Así se habrían facturado servicios que realmente no se prestaron a la empresa de un ex alto cargo del CNIO
Una denuncia recoge que se habría pagado durante años a una empresa fundada por el exjefe de personal por servicios que no constan como prestados o que, cuando se realizaron, habrían sido ejecutados por empleados propios u otras compañías ya contratadas
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) habría pagado durante años por servicios facturados que no constan como prestados, por trabajos que, cuando sí se hicieron, habrían sido ejecutados por empleados propios o por otras empresas ya contratadas, y por encargos administrativos de utilidad dudosa o prácticamente nula. Así figura en una denuncia a la que ha tenido acceso El Confidencial, que analiza la contratación del centro con la empresa Gedosol SL y otras sociedades del mismo entorno.
Solo en los contratos revisados con mayor detalle, el documento presentado el 27 de junio ante la Fiscalíacifra en 833.510 euros los desarrollos informáticos SAP “no acreditados o duplicados”, y en 353.498 euros los trabajos administrativos cuya necesidad o ejecución no se ha podido comprobar.
Es decir, casi 1,2 millones de euros en servicios facturados a Gedosol que, según ese informe, o no constan como realizados o se habrían hecho con medios internos del CNIO o por personal de Zeus, otra empresa tecnológica ya subcontratada a tiempo completo por el centro.
A estas cifras se suman otros bloques donde también se cuestiona la realidad o el valor de lo pagado: 233.355 euros por “actualización manual” de bases de datos de escaso uso “sin constancia del valor o ejecución material de los trabajos”, un servicio de ciberseguridad que “no consta como prestado”, cientos de miles de euros en digitalizaciones y gestión documental presuntamente hipertrofiadas y, en paralelo, 804.855 euros en servicios de personal facturados en contratos de adscripción donde buena parte de las horas cobradas no habrían sido efectivamente trabajadas.
El software facturado a un ex alto cargo, pero realizado por otro
El capítulo más contundente se centra en los desarrollos del sistema SAP, el software que vertebra la gestión económica y administrativa del CNIO. El informe cifró en 833.510 euros los “servicios de desarrollos SAP no acreditados o duplicados” imputados a Gedosol.
Cabe destacar sobre Gedosol que el informe describe que fue creada por el ex jefe de personal del CNIO "y gestionada efectivamente por este”, la cual habría actuado como proveedor de cabecera del centro.
En varios expedientes se subraya que no hay constancia de intervención de programadores de Gedosol y que las herramientas se habrían desarrollado en realidad por un empleado de Zeus contratado a tiempo completo por el CNIO, por el responsable SAP del centro y por otros trabajadores internos. El documento llega a afirmar que se han facturado a Gedosol 134.500 euros “por trabajos no realizados por Gedosol”, en referencia a desarrollos que habrían sido ejecutados por el equipo SAP ya en plantilla y cuyo esfuerzo estimado estaría “multiplicado por cinco” respecto al trabajo real necesario.
En uno de los contratos se encarga a Gedosol la “conciliación de posiciones presupuestarias del sistema”, pero el propio departamento de Compras recoge que “no consta” que ese trabajo lo haya realizado la empresa, sino los responsables internos de SAP, y lo califica como una tarea “muy sencilla” para el nivel de complejidad y el precio facturado.
Morant reuniéndose en septiembre con el nuevo director con el que esperaba dar por cerrada la crisis del CNIO. (Europa Press/ E. Parra)
Otro de los expedientes analizados adjudica a Gedosol el desarrollo de una herramienta para la gestión de partidas en compras y portales presupuestarios. El informe sostiene que se trata de un módulo básico de permisos por proyecto, desarrollado “en exclusiva” por el personal de Zeus y del CNIO, sin que aparezca rastro de programadores de la adjudicataria más allá de las facturas.
También se cuestionan otros pedidos SAP, como una “migración de datos” que se describe como una tarea de baja complejidad, cuya conversión sería prácticamente automática y que, según el documento, habría realizado el personal de SAP del propio centro, pese a haberse encargado y pagado a Gedosol. En conjunto, los autores del informe concluyen que una parte relevante de estos desarrollos SAP se facturan a Gedosol, pero se ejecutan con recursos humanos ya pagados por el CNIO o por otra empresa ya contratada (Zeus).
Facturado a externo, realizado por el propio CNIO
El segundo bloque cuestiona una batería de trabajos administrativos y de gestión encargados a Gedosol. Solo en los contratos analizados con mayor detalle se suman 353.498 euros en servicios para los que, según el informe, concurren varias circunstancias:
Existencia de medios propios en el CNIO para realizar el mismo trabajo.
Encargos que se sitúan fuera del objeto social habitual de la empresa.
Estimaciones de esfuerzo y precios “sobredimensionados entre cinco y diez veces”.
Ausencia de constancia material u operativa de la ejecución: no hay resultados claros o éstos son “muy limitados” para el coste asumido.
