Por qué un niño que respira siempre por la boca tendrá problemas de desarrollo
Desde somnolencia y falta de concentración o irritabilidad, hasta caries o infecciones respiratorias, son algunas de las consecuencias derivadas de no respirar por la nariz
No disfrutar de un descanso suficiente y reparador de forma habitual es fundamental para la salud. Esta afirmación es algo que la mayoría de la gente tiene perfectamente interiorizada. Ahora bien, solemos relacionar el sueño deficiente con las personas de edad adulta, sin embargo, este problema también existe entre los niños. No es lo más habitual, pero no por ello es menos importante. De hecho, las consecuencias son, cuanto menos, preocupantes, ya que afectan a su desarrollo físico y mental.
Una de las razones que hay detrás del sueño anómalo en la infancia tiene que ver con el modo en que respiran los niños, en concreto, el problema podría tener su origen en que el menor respire por la boca, en lugar de hacerlo como debería, por la nariz.
Respirar ruidosamente, sequedad en la boca, ronquido y pausas respiratorias en la noche, son algunas señales
Señales inequívocas
Afortunadamente, el problema no es difícil de detectar. De hecho, “se hace absolutamente evidente porque son señales muy visibles en el día a día y fáciles de identificar por los cuidadores”, apunta la Dra. Carla Acosta, Otorrinolaringóloga especialista en pacientes pediátricos en el Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa.
Los signos más claros que advierten de la situación según la experta son: “Mantienen la boca entreabierta de forma habitual, respiran ruidosamente, presentan sequedad en la boca, cambios en la audición, ronquido y pausas respiratorias en la noche”.
¿Cómo afecta la respiración bucal a la salud infantil?
La consecuencia más importante se refiere a su crecimiento, pero los efectos de una respiración incorrecta que emplea la boca en lugar de la nariz, se reparten en diversos aspectos, entre ellos, la calidad del sueño, la salud bucal o el estado de ánimo.
“Cuando hay dificultad al paso del aire, por ‘vegetaciones’ normalmente, el niño va a mantener la boca abierta en todo momento, con lo que se producen modificaciones en el macizo facial. Además, en ocasiones puede agravarse porque se sume un crecimiento anómalo de las amígdalas”, apunta la experta.
Por otro lado, “el desarrollo del niño se va a ver afectado puesto que se altera la calidad del sueño. También los hace más propensos a infecciones respiratorias”, advierte la doctora.
El desarrollo del niño se va a ver afectado puesto que se altera la calidad del sueño
Niños cansados, irritables y con problemas de concentración
El perjuicio en el descanso nocturno irradia muchas e importantes consecuencias. Y es que “las apneas que produce la obstrucción aérea, pueden generar situaciones de hipoxia (baja concentración de oxígeno en sangre), resecar la boca, y hacer que se esté más incómodo… Estos problemas, -continúa la experta- se deben a que la relajación muscular nocturna agrava la obstrucción causada por las adenoides agrandadas, impidiendo que el niño consiga un sueño reparador y afectando a su descanso normal”.
La cuestión es que, como decíamos, la falta de un descanso reparador desencadena problemas de salud en multitud de ámbitos. Cuando esto sucede, “los niños se sienten cansados, somnolientos e irritables durante el día y puedan presentar cambios en el comportamiento: problemas de concentración, dificultades de aprendizaje que pueden llevar a un diagnóstico erróneo, como déficit de atención”, advierte la doctora.
Más caries e infecciones respiratorias
Además de las afectaciones mencionadas, Acosta recalca que “la respiración oral reseca la mucosa y disminuye la producción de saliva, lo que favorece la aparición de caries, mal aliento e infecciones”, y destaca la mayor prevalencia de las enfermedades respiratorias, sobre todo de las infecciones de las vías altas. “También puede contribuir a aumentar el riesgo de otitis”, añade.
Soluciones en función del origen
En cuanto al tratamiento recomendado, la doctora subraya que elegir uno u otro varía en función de la causa que provoque la obstrucción. Así, “cuando la obstrucción es grave, el tratamiento es la adenoidectomía o extirpación de las adenoides”.
Por tanto, no son todas las obstrucciones iguales. Las más usuales son “las que se producen por una hipertrofia (crecimiento exagerado) de las adenoides, que es tejido linfático, situado en el techo de la faringe y que, al crecer, por infecciones repetidas muchas veces, suponen un obstáculo a la entrada de aire por las fosas nasales. Es lo que la población conoce como ‘vegetaciones’”, apunta la experta.
Sin embargo, aunque no es tan frecuente, la obstrucción también puede aparecer desde el nacimiento. En ese caso, “habría que descartar una atresia (afección congénita caracterizada por la ausencia o cierre de un orificio o conducto que debería estar abierto) de una o de las dos coanas (orificios que comunican las fosas nasales con la nasofaringe), pero no es muy habitual”, señala Acosta.
No disfrutar de un descanso suficiente y reparador de forma habitual es fundamental para la salud. Esta afirmación es algo que la mayoría de la gente tiene perfectamente interiorizada. Ahora bien, solemos relacionar el sueño deficiente con las personas de edad adulta, sin embargo, este problema también existe entre los niños. No es lo más habitual, pero no por ello es menos importante. De hecho, las consecuencias son, cuanto menos, preocupantes, ya que afectan a su desarrollo físico y mental.