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El científico que lleva 20 años investigando el polémico tratamiento que acaba de aprobar Trump contra el autismo
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Muchos expertos en contra

El científico que lleva 20 años investigando el polémico tratamiento que acaba de aprobar Trump contra el autismo

Defiende que “se trata de un tratamiento seguro y bien tolerado que puede mejorar la vida de muchas personas con autismo”, aunque aclara que "no es una cura"

Foto: Richard E. Frye. (Cedida)
Richard E. Frye. (Cedida)

A última hora de este lunes en España, principio de la tarde en EEUU, la administración de Donald Trump hacía público su polémico plan para frenar el aumento de los casos del trastorno del espectro autista (TEA) en el país norteamericano. El incremento de los diagnósticos lleva en el punto de mira del presidente desde hace años, por lo que ha encargado a su equipo que busque respuestas, de las que salen estas medidas.

Entre las iniciativas anunciadas destacan dos especialmente. Por un lado, la administración Trump ha relacionado el consumo de paracetamol en el embarazo con el aumento de posibilidades de que el bebé sufra TEA, un anuncio que ha sido muy criticado por gran parte de la comunidad médica. 

Foto: Imagen de archivo: REUTERS / Ken Cedeno

La otra gran medida, también polémica, ha sido dar relevancia a los ensayos clínicos con leucovorina, un tipo especial de ácido fólico (vitamina B9) recetado que se ha utilizado durante más de 80 años para rescatar al organismo de los efectos nocivos de la quimioterapia. Investigaciones preliminares mostraron mejoras notables en la capacidad de comunicación de niños con autismo, lo que ha llevado a la FDA a estudiar su posible aprobación para este uso.

El neurólogo pediátrico Richard E. Frye lleva 20 años investigando cómo el folato –el ácido fólico cuando se presenta de manera natural en la comida– puede ayudar en los trastornos del neurodesarrollo y tiene claro sus beneficios en los TEA: “Hemos descubierto que hasta el 75% de los niños con autismo presentan un bloqueo en la capacidad de llevar folato al sistema nervioso central. Los niveles de folato en el sistema nervioso central se restauran con leucovorina en dosis de prescripción”.

placeholder Richard E. Frye. (Cedida)
Richard E. Frye. (Cedida)

“Se trata de un tratamiento seguro y bien tolerado que puede mejorar la vida de muchas personas con autismo”, destaca el investigador estadounidense a El Confidencial. 

Para hacer estas afirmaciones se apoya en el primer ensayo abierto que hizo en 2013 con estas conclusiones y en el primer ensayo doble ciego controlado con placebo publicado en 2018 en Molecular Psychiatry. “Desde entonces, otros investigadores en cuatro países diferentes han realizado ensayos controlados y ciegos para verificar nuestros hallazgos”, apunta.

No es una cura

El Dr. Frye hace hincapié en que este tratamiento “no es una cura, pero mejora de forma considerable la función de muchos niños. Estimo que al menos el 70% de los tratados obtiene beneficios”.

Asimismo, valora que el anuncio de la administración Trump “es un paso muy importante para lograr que muchos niños con autismo reciban tratamiento y mejoren su capacidad de funcionar. Es especialmente innovador porque muchas personas no creen que el autismo pueda tratarse en su raíz. Este tratamiento corrige déficits biológicos de base y, por lo tanto, podría ser modificador de la enfermedad”. “El reconocimiento por parte de la administración de que existe un tratamiento de este tipo da esperanza a muchas familias”, insiste.

¿Hay suficiente evidencia científica?

Desde la Autism Science Fundation señalan que “los datos que sugieren que la leucovorina puede mejorar algunos síntomas del autismo provienen de cuatro pequeños ensayos controlados aleatorios que indican distintos niveles de eficacia, todos ellos con diferentes dosis, diferentes resultados y diferentes formas de medir esos resultados. En un caso, la eficacia dependía de una variante genética específica”. “Estas investigaciones se encuentran aún en una fase muy temprana y es necesario realizar más estudios antes de poder llegar a una conclusión definitiva. Aunque este fármaco no presenta riesgos aparentes para la salud, no hay datos suficientes que demuestren que mejore los síntomas del autismo”, concluye la organización estadounidense.

En la misma línea, la Confederación Autismo España destaca que "no hay estudios que avalen el uso de la leucovarina para tratar el autismo". "En los últimos años, diversos estudios y ensayos clínicos han investigado el posible beneficio de la leucovorina en personas con autismo, especialmente en lo relacionado con la mejora del lenguaje y la comunicación verbal. Sin embargo, los resultados aún no son concluyentes y conviene recordar que el autismo es un fenómeno complejo que no puede explicarse ni abordarse únicamente a través de este enfoque", explican en un comunicado remitido a este periódico.

Foto: autismo-aumento-casos-investigacion-lancet

Para Monique Botha, profesora asociada de Psicología Social y del Desarrollo en la Universidad de Durham (Reino Unido), no es suficiente con los datos presentados para la decisión que ha tomado Trump: “Se necesita más evidencia sobre el efecto de la leucovorina y los rasgos autistas fundamentales antes de poder extraer conclusiones significativas. Las pruebas disponibles en este momento son excepcionalmente provisionales y no se consideran sólidas. Del mismo modo, aunque los medicamentos pueden ayudar en aspectos muy específicos, no existe ningún medicamento o tratamiento que cure o elimine activamente el autismo, aunque puede ajustar el comportamiento o reducir los síntomas concurrentes que contribuyen al malestar de las personas autistas”.

“El autismo es una discapacidad hereditaria de por vida cuya causa principal es muy probable que sea genética, expresada a través de una amplia gama de genes. Del mismo modo, las personas autistas son excepcionalmente heterogéneas, por lo que cualquier tratamiento o medicamento para rasgos específicos probablemente funcione para manifestaciones muy específicas de rasgos autistas, en contextos muy particulares. Las afirmaciones generales sobre curas o tratamientos no suelen ser precisas, útiles ni éticas”, añade en declaraciones a la agencia SMC.

A última hora de este lunes en España, principio de la tarde en EEUU, la administración de Donald Trump hacía público su polémico plan para frenar el aumento de los casos del trastorno del espectro autista (TEA) en el país norteamericano. El incremento de los diagnósticos lleva en el punto de mira del presidente desde hace años, por lo que ha encargado a su equipo que busque respuestas, de las que salen estas medidas.

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