Trump anuncia su plan contra el autismo con advertencias sobre el paracetamol y un fármaco experimental
La Casa Blanca ha hecho público este lunes las medidas que van a seguir frente al aumento de casos, con gran parte de la comunidad médica en contra de estas
La Casa Blanca ha presentado este lunes su ambicioso plan para abordar el aumento de casos de trastornos del espectro autista en Estados Unidos. La condición lleva en el punto de mira de Donald Trump desde hace años, hasta el punto de que ha encargado a su equipo —entre ellos Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos; Marty Makary, comisionado de la FDA; y Jay Bhattacharya, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH)— que busquen respuestas.
A última hora de este lunes en España, principio de la tarde en EEUU, la Casa Blanca ha presentado su estrategia que incluye dos medidas principales: una advertencia oficial a las embarazadas sobre el uso de paracetamol (acetaminofén) y la promoción de un medicamento experimental, la leucovorina, como tratamiento prometedor para niños con el trastorno.
Robert F. Kennedy Jr. ha señalado durante el anuncio: "Esperamos que este sea el primero de muchos anuncios que se realizarán en los próximos años para brindar información real a los padres sobre las causas subyacentes del autismo y los posibles caminos para su prevención y reversión". En la misma línea, ha prometido "transparencia a medida que descubrimos las posibles causas y tratamientos del autismo, y notificaremos al público periódicamente sobre nuestro progreso".
We expect this to be the first of many announcements over the coming years that deliver actual information to parents on underlining causes of autism and the potential paths to prevention and reversal. pic.twitter.com/rHOnEsK7jJ
Advertencia a las embarazadas sobre el paracetamol
La primera pata del plan de Trump es alertar a las mujeres embarazadas sobre el consumo de paracetamol (acetaminofén), principio activo del conocido Tylenol, uno de los analgésicos más utilizados. La recomendación es evitar su uso durante los primeros meses de gestación salvo en casos de fiebre.
La decisión se apoyó en estudios previos, entre ellos una revisión de Mount Sinai y Harvard, que sugieren una posible relación entre el consumo de este fármaco en fases tempranas de la gestación y un mayor riesgo de autismo en los hijos.
Trump ha sido directo en su discurso de este lunes: “El Tylenol durante el embarazo puede estar asociado con un riesgo muy elevado de autismo”.
A pesar de la indicación estadounidense, cabe destacar que un gran número de expertos e instituciones se han mostrado en contra de esta relación.
En la mañana de este martes, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) ha emitido un comunicado en el que afirmaba que no existe evidencia que vincule una exposición al paracetamol en el útero con el desarrollo de trastornos del desarrollo neurológico, como el autismo. El organismo ha recordado que en 2019 revisó aquellos estudios disponibles que investigaron el desarrollo neurológico de los niños expuestos al paracetamol en el útero, hallando que los resultados no eran concluyentes y que no se podía establecer ningún vínculo al respecto. Además, ha subrayado que los datos sobre el uso de paracetamol por parte de mujeres embarazadas no han indicado ningún riesgo de malformaciones en el feto en desarrollo, ni tampoco en los recién nacidos. Horas más tarde del anuncio de la EMA, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) emitía otro comunicado con la misma idea.
Sociedades médicas –como la Sociedad Española de Neurología Pediátrica y la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental– también han emitido sendos comunicados explicando lo mismo que estas agencias reguladoras. Y desde la Confederación Autismo España dejan clara su posición: "No hay investigaciones que prueben la relación entre el paracetamol y el autismo".
En la misma línea, la ministra española de Sanidad, Mónica García, también se pronunciaba en la tarde del lunes recordando que "no hay ningún aval científico" que certifique que existe una relación causal entre el uso del paracetamol en el embarazo y el desarrollo de autismo en el bebé, tal y como ha anunciado el presidente del Gobierno de Estados UnidosDonald Trump. En TVE ha valorado que el presidente de EEUU "ejerce la pseudopolítica, ejerciendo la pseudociencia", y, en lo que respecta a este anuncio, señala que "es grave y es irresponsable", además de "muy poco consciente de la repercusión que tiene en las personas y en su salud".
"Lo que está diciendo Trump es mentira y una barbaridad"
Cristina Avendaño, especialista En Farmacología Puerta del Hierro y directora de la Aemps del 2006 a 2010, explica a El Confidencial que "tenemos muchos datos acumulados sobre el uso de paracetamol en el embarazo y hasta ahora no se ha demostrado ninguna relación entre su uso y consecuencias en los recién nacidos o en su desarrollo posterior. Uno de los estudios más importantes es uno sueco que incluye más de 2 millones de embarazos y niños seguidos y no encuentra relación".
Para María José García Barrado, profesora titular de Farmacología e investigadora de la Universidad de Salamanca, "lo que está diciendo Trump es mentira y una barbaridad". Tras hacer una revisión exahustiva de las literatura científica señala a este periódico: "No he encontrado ningún trabajo serio que establezca una correlación directa entre paracetamol y autismo. Ninguno. En cualquier caso, hay algún estudio estadístico que podría insinuarlo, pero la mayoría concluye que no hay relación. Alguno insinúa que podría haberla, pero son estudios mal diseñados. Es como decir que todas las mujeres con cáncer desayunan, y entonces deducir que el desayuno causa cáncer".
En declaraciones a este diario, Viktor H. Ahlqvist, investigador postdoctoral en genética estadística y psiquiatría de precisión en la Universidad de Aarhus (Dinamarca), insiste en la misma idea "los hallazgos científicos disponibles no sugieren que el uso de paracetamol cause autismo".
