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Diez años después del incendio del Colectiv: Rumanía aún depende de Europa para tratar a sus grandes quemados
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Diez años después del incendio del Colectiv: Rumanía aún depende de Europa para tratar a sus grandes quemados

Hablan los supervivientes del incendio en una discoteca de Rumanía en 2015, que puso en evidencia la falta de un mecanismo para tratar grandes quemados. Así funciona en otros países de Europa

Foto: Conmemoración de la tragedia del Colectiv. (EFE EPA ROBERT GHEMENT)
Conmemoración de la tragedia del Colectiv. (EFE EPA ROBERT GHEMENT)

La noche del 30 de octubre de 2015, durante un concierto gratuito de la banda de metalcore Goodbye to Gravity, un incendio devoró el Club Colectiv, una popular discoteca de Bucarest. Las bengalas lanzadas durante el espectáculo prendieron fuego a la espuma acústica de poliuretano inflamable del local, y el fuego se propagó en cuestión de minutos. Una serie de infortunios, falta de infraestructura y lentitud agudizaron el desastre. Murieron 65 jóvenes y hubo 162 heridos.

Ana Elsa Albu, una rumana que vivía desde hacía tiempo en Reino Unido, había viajado a Rumanía para celebrar su cumpleaños. Esa noche, fue al club Colectiv con su hermano, Adrian. Ana fue la víctima número 57 del incendio, murió el 19 de noviembre de 2015 en el Hospital de Quemados de Bucarest. Su hermano, Adrian, sobrevivió.

Además de las 26 víctimas que fallecieron dentro de la sala y una que murió de camino al hospital, hubo 38 pacientes con quemaduras graves que fallecieron en hospitales, en la que es una de las tragedias más mortíferas de Rumanía. Las 33 víctimas que inicialmente sobrevivieron al incendio, fallecieron entre una semana y cuatro meses y medio después del incendio. Estos pacientes perdieron la vida en hospitales de Rumanía o en el extranjero, adonde habían sido trasladados. De estos 33, 23 cuentan con documentación médica en el expediente del juicio de Colectiv que certifica que hubo infecciones nosocomiales multirresistentes.

Los pacientes perdieron la vida en hospitales de Rumanía o en el extranjero, donde tuvieron que ser trasladados ante la falta de instalaciones apropiadas. 39 heridos fueron trasladados a hospitales extranjeros en el otoño de 2015, tras el incendio. La tragedia evidenció la falta de un mecanismo para el tratamiento de grandes quemados, lo que retrasó la externalización. En Europa, cuando hay un exceso de demanda, se recurre a la cooperación internacional.

Un año y nueve meses después del incendio, el 29 de julio de 2017, un superviviente de Colectiv se suicidó. Su novia había muerto en la sala. Las protestas contra la corrupción condujeron a la dimisión del entonces primer ministro Victor Ponta.

El documental Colective del director Alexander Nanau siguió a un equipo de investigadores que intentaron destapar un enorme fraude en el sistema sanitario que enriqueció a magnates y políticos. Una década después, Rumanía sigue sin grandes centros de quemados.

Alexandru Rogobete: “Se ha hablado mucho durante estos 10 años”

En una entrevista con HotNews, el Ministro de Sanidad rumano, Alexandru Rogobete, admite que “la gente ha perdido la paciencia” —y la confianza— en que los pacientes en Rumanía puedan ser tratados con un alto nivel dentro del país. “Creo que se ha hablado mucho durante estos 10 años. Y precisamente por eso aún no tenemos estos centros: porque solo se ha hablado”, afirma el ministro.

Palabras y promesas, diez años después

Tres grandes centros de quemados —prometidos hace 11 años— se están construyendo actualmente mediante un programa de préstamo financiado por el Banco Mundial en Timișoara, Târgu Mureș y Bucarest, este último dedicado a pacientes infantiles. Según el actual ministro de Salud, las obras de construcción comenzaron realmente entre 2022 y 2023.

Si el centro de Timișoara pudiera recibir a sus primeros pacientes en la primavera del próximo año, se estima que los otros dos estarán terminados hacia finales de 2026 (Târgu Mureș) y la primera mitad de 2027 (el centro infantil de Bucarest).

Mientras tanto, cada año, 10.000 pacientes acuden a las salas de urgencias de los hospitales de Rumanía con quemaduras, y alrededor de 4.000 de estos casos requieren hospitalización para recibir supervisión y tratamiento especializados, según un informe oficial del Ministerio de Salud elaborado en 2021 y consultado por HotNews.

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Aproximadamente 1.400–1.500 pacientes al año presentan casos de gravedad media o alta, que requieren hospitalización de más de dos semanas y, posteriormente, servicios médicos especializados de recuperación. El número de muertes causadas por quemaduras es de aproximadamente 200 por año, según el informe de 2021 del Ministerio de Salud.

“El informe demuestra que podríamos asustar incluso a países en conflicto armado con la cantidad de pacientes quemados que atendemos. Son muchísimos, cada año”, afirma Monica Althamer, coordinadora de pacientes y ex Secretaria de Estado del Ministerio de Salud, cuando se hizo público el informe. En los días posteriores al incendio de la discoteca Colectiv, Monica Althamer, entonces coordinadora de pacientes oncológicos, comenzó a contactar a las familias de los heridos. En 2016, conoció a Mihai Grecea, uno de los supervivientes y posteriormente, se convirtió en su asesor en el Ministerio de Salud. Juntos han brindado apoyo y orientación a numerosos pacientes con quemaduras graves a lo largo de los años.

