Mateo Campuzano estaba en el punto álgido de su carrera profesional cuando le diagnosticaron un tumor cerebral poco común. A pesar de que se recuperó, llegó una recaída que le obligó a ponerse de nuevo en tratamiento. Actualmente, no hay rastro de enfermedad, pero las secuelas le han llevado a estar jubilado desde hace años. Este tiempo de retiro laboral lo ha aprovechado también para aprender nuevas cosas sobre uno de sus grandes intereses, invertir en bolsa. Como consecuencia, recientemente ha publicado un libro que sirve como guía, con una particularidad: ha donado los derechos de autor a un grupo de investigación oncológica de España.
Todo comenzó un día de verano de 2007 cuando Campuzano se dio un chapuzón y, mientras nadaba, sufrió una crisis epiléptica. Tenía 37 años y cuenta a este periódico que estaba en “lo mejor” de su vida profesional, pero también personal. De manera paralela a su trabajo como documentalista, formaba parte un grupo de música indie llamado Skimo, con el que grabó un disco y giró por España pisando escenarios como el del Primavera Sound y varias salas de diferentes puntos del país. Es más, cuando ocurrió esto, estaba apenas a unos días de tocar en uno de los lugares más emblemáticos de la música en directo de Madrid, la Sala Galileo.
Tras la crisis le hicieron todo tipo de pruebas en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, donde vieron una mancha en su cerebro, que acabó siendo un tumor cerebral poco común llamado oligodendroglioma. “No tenía ni idea de qué me hablaban, es como si me hubieran dicho que me quedaban dos meses de vida, me puse en lo peor”, relata. Entonces, el equipo médico optó por operar este tumor en estadio dos, aunque “se sabía que iba a volver”. Tras acudir a rehabilitación en el centro madrileño, seis meses después pudo retomar el trabajo.
Sin embargo, pronto volvieron las crisis, esta vez no completas, sino que se limitaban a la pierna y el brazo derechos, pues el tumor estaba en la parte izquierda del cerebro. Como consecuencia, se le quedaba rígido y estos episodios fueron aumentando, siendo cada vez más fuertes y más habituales. “Se sabía que tarde o temprano iba a volver”, insiste.
En 2013, en una resonancia de control, volvieron a verle el tumor: había llegado una recaída. Como parte del tratamiento, en esta ocasión, le extirparon por completo el tumor. “El problema es que era grande, entonces no me pudieron quitar la zona de seguridad que se llama [es cuando se elimina una parte que realmente está sana y colinda]. Y eso se supone que salió con la radio y la quimio”, detalla. Tras dos operaciones, 30 sesiones de radioterapia y seis ciclos de quimioterapia, por ahora, no hay rastro de que haya vuelto a aparecer el cáncer. Actualmente, y como consecuencia de las secuelas, lleva varios años jubilado, padece una leve cojera y ha de tomar medicación para la epilepsia.
A pesar de que su carrera laboral ha estado dedicada al documentalismo, trabajando en diferentes medios de comunicación, siempre ha sentido interés por invertir en bolsa. Después de la pandemia empezó a formarse en ello y antes de arrancar, hizo varios cursos, así como simulaciones con hojas de Excel y leyó varios libros para tener nociones básicas.
Campuzano suele invertir en los conocidos como gigantes tecnológicos y sus allegados le preguntaban que cómo le iba y que cómo lo hacía. Fue entonces cuando optó por escribir una guía de unas diez páginas y así evitaba tener que estar respondiendo individualmente. Pero se quedó “con el gusanillo” y con cosas de contar, por lo que decidió escribir Nasdaq 100: Guía de Inversión en el Índice Más Rentable del Mundo, que se ha publicado hace escasas semanas.
Derechos cedidos a la ciencia
Pero que un documentalista escriba un libro sobre invertir en bolsa no es la única particularidad de esta historia, ya que todos los derechos de autor los ha cedido a la ciencia. Concretamente, al Grupo Español de Investigación en Neurooncología (GEINO), un grupo cooperativo sin ánimo de lucro compuesto por más de 245 investigadores de muchos puntos de España.
“¿Qué mejor regalo puedo hacer yo a los médicos que tan bien me han tratado y me siguen tratando que ceder todos los derechos a la investigación?”, se pregunta.
Su oncóloga, María Ángeles Vaz, está al frente del GEINO y fue una de las primeras personas a la que en el momento en el que terminó de redactar la publicación, le contó que quería donar los derechos a su grupo científico. Campuzano insiste en que quiere que se investigue más y si es para el tumor que a él mismo le ha afectado mejor. “Es algo recíproco, es un boomerang: yo te doy fondos y tú investigas. Aunque sea irrisorio, pero todo lo que pueda ayudar y más en un país en el que se destina tan poco a la investigación”, concluye el autor.
Mateo Campuzano estaba en el punto álgido de su carrera profesional cuando le diagnosticaron un tumor cerebral poco común. A pesar de que se recuperó, llegó una recaída que le obligó a ponerse de nuevo en tratamiento. Actualmente, no hay rastro de enfermedad, pero las secuelas le han llevado a estar jubilado desde hace años. Este tiempo de retiro laboral lo ha aprovechado también para aprender nuevas cosas sobre uno de sus grandes intereses, invertir en bolsa. Como consecuencia, recientemente ha publicado un libro que sirve como guía, con una particularidad: ha donado los derechos de autor a un grupo de investigación oncológica de España.