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Cuándo y por qué hay que revisar la vista a los niños
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MEDICINA PREVENTIVA

Cuándo y por qué hay que revisar la vista a los niños

Acercarse demasiado a los objetos o entrecerrar los ojos pueden ser síntomas de problemas visuales como el ojo vago o el estrabismo. Las revisiones oftalmológicas pueden ayudar a detectarlos a tiempo.

Foto: Las revisiones son útiles para detectar problemas oculare incipientes. (Cedida)
Las revisiones son útiles para detectar problemas oculare incipientes. (Cedida)

El 30 % de los niños y niñas españoles de entre cinco y siete años será miope en 2030, según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Europea de Madrid y la Fundación ALAIN AFFLELOU. La miopía es uno de los principales problemas que detectan los oftalmólogos en la consulta. “Lo más frecuente son los defectos de graduación, es decir, niños que necesitan gafas para ver bien. Un niño puede tener 8 dioptrías en un ojo y ninguna en el otro ojo y no tiene ningún síntoma visual. Los padres no notan nada porque tiene un ojo ‘bueno’”, apunta el doctor Javier Hurtado Ceña, oftalmólogo del Instituto Nacional de la Visión de Madrid. “Lo segundo más frecuente -continúa- es el estrabismo, la desviación de uno o de los dos ojos”.

La cuestión es que “el 80 % de la información que entra en el cerebro es visual. Estos dos problemas (miopía y estrabismo) afectan al desarrollo visual porque el cerebro no tiene una imagen nítida o no ve con los dos ojos a la vez, con lo que ese 80 % o no llega de forma completa o llega alterado. Lógicamente, el aprendizaje va a ser más difícil”, asegura el doctor.

Con la intención de evitar, en la medida de lo posible, los problemas de desarrollo que menciona el experto, lo más conveniente es llevar al niño a pasar las revisiones oftalmológicas pertinentes.

placeholder Revisión oftalmológica periódica. (Freepik)
Revisión oftalmológica periódica. (Freepik)

En este sentido, lo ideal es comenzar a los 4 años, ya que, a esa edad, “los niños colaboran lo suficiente y les podemos sacar toda la información con mucha fiabilidad. Además, es un buen momento para corregir cualquier defecto sin que tenga ninguna consecuencia en el futuro”, apunta Hurtado.

Sin embargo, según el oftalmólogo, la revisión debería ser antes si “los padres o profesores notan algún problema visual: tics oculares frecuentes, entrecierra los ojos, se los frota con frecuencia, se acerca a los objetos, tiene dolor de cabeza asociado a las actividades visuales…; si hay desviación de los ojos (estrabismo) o movimientos anormales; si hay antecedentes familiares de ojo vago, estrabismo, graduación alta en las gafas o uso de parche en la infancia; o si el niño ha tenido algún problema perinatal: prematuridad, nacidos con bajo peso, oxigenoterapia neonatal, enfermedad hemorrágica del recién nacido, enfermedades metabólicas y endocrinas o traumatismos”.

Calendario de revisiones oftalmológicas

A partir de esa primera revisión a los 4 años, la frecuencia dependerá del posible defecto que se haya detectado.

Teniendo esto en cuenta, el doctor Hurtado detalla el siguiente calendario de revisiones:

  • En los niños que tienen una graduación normal, yo los reviso a los 2-3 años.
  • En los niños a los que pongo gafas o tienen estrabismo, los reviso a los 4 meses. Si han desarrollado una buena visión en esos 4 meses, distancio la revisión a 6 meses y luego anual.
  • Los que necesitan algún tipo de tratamiento tienen seguimientos más específicos:
  • A los 6 meses, si están haciendo terapia visual (ejercicios visuales).
  • A los 4 meses, si tienen parche o gotas para mejorar el ojo vago.
  • A los 6 meses, si tienen miopía y tienen algún tipo de tratamiento para frenarla.
  • Por último, los seguimientos de niños con lentillas dependen del tipo de lentilla, pero las más sencillas son inicial, a los 5 y a los 15 días. Se le enseña al niño a ponerse las lentillas y se busca la que se amolde mejor a su ojo y le permita ver bien.