Uno de los ejemplos más gráficos es un “servicio de análisis de tickets” presupuestado en más de 20.000 euros, del que finalmente se pagan 17.200 euros. El trabajo consiste, según el informe, en tomar una tabla de incidencias proporcionada por el propio CNIO y generar varios gráficos y clasificaciones básicas en un documento, sin conclusiones ni recomendaciones. El documento lo define como un trabajo “sin contenido ni sentido alguno” que podría haber realizado un administrativo con conocimientos básicos de Excel y Word en menos de una hora, y recalca la “ausencia de objeto social” de Gedosol para ese tipo de tarea.
Otro caso llamativo es el de los informes periódicos de presencia de empleados: el informe describe que Gedosol cobraba 900 euros al mes (10.800 al año) por dar formato en PDF a una tabla de fichajes que el propio sistema del CNIO ya generaba automáticamente, sin añadir análisis ni valor añadido.
En el mismo bloque se citan trabajos como la digitalización del acuerdo entre el CNIO y el Hospital de Fuenlabrada por 16.900 euros, la impresión y encuadernación del expediente para seleccionar al nuevo director científico por 17.750 euros o sucesivos encargos de diseño de logotipo por 2.250 euros cada uno, así como servicios de facturación a hospitales, integración de sistemas de comunicación o “ de alcance poco definido.
El informe también critica que se haya recurrido reiteradamente a Gedosol para digitalizar resguardos de pago bancarios que el banco ya pone a disposición del CNIO en formato PDF. Esos documentos se imprimen en papel, se envían a la empresa para su escaneo y vuelta al formato digital y se facturan a 0,25 euros por documento, con un volumen estimado de 48.000 servicios al año, lo que, sumado al coste administrativo añadido de manejar papel, multiplica el gasto frente a una gestión digital nativa.
Además, entre 2008 y 2014 se adjudican a Gedosol sucesivos encargos de “actualización manual de bases de datos de escaso uso e impacto” por un total de 233.355 euros. El informe señala que no es viable verificar la calidad de esa información y que “no existe constancia del valor o ejecución material de los trabajos”, cuestionando de facto la realidad del servicio prestado
En el índice del documento se incluye también un “servicio de ciberseguridad que no consta como prestado”, vinculado al control de equipos y comunicaciones a través de herramientas de monitorización remota. Los autores lo agrupan dentro del mismo patrón: contratos adjudicados a Gedosol en los que, más allá de la facturación, no se acredita la prestación efectiva del servicio.
Servicios facturados y no verificados
Más allá del software y los trabajos de oficina, el informe entra en los 48 contratos de adscripción de personal adjudicados a Gedosol para cubrir funciones estructurales del centro: secretarías de programa, recepción, administración, soporte de personal, transferencia de tecnología, informática, etc.
Tras revisar documentación y recoger testimonios, se concluye que durante la ejecución de estos contratos no se han exigido ni documentado adecuadamente algunas de las obligaciones que encarecían los pliegos —como la sustitución por vacaciones y bajas, la formación del personal o el suministro de determinados medios— y que, pese a ello, se han facturado como si se hubieran cumplido.
El impacto económico de esta “aparente ejecución incorrecta” se cifra en 804.855 euros en servicios de personal “no prestados” o no acreditados, a lo que se añade un sobrecoste laboral estimado en 3,8 millones de euros frente a la contratación directa indefinida de esos trabajadores como empleados públicos del CNIO.
El patronato del CNIO se reúne el martes
Además de estas acusaciones, el informe al que ha tenido acceso El Confidencial alude a "un conjunto situaciones que pudieran haber causado perjuicio patrimonial que, aunque de difícil estimación, pudiera presuntamente haber detraído entre 20 y 25 millones de euros en los recursos destinados a la investigación oncológica" con hechos desde 2007 a 2024. Los señalados en la denuncia apuntan a este periódico que los hechos que en ella figuran ya fueron denunciados por Vox en 2020, siendo sobreseídos el año pasado, cuando se archivó la causa por falta de pruebas. Además, consideran que estos hechos han vuelto a surgir ahora como una especie de venganza hacia ellos por parte denunciante, otro ex alto cargo del centro que pide guardar su anonimato por ley de protección del informante, que se veía como el próximo gerente del centro, pero que fue despedido este agosto.
Aunque el Ministerio de Ciencia diese por cerrada la crisis del CNIO a principios de este año con el cese de la cúpula directiva, ante el conocimiento de esta denuncia (que adelantaba El Mundo) ha convocado un Patronato extraordinario del CNIO, que tendrá lugar el próximo 25 de noviembre y cuyo orden del día será el análisis de la situación actual del centro. En cualquier caso, desde la institución que capitanea Diana Morant recuerdan que “las cuentas del CNIO están auditadas anualmente por la Intervención General del Estado, y en la actualidad, además, el Tribunal de Cuentas está auditando los ejercicios correspondientes a los años 2022, 2023 y 2024”.
El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) habría pagado durante años por servicios facturados que no constan como prestados, por trabajos que, cuando sí se hicieron, habrían sido ejecutados por empleados propios o por otras empresas ya contratadas, y por encargos administrativos de utilidad dudosa o prácticamente nula. Así figura en una denuncia a la que ha tenido acceso El Confidencial, que analiza la contratación del centro con la empresa Gedosol SL y otras sociedades del mismo entorno.