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De Dakar a Pamplona, la generación Z europea quiere romper con la mutilación genital
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LUCHA CONTRA LA MGF

De Dakar a Pamplona, la generación Z europea quiere romper con la mutilación genital

En España, la MGF está tipificada como delito de lesiones desde 2003 en el Código Penal. Los hijos de las supervivientes crean redes para sensibilizar

Foto: Médicos del Mundo realiza actividades para sensibilizar contra la MGF en España, así como formar agentes de cambio entre las posibles afectadas. (Ignacio Marín)
Médicos del Mundo realiza actividades para sensibilizar contra la MGF en España, así como formar agentes de cambio entre las posibles afectadas. (Ignacio Marín)

Ayan (nombre ficticio) tenía ocho años cuando su tía le pidió que fuera al salón. Allí había varias mujeres, sentadas en círculo, esperándola. Era una niña y "no sabía lo que iban a hacerme", afirma. "Me dijeron que me sentara, y luego mis tías se sentaron detrás de mí", rememora. La sujetaron la cabeza, los hombros y el cuello, y, "otras dos mujeres me sostuvieron las piernas". Sin anestesia ni calmantes, Ayan fue sometida a una forma severa de mutilación genital femenina (MGF). "Recuerdo que vomité", continúa.

Tras la agresión, las mujeres ataron las piernas de Ayan. La niña permaneció con las piernas atadas, en casa de su tía, durante una semana. En ese tiempo, solo pudo beber pequeños sorbos de agua. Luego, una mujer fue a examinarla, y le dijo a su tía que algunos de los puntos no estaban bien y habría que arreglarlos. Tuvieron que repetir el proceso. "Mi tía me dijo que lo hacía por mí, pensando en mi futuro: ‘Si no, nadie se casaría conmigo", rememora. La segunda vez le hizo aún más daño. Dice que es un dolor que nunca olvidará.

Hoy, Ayan tiene 23 años y es una refugiada somalí en Irlanda, donde llegó en febrero de 2025, solicitando protección internacional. Tras sufrir MGF, fue obligada a casarse con un hombre mayor y sufrió violencia y abusos. Huyó de Somalia a Grecia y luego a Irlanda. Padece la forma más grave de MGF, sufre infecciones urinarias con frecuencia y, aunque ha sido tratada con antibióticos y ha recibido psicoterapia, necesita cirugía. Actualmente, solo existe una clínica especializada en MGF en Irlanda, con largas listas de espera.

placeholder Bruselas estima que, al menos, hay 600.000 mujeres en Europa que la han sufrido y hay miles de niñas en peligro. (Médicos del Mundo/Ignacio Marín)
Bruselas estima que, al menos, hay 600.000 mujeres en Europa que la han sufrido y hay miles de niñas en peligro. (Médicos del Mundo/Ignacio Marín)

"La espera ha aumentado a más de 12 meses, mientras que antes eran semanas", afirma Wigdan Gasmalla, oficial de salud de mujeres migrantes del proyecto AkiDwA, en Dublín. En Irlanda, hay unas 5.277 mujeres y niñas que han sido sometidas a mutilación genital femenina (MGF), según la Asociación Irlandesa de Planificación Familiar (IFPA) y tan solo una clínica en todo el país para tratarlas.

La activista somalí-irlandesa Ifrah Ahmed, que desde hace dos décadas hace campaña para erradicar la MGF, cuenta el caso de una mujer migrante embarazada, que vive fuera de la capital irlandesa, y le dijeron que no podía dar a luz en su hospital local porque el personal no tenía experiencia en casos de MGF. "Esto debería haber mejorado", afirma la activista, que con 17 años huyó de Somalia tras el estallido de la guerra civil (2006-2007) y, tras un difícil periplo, logró huir de sus traficantes y obtuvo asilo en Irlanda.

Hace 20 años, cuando Ifrah Ahmed empezó a hacer campaña para erradicar la MGF, dice que el principal problema era que las mujeres no creían que pudieran alzar la voz: "Muchas pensaban que hablar sobre sus partes íntimas era algo malo", destaca. Hoy, eso ha cambiado y, "muchas jóvenes vienen a pedir ayuda, tratamiento médico y cirugía". Sin embargo, todavía existen grandes carencias, "entre ellas, la traducción y las listas de espera para recibir tratamiento".

Más de 600.000 mujeres en Europa

La mutilación genital femenina, que es la eliminación total o parcial de los genitales externos femeninos, se suele practicar a niñas de entre 5 y 8 años, en unos 30 países de África y Oriente Medio, así como en varias comunidades de Asia y América Latina. Está reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos. Sin embargo, Bruselas estima que, al menos, hay 600.000 mujeres en Europa que la han sufrido y hay miles de niñas en peligro.

