Existen numerosos debates, visiones, versiones y estudios científicos alrededor del medicamento, muchos de ellos sin resolver. Desde el año 2000, se discute sobre el riesgo potencial de ideación suicida y suicidio real relacionado con el tratamiento, hecho que reconoce la Academia Europea de Dermatología y Venereología. Algunas revisiones vinculan la isotretinoína con la depresión y el suicidio. En cambio, otras, demuestran que su uso mejora la calidad de vida, la ansiedad social y los síntomas obsesivo-compulsivos en pacientes con acné.
Por todo ello, a día de hoy, la comunidad científica y los organismos oficiales no acreditan la relación causa-efecto de algunos efectos secundarios no descritos en los prospectos, pero hay voces críticas y posibles afectados que insisten en que debe investigarse más. Estos son algunos de sus testimonios.