En comparación, en España, más de 1.300 pacientes con quemaduras llegan cada año a las urgencias hospitalarias —entre 3 y 4 pacientes por día. En promedio, el 20% de ellos permanece hospitalizado, y el número de muertes registradas anualmente oscila entre 50 y 80.

La externalización de los heridos con quemaduras

Austria es uno de los países que ha recibido y tratado de forma constante a pacientes con quemaduras graves procedentes de Rumania en los últimos años. En la vecina Bulgaria, los casos de quemaduras graves se tratan únicamente en la capital, Sofía, en el Hospital Universitario de Urgencias. La mayoría de los pacientes son víctimas de explosiones, accidentes industriales o de tráfico.

Al igual que Bulgaria y Croacia, Grecia a veces recibe pacientes con quemaduras de otros países —recientemente, 12 víctimas del devastador incendio en Macedonia del Norte a principios de este año. Dos de los principales hospitales especializados en quemaduras se encuentran en Atenas y Tesalónica.

Cada año, unos 2.000 pacientes con quemaduras son ingresados en hospitales griegos, de los cuales 700–800 están en estado grave. Sin embargo, las autoridades griegas no han publicado estadísticas de mortalidad por quemaduras en la última década.

De igual modo, en Italia, los pacientes italianos no suelen ser trasladados a hospitales en el extranjero para el tratamiento de quemaduras graves. Por el contrario, en ocasiones se trata a pacientes extranjeros en hospitales italianos, como es el caso de los procedentes de Ucrania y Albania.

placeholder Bogdan Moleşag, uno de los supervivientes de la tragedia del Colectiv tocando la batería antes del incendio. (Cedida por 'Hotnews')
Bogdan Moleşag, uno de los supervivientes de la tragedia del Colectiv tocando la batería antes del incendio. (Cedida por 'Hotnews')

Bogdan Moleșag tenía 28 años en 2015, durante el incendio del club Colectiv. En ese momento, era baterista de un grupo de música llamado Up to Eleven y trabajaba como cámara en la cadena Prima TV. Sufrió quemaduras graves y fue hospitalizado inicialmente, junto con otros heridos de Colectiv, en el Hospital Sfântul Ioan, donde fue el único sobreviviente de su sala. El 7 de noviembre fue trasladado a Bélgica y sobrevivió a un paro cardiorrespiratorio justo al aterrizar. Llegó al Hospital Militar de Bruselas, donde despertó después de tres semanas. Perdió seis dedos de las manos, que tuvieron que ser amputados, y pasó por más de veinte cirugías.

En una entrevista con Hotnews, cuenta que durante todo el tiempo que pasó en el hospital, “tuve también mucho tiempo para reflexionar”. En la cama, “ni siquiera podía darme la vuelta”. Dice que en el hospital de Bélgica habló mucho con la psicóloga del lugar. “Nos escuchábamos unos a otros y me di cuenta de que nos hacía bien".

placeholder Bogdan Moleşag en la actualidad. (Cedida por 'Hotnews')
Bogdan Moleşag en la actualidad. (Cedida por 'Hotnews')

Como estaba muy gravemente herido, recuerda que los otros sobrevivientes rumanos que habían llegado al hospital de Bélgica siempre venían a su habitación: “Y yo les proponía que habláramos sobre lo que les había pasado, cómo se sentían, cómo vivieron aquella noche. No tenía estudios de especialidad ni nada, pero lo hacía de manera natural; me daba cuenta de que hablar de esas cosas me hacía bien.” Entonces se dio cuenta de que la experiencia por la que pasó podría servirle para ayudar a otros. Bogdan asistió a la Facultad de Psicología de la Universidad de Bucarest, luego hizo una maestría en psicoterapia y ahora tiene su propio consultorio.

Mecanismo de traslado al extranjero

Entre 2017 y 2018, algunos de los sobrevivientes del incendio de Colectiv y familiares de algunas de las víctimas se movilizaron para conseguir que el Ministerio de Salud rumano estableciera por ley un mecanismo de traslado al extranjero para pacientes con grandes quemaduras, basado en criterios claros y transparentes.

Primero, escribieron una carta dirigida a Sorina Pintea, ministra de Salud en aquel momento, en la que le pedían que aprobara dicho mecanismo de transferencia. “Después de un tiempo, llegué a reunirme con Ramona Strugariu y Mihai Grecea (también sobreviviente de Colectiv) para redactar una carta dirigida a Sorina Pintea”, recuerda Adrian Albu. Albu formó parte, junto con otros sobrevivientes de Colectiv, del grupo de trabajo que contribuyó a la elaboración de esa Orden ministerial. A finales de 2019, la Orden del ministro que legalizaba el mecanismo de traslado para pacientes con grandes quemaduras fue finalmente aprobada.

Es una tragedia que ha marcado a toda una generación de rumanos. La mayoría de aquellos que eran estudiantes en la capital rumana, habían frecuentado alguna vez la sala o conocían a alguien que esa noche estuvo allí.

La noche del 30 de octubre de 2015, durante un concierto gratuito de la banda de metalcore Goodbye to Gravity, un incendio devoró el Club Colectiv, una popular discoteca de Bucarest. Las bengalas lanzadas durante el espectáculo prendieron fuego a la espuma acústica de poliuretano inflamable del local, y el fuego se propagó en cuestión de minutos. Una serie de infortunios, falta de infraestructura y lentitud agudizaron el desastre. Murieron 65 jóvenes y hubo 162 heridos.

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