Solo en Francia, unas 139.000 mujeres han sufrido mutilaciones sexuales, según la ministra de Igualdad francesa, Aurore Bergé. Además, unas 28.521 niñas de Francia están a riesgo de sufrirla, de ellas, unas 7.000 en la región de París. En febrero, Bergé presentó el primer plan de Île-de-France para combatir la mutilación genital femenina.

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De las 76.040 niñas que había en Italia provenientes de países donde esta práctica es común, entre el 15% y el 24% estaban en riesgo de sufrir mutilación genital, según una investigación del Instituto Europeo por la Igualdad de Género, en 2017. En Bélgica, eran entre el 16% y el 27% de 22.544 niñas. En Grecia, eran entre el 25% y el 42% de 1.787 niñas. Y en Malta, del 39% al 57% de 486 niñas.

En España, no existe un registro preciso de las mujeres afectadas, como detalla la Fundación Wassu, pero en 2018, se estimaba que de las 39.734 menores procedentes de países donde la práctica es común –como es el caso de Guinea Bissau, Mali y Gambia, así como algunos grupos de Egipto, Mauritania y Nigeria–, entre el 9% y el 15% de esas niñas estaban en riesgo de sufrirla, según los últimos datos del Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE).

La Generación Z se organiza contra la MGF

"Mi tía, mi madre, mis primas han pasado por la mutilación genital femenina", afirma sin tapujos, Amal Hussein, refugiada política somalí en España, y referente de Médicos del Mundo en el abordaje de la MGF en España. Viene de una larga trayectoria de familia de supervivientes de la mutilación genital femenina, "y por desgracia, muchas de ellas murieron en el proceso", afirma a El Confidencial.

placeholder Amal Hussein, refugiada política somalí en España, y referente de Médicos del Mundo en el abordaje de la MGF en España, durante una charla. (Cedida)
Amal Hussein, refugiada política somalí en España, y referente de Médicos del Mundo en el abordaje de la MGF en España, durante una charla. (Cedida)

Cuando Hussein nació en 1996, en Somalia, su madre decidió que las cosas serían distintas para su hija. Esa decisión "llevó a mi madre a tener que emigrar y romper muchos contactos de su familia", admite. De esa manera, estaba rompiendo una cadena generacional. Entre su madre y tías pusieron en marcha la ONG Save a Girl, Save a Generation, y ahora es la Generación Z la que lucha para continuar su labor.

Las trabajadoras de Médicos del Mundo de Navarra han creado una asociación de jóvenes, denominada Black Power’, con una treintena de integrantes, entre los 13 y los 22 años, compuesta por la primera generación de niñas nacidas de supervivientes de violencia de género, entre ellas, la mutilación genital femenina. Son hijas de mujeres de Guinea Bissau, Mali o Somalia que quieren trabajar por la prevención. "Es importante que esta nueva generación conozca su identidad, de dónde vienen, pero también dónde están", afirma a El Confidencial Fátima Djarra Sani, mediadora intercultural y activista de Guinea-Bisáu contra la MGF, que trabaja en Médicos del Mundo.

Hussein explica que cuando hacen talleres de sensibilización con mediación intercultural –es decir, con personas de comunidades afectadas que están formadas— los resultados son mejores: "Cuando ven a una mujer de su propia comunidad, que a veces les hablaba en su propio idioma, se percibe un mayor interés por escuchar y comprender y no como una injerencia externa".

Médicos del Mundo realiza varios proyectos en España, que buscan, por un lado, formar y sensibilizar a las potenciales afectadas, de países como Somalia, e incluso, Gambia y Senegal", "porque en muchísimas comunidades, es un tabú". Y, por otro lado, se ocupan de formar a ‘agentes de cambio’. A veces organizan una "hora del té", "que es un intercambio en un espacio seguro, tomando un té o un zumito", dice. Y ahí se va generando un mini previo estudio en el que se detectan las preocupaciones a nivel de sexualidad, como madres o a nivel jurídico.

placeholder Participantes en una de las actividades de Médicos del Mundo en Madrid. (Cedida)
Participantes en una de las actividades de Médicos del Mundo en Madrid. (Cedida)

Dice que hay que hacer un trabajo integral, "no solo con las supervivientes", sino fortaleciendo las estructuras internas de liderazgo y otros agentes alrededor, como los adolescentes. Incluso el lenguaje que se usa, dice Hussein, es importante.

En la Red Europea para acabar con la MGF han creado recursos con información, mapas interactivos y campañas. Uno de los materiales explica ‘Cómo hablar de la MGF’, donde advierten que es importante entender que es una violación de derechos humanos y no una práctica cultural, y que su perpetuación involucra tanto a hombres como a mujeres.