¿Qué pruebas se llevan a cabo?

Con estos exámenes oculares, “el principal problema que queremos evitar es la ambliopía, lo que comúnmente se llama ‘ojo vago’. Es un problema que ocurre cuando la imagen que llega al cerebro procedente de cada ojo es diferente. El cerebro no puede mezclar las dos imágenes y da prioridad a uno de los ojos (ojo dominante) con lo que el otro pasa a ser un ‘ojo vago’ que pierde visión”, describe el doctor. Y añade: “Hay una cierta predisposición genética y lo más frecuente es que se deba a que el niño tiene unas dioptrías diferentes en cada ojo o a un estrabismo”.

placeholder La OMS aconseja controlar el tiempo que pasan los niños delante de las pantallas. (Freepik)
La OMS aconseja controlar el tiempo que pasan los niños delante de las pantallas. (Freepik)

Para detectar este y el resto de los posibles defectos visuales, los médicos realizan diferentes pruebas en cada una de las revisiones. Así, en una primera exploración, se examina la visión de lejos y de cerca, con letras, mesas con patas, dibujos…; la visión en tres dimensiones; movimientos de los ojos; graduación sin gotas y con gotas; y exploración del ojo por dentro y por fuera”, detalla el doctor.

En el caso de los bebés, aunque no es posible examinar la visión de cerca y de lejos y la visión en tres dimensiones, “las podemos intuir por el comportamiento del niño, por su respuesta al tapar un ojo, su reacción a la luz o a la amenaza visual, cómo hace el seguimiento de los objetos, si hace movimientos anormales de los ojos o si fija la mirada de forma mantenida en un punto. Al final, no es tan difícil saber si un bebé ve o no”, refiere el experto.

Foto: pediatra-advierte-padres-uso-pantallas-ninos-alterar-desarrollo-ojo-1qrt

Pantallas, cuanto menos tiempo, mejor

Más allá de la conveniencia de llevar a los niños a las revisiones periódicas, Hurtado aconseja seguir ciertas recomendaciones generales que “pueden servir a todos los niños porque benefician a otras enfermedades oculares en el adulto”:

  • Usar gafas de sol.
  • Llevar una dieta rica en frutas y verduras, especialmente espinacas, brécol, berros, maíz, naranja y yema de huevo, pescado azul y frutos secos (nueces).
  • Evitar la obesidad o el sobrepeso.
  • Utilizar las gafas prescritas por el oftalmólogo.
  • Descansar ocasionalmente al realizar tareas prolongadas de cerca.
  • Salir al aire libre al menos 2 horas al día.
  • Alejar la vista de los objetos cercanos.

Y es que, el especialista advierte que “acercarse demasiado a los objetos o salir poco al aire libre puede provocar miopía en el futuro y que necesite gafas de lejos”.

Por otro lado, hace especial hincapié en el uso de las pantallas, y nos recuerda que la Organización Mundial de la Salud establece los siguientes criterios para su uso por edades:

  • Menores de 1 año: no se recomienda el uso de las pantallas.
  • 1-2 años: entre 0-1 hora al día, cuanto menos, mejor.
  • 3-5 años: máximo 1 hora al día.

El 30 % de los niños y niñas españoles de entre cinco y siete años será miope en 2030, según un estudio realizado por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Europea de Madrid y la Fundación ALAIN AFFLELOU. La miopía es uno de los principales problemas que detectan los oftalmólogos en la consulta. “Lo más frecuente son los defectos de graduación, es decir, niños que necesitan gafas para ver bien. Un niño puede tener 8 dioptrías en un ojo y ninguna en el otro ojo y no tiene ningún síntoma visual. Los padres no notan nada porque tiene un ojo ‘bueno’”, apunta el doctor Javier Hurtado Ceña, oftalmólogo del Instituto Nacional de la Visión de Madrid. “Lo segundo más frecuente -continúa- es el estrabismo, la desviación de uno o de los dos ojos”.

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