Dentro del hospital simulado para aprender medicina: ambulancia sin motor, actores y un muñeco que convulsiona
La Universidad CEU San Pablo ha inaugurado un centro hospitalario de simulación donde estudiantes de carreras sanitarias entrenan para proporcionar la mayor seguridad al paciente
Una profesora enseñando a los estudiantes en el hospital de simulación clínica de la facultad de medicina de la Universidad CEU San Pablo. (Cedida)
La facultad de medicina de la Universidad CEU San Pablo no está compuesta por edificios al uso. Uno de ellos está precedido por una ambulancia que lo único que la diferencia del resto es que no tiene motor. Al cruzar sus puertas, se entra en un centro que bien podría ser cualquier hospital: cuenta con una sala de espera, una de triaje, consultas externas, fisioterapia… y eso es solo la planta baja. En total, este edificio está compuesto por 23 salas distribuidas en tres plantas que hacen creer que se está en un centro hospitalario tan real que, en el caso de que sea necesario, se puede utilizar para ese uso.
Se trata del nuevo hospital de simulación clínica, ubicado en el Campus de Montepríncipe de esta universidad privada. Este se ha presentado recientemente y a partir de este curso académico, que ha comenzado hace pocas semanas, será utilizado por cientos de futuros sanitarios a diario con el objetivo de que desarrollen sus competencias profesionales.
El director de esta particular clínica, Álvaro Trampal, explica que la legislación española señala que es recomendable que antes de hacer una técnica con un paciente, se haga en un entorno simulado. “La simulación clínica permite a los alumnos entrenar situaciones y tener una mochila de vivencias para que en su práctica como profesional ya haya vivido eso y aumentamos la seguridad del paciente”, afirma.
Hasta el momento, esta facultad ya contaba con ciertas salas de simulación, pero en apenas año y medio, y a través de una inversión de unos cuatro millones de euros, han construido este hospital de simulación. “Si hubiese alguna pandemia, quitamos a los simuladores[los robots con los que trabajan], ponemos medicación y oxígeno de verdad y podemos atender a pacientes”, explica este experto, quien tiene más de 15 años de experiencia en simulación y se ha formado en lugares como la Universidad de Harvard. El sanitario defiende que no hay otro hospital de estas características en España.
Álvaro Trampal, director del hospital de simulación delante de la ambulancia. (Cedida)
De esta manera, cada día van a pasar por estos pasillos alrededor de 400 o 500 alumnos de diferentes grados sanitarios: enfermería y fisioterapia, desde la primera semana; medicina, a partir del tercer curso; y odontología, psicología o farmacia, que lo hacen en diferentes puntos de la formación. Todos encuentran en este sitio un lugar donde ponen entrenar antes de enfrentarse a pacientes reales. Pero no solo participan estudiantes de grado, sino también de posgrado o profesionales de los hospitales con los que esta universidad está asociado. Entre las simulaciones que ya se han hecho, han llegado a alquilar un coche del desguace para practicar cómo atender a víctimas de accidentes: desde que llegan al lugar, pasando por la ambulancia, hasta la llegada al hospital, donde se sigue trabajando.
Paritorio, UCI de neonatos, una casa...
Para poder adquirir competencias, cuentan con salas y habitaciones habituales en cualquier centro hospitalario, como son un paritorio junto con una UCI de neonatos, UCI para adultos, quirófanos, salas de observación, habitaciones de hospitalización, box de parada… Todo ello con todo el material necesario: cuñas, monitores donde se observa el ritmo cardíaco, camillas, oxígeno e incluso la bandeja para la comida o el sillón para el paciente o el acompañante. Pero no solo hay este tipo de áreas, sino que también hay otras como salas de fisioterapia, de odontología, de psicología o un domicilio.
Álvaro Trampal en el paritorio del hospital de simulación. (Cedida)
Es la representación de una vivienda que cuenta con un sofá, una televisión, una cafetera, un baño completo y una habitación. Con esto, los estudiantes entrenan varias cosas, como mover a los pacientes en su domicilio, hacen hospitalizaciones domiciliarias y también atienden a los pacientes que sufren una urgencia en su hogar. Por ejemplo, esta misma semana se ha practicado cómo sería un parto en este lugar.
La particularidad de todas estas salas es que todas tienen una especie de cristal oscuro en alguna de sus paredes —similar a los que se utilizan en algunas comisarías—, por los que se puede ver qué está ocurriendo en el otro lugar, así como una sala de control. De esta manera, los alumnos que están practicando pueden ser observados por el resto de sus compañeros para así aprender. Además, todo es grabado con voz y audio.
Actores, un neonato nacido con 26 semanas...
Para hacer la simulación se siguen varios pasos, tal y como explica Trampal. En primer lugar, los estudiantes acuden con una base aprendida a través del campus y cuando llegan aprenden técnicas como sondar, intubar, poner una vía… Luego hacen lo que llaman un contexto clínico, por lo que esa técnica la tienen que aplicar, ya sea en un simulador, en un profesor que utiliza un brazo artificial o incluso en actores.
Y es que más allá de tener robots a los que se les puede cambiar la frecuencia cardíaca o que reacciona a cierta medicación, uno que represente a un neonato que ha nacido con 26 semanas con 470 gramos u otro que es como un bebé de seis meses que convulsiona, también cuentan con actores del propio CEU. Estos suelen llevar pinganillos a través de los cuales se comunican con los docentes para recibir indicaciones. Además, reciben una formación previa para saber, por ejemplo, qué es la cianosis y que, como síntoma, produce dificultad para respirar, tal y como ejemplifica.
Un simulador de neonato de 26 semanas. (L.C.)
En todo esto, el alumno no se puede olvidar de cuestiones básicas, como presentarse a quien vaya a atender, aunque sea un robot, e identificarlo con la pulsera de hospitalización que se suele poner. En el segundo semestre, además, intentan integrar a los alumnos de los diferentes grados para que trabajen de manera conjunta, tal y como sería en la vida real, y para el próximo año, se están planteando realizar una guardia de 24 horas en la que se enfrentarán a diferentes situaciones.
Todo esto lo realizan con aparatos reales y de última generación, como una de las incubadoras que tienen que permitir realizar dentro una intervención. “Algún profesional que ha acudido nos ha dicho que hay hospitales que tienen peores materiales que los que nosotros tenemos aquí”, detalla.
La importancia de la humanidad
El decano de esta facultad, Tomás Chivato, sostiene que aunque toda la tecnología está “muy bien”, en la salud la ética es “crucial”. “Cuando no cuentas con principios por muy buenos materiales que tengas, el edificio se cae”, relata.
Además, este alergólogo, que lleva 15 años en la dirección de este centro, recuerda que muchas veces, los médicos no pueden curar, pero sí aliviar y acompañar. “Formamos a cuidadores de personas y les enseñamos a que ellos mismos lo hagan”, sostiene. Por ello, por ejemplo, los alumnos de psicología ayudan a sus otros futuros compañeros sanitarios y entre las formaciones, por ejemplo, se incluyen la comunicación de malas noticias y los duelos.
La facultad de medicina de la Universidad CEU San Pablo no está compuesta por edificios al uso. Uno de ellos está precedido por una ambulancia que lo único que la diferencia del resto es que no tiene motor. Al cruzar sus puertas, se entra en un centro que bien podría ser cualquier hospital: cuenta con una sala de espera, una de triaje, consultas externas, fisioterapia… y eso es solo la planta baja. En total, este edificio está compuesto por 23 salas distribuidas en tres plantas que hacen creer que se está en un centro hospitalario tan real que, en el caso de que sea necesario, se puede utilizar para ese uso.