceres hematológicos como la leucemia, no como terapia de elección frente al VIH.
Refuerza la idea de que la cura funcional del VIH puede pasar por estrategias inmunológicas combinadas, más allá de la simple resistencia genética al virus.
Inspira nuevas líneas de inmunoterapia potencialmente escalables, basadas en reproducir estos mecanismos con herramientas como anticuerpos ampliamente neutralizantes o combinaciones de tratamientos dirigidos al sistema inmune.
“Si conseguimos imitar estas respuestas inmunitarias con, por ejemplo, anticuerpos o estrategias combinadas, muchas más personas con VIH podrían beneficiarse en el futuro, sin necesidad de un trasplante”, sostiene Gaebler.
Un cambio de enfoque para la investigación
El artículo en Nature llega acompañado de otros dos trabajos independientes que identifican rasgos concretos de las células T relacionados con un mejor control del virus tras intervenciones inmunoterapéuticas. Aunque estos ensayos no permiten aún extraer conclusiones firmes sobre la eficacia de las terapias combinadas, sí apuntan en la misma dirección: el sistema inmune tiene un margen mayor del que se pensaba para controlar el VIH cuando se le ofrece el estímulo adecuado.
En conjunto, el caso del “segundo paciente de Berlín” desplaza el foco: de la búsqueda de una resistencia genética casi perfecta hacia la comprensión y explotación de las capacidades del propio sistema inmune para eliminar las células infectadas.
O, como resume Gaebler, este trabajo “refuerza la idea de desarrollar estrategias más seguras y escalables para lograr una remisión del VIH sin medicación crónica”. Un objetivo que hace unos años parecía ciencia ficción y que hoy, caso a caso, empieza a dibujarse como una posibilidad real.
Un hombre de 60 años en Alemania ha logrado una remisión sostenida del VIH tras someterse a un trasplante de células madre para tratar una leucemia.