Un protocolo pionero, pero "a veces se activa antes"

En España, la MGF se considera un Delito de Lesiones en el Código Penal desde 2003, de acuerdo con la reforma introducida en la Ley Orgánica II/2003, con penas de prisión de 6 a 12 años, como estipula el Artículo 149.2 del Código Penal. Y, en 2005, se aprobó una normativa que permitió la persecución extraterritorial contra la MGF, que aunque fue reformada en 2014, sigue persiguiendo los delitos cuando la superviviente tiene nacionalidad española o reside en España.

En el ámbito jurídico, Hussein explica que "España cuenta con un protocolo pionero", desde 2005, para perseguir extraterritorialmente la práctica de la mutilación genital femenina. Dice que es importante que penalice, pero también que haya una tipificación que entienda las diferentes formas que hay y, "por ende, que las castigue de diferentes maneras". La mutilación genital femenina se divide en cuatro tipos, en función de la extensión del daño ocasionado.

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Otras de las barreras, según Hussein, "es la revictimización de la infancia". Explica que, aunque cueste entenderlo, muchas familias creen que lo que están haciendo para proteger a sus hijas, "para que no se conviertan en ninfómanas o acaben perdiendo relaciones familiares", explica. Son creencias tan arraigadas que cuando son denunciados y los niños son separados de sus padres, las familias no entienden por qué. "Entonces consideramos muy importante que haya un trabajo de acompañamiento" y formación de todos los actores involucrados, desde policías a sanitarios, porque a veces la examinación de las niñas para comprobar si se ha cometido la extirpación también puede ser traumatizante.

Desde 1993 se han registrado casos de mutilación genital femenina en España, aunque la primera condena se dictó en 2011 en Teruel, por la extirpación del clítoris a una niña de Gambia, cuyos padres fueron condenados a prisión. Desde entonces, ha habido varias sentencias, incluida, en 2013, la de un padre gambiano que residía en Cataluña desde 1991 y su esposa, llegada años después, que fueron condenados a 12 años de prisión, después de que un tribunal determinara que las prácticas se realizaron en territorio español entre 2010 y 2011.

Suecia y Reino Unido, las primeras en legislar

El Parlamento Europeo adoptó su primera resolución al respecto en 2001 y una resolución específica contra la lucha de la MGF en la UE en 2009. A nivel nacional dentro de la UE, Suecia fue el primer país europeo que adoptó una legislación específica contra la MGF en 1982, seguida de Reino Unido en 1985. En la actualidad, varios países de la UE –entre ellos España– poseen una legislación específica contra la MGF, junto a Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Irlanda, Italia y Suecia. Irlanda y Croacia, además, han desarrollado disposiciones específicas. Pese al endurecimiento de las leyes, las supervivientes de mutilación genital femenina en varios países de la UE siguen esperando atención médica, apoyo y justicia.

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El convenio del Consejo de Europa sobre la prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres, conocido como Convenio de Estambul, exige la criminalización de la mutilación genital femenina. En octubre de 2023, la UE se adhirió a dicho convenio, aunque algunos de sus países no lo han ratificado, como es el caso de Bulgaria, Eslovaquia, Hungría, Lituania y República Checa.

En el ámbito médico, en España, la fundación Dexeus Mujer fue la primera en desarrollar un Programa asistencial y ofrece la reconstrucción genital de forma gratuita a mujeres víctimas de la MGF desde 2007, encabezado por el doctor Pere Barri. Dicen que la visita se realiza de forma muy rápida y no hay lista de espera para la intervención, pero hay que valorar la lesión. Además, ofrecen apoyo psicológico. Desde su puesta en marcha hasta el 30 de enero de 2025, su equipo médico había visitado a 225 pacientes y practicado 157 reconstrucciones.

Las mujeres que han sufrido MGF siempre lo recordarán, afirma Ifrah Ahmed: "Aún pueden oír las tijeras, aún pueden oír a una de sus hermanas gritar y ver la sangre; es como una escena de horror".

Ayan (nombre ficticio) tenía ocho años cuando su tía le pidió que fuera al salón. Allí había varias mujeres, sentadas en círculo, esperándola. Era una niña y "no sabía lo que iban a hacerme", afirma. "Me dijeron que me sentara, y luego mis tías se sentaron detrás de mí", rememora. La sujetaron la cabeza, los hombros y el cuello, y, "otras dos mujeres me sostuvieron las piernas". Sin anestesia ni calmantes, Ayan fue sometida a una forma severa de mutilación genital femenina (MGF). "Recuerdo que vomité", continúa.

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