"Sospecho que esta narrativa se debe en gran medida al deseo de Trump y Robert Kennedy de atribuir el aumento de los diagnósticos de autismo a las vacunas o a algún medicamento. En realidad, sabemos que casi todo el aumento de diagnósticos se explica por una mayor concienciación y una ampliación de los criterios de diagnóstico", valora Ahlqvist, cuya investigación se centra en la seguridad de los medicamentos durante el embarazo, la estadística y la inferencia causal.
En la misma línea se muestra a la agencia SMC Monique Botha: "Hay muchos estudios que refutan esta correlación, pero el más importante fue un estudio sueco de 2,4 millones de nacimientos (1995-2019) publicado en 2024, que utilizó datos reales de hermanos y no encontró ninguna relación entre la exposición al paracetamol en el útero y el autismo, el TDAH o la discapacidad intelectual posteriores. Esto sugiere que no existe un efecto causal del paracetamol en el autismo. Esto se ve reforzado por la ausencia de una relación dependiente de la dosis". No hay pruebas sólidas ni estudios convincentes que sugieran que exista una relación causal y las conclusiones que se extraen en sentido contrario suelen estar motivadas, carecer de pruebas y no estar respaldadas por los métodos más sólidos para responder a esta pregunta. Estoy excepcionalmente segura de que no existe ninguna relación", insiste Botha que es profesora asociada de Psicología Social y del Desarrollo en la Universidad de Durham (Reino Unido).
Dimitrios Siassakos, profesor de Obstetricia y Ginecología en el University College London, señala a la misma agencia que "el autismo es el resultado de varios factores, a menudo combinados, en particular, la predisposición genética y, en ocasiones, la falta de oxígeno en el momento del nacimiento como consecuencia de complicaciones. Las investigaciones han demostrado que cualquier aumento marginal aparente como resultado del uso de paracetamol durante el embarazo tiende a desaparecer cuando los análisis tienen en cuenta los factores más importantes".
Los riesgos de no tomar paracetamol
La que fuera directora de la Aemps hace hincapié en que "es importante tener en cuenta que la fiebre o el dolor sin tratar son factores que influyen negativamente en el embarazo y el feto".
En la misma línea Botha destaca que "el alivio del dolor para las mujeres embarazadas es deplorablemente insuficiente y el paracetamol es una opción mucho más segura para aliviar el dolor durante el embarazo que prácticamente cualquier otra alternativa y debemos tomarnos en serio el dolor de las mujeres, incluso durante el embarazo. El alarmismo impedirá que las mujeres accedan a la atención adecuada durante el embarazo". "Además, se corre el riesgo de estigmatizar a las familias que tienen hijos o hijas autistas como si ellas mismas lo hubieran provocado, y se reaviva el antiguo patrón de vergüenza y culpa materna que hemos visto resurgir repetidamente en los últimos 70 años, en los que se intenta culpar de alguna manera a la madre por el autismo", añade.
Ahlqvist apunta "si la administración Trump quiere culpar a las embarazadas y a las madres de niños con autismo, creo que solo exacerbará la culpa, el miedo y la preocupación, cuando no tenemos motivos para ello". "No quiero volver a la década de 1960, cuando culpábamos a las madres por las afecciones de sus hijos".
Leucovorina como horizonte terapéutico
La segunda pata del plan de Trump ha sido la aprobación de la leucovorina como horizonte terapéutico contra algunos síntomas del autismo. La leucovorina es una forma activa de folato que logra sortear barreras metabólicas que bloquean la llegada del ácido fólico convencional al cerebro. En ensayos clínicos reducidos, realizados en niños con autismo que presentaban anticuerpos contra el receptor de folato alfa, se han observado mejoras en habilidades de lenguaje y comunicación. Estos resultados han impulsado a algunos investigadores a explorar su potencial como tratamiento complementario.
Sin embargo, la comunidad científica pide cautela. Aunque los primeros estudios apuntan a beneficios en un subgrupo concreto de pacientes, la evidencia aún es limitada y no existen ensayos amplios que confirmen de manera concluyente su eficacia generalizada. El autismo, recuerdan los especialistas, es un espectro muy diverso, y lo que puede resultar prometedor para unos casos no necesariamente se aplica al conjunto de la población con este diagnóstico.
Sobre esta terapia Botha valora que "Se necesita más evidencia sobre el efecto de la leucovorina y los rasgos autistas fundamentales antes de poder extraer conclusiones significativas. Las pruebas disponibles en este momento son excepcionalmente provisionales y no se consideran sólidas. Del mismo modo, aunque los medicamentos pueden ayudar en aspectos muy específicos, no existe ningún medicamento o tratamiento que cure o elimine activamente el autismo, aunque puede ajustar el comportamiento o reducir los síntomas concurrentes que contribuyen al malestar de las personas autistas".
"El autismo es una discapacidad hereditaria de por vida cuya causa principal es muy probable que sea genética, expresada a través de una amplia gama de genes. Del mismo modo, las personas autistas son excepcionalmente heterogéneas, por lo que cualquier tratamiento o medicamento para rasgos específicos probablemente funcione para manifestaciones muy específicas de rasgos autistas, en contextos muy particulares. Las afirmaciones generales sobre curas o tratamientos no suelen ser precisas, útiles ni éticas”, añade.
Las polémicas de Kennedy
Robert F. Kennedy Jr. es una figura pública que ha generado bastante debate en torno a la salud pública y las políticas sanitarias. Durante años ha sido un crítico muy vocal de ciertos aspectos de la medicina moderna, particularmente en lo que corresponde a vacunación, productos químicos en alimentos, así como regulaciones gubernamentales relacionadas con la salud. Ha fundado organizaciones como Children’s Health Defense, que ha sido acusada de difundir desinformación sobre vacunas.
Kennedy Ha sugerido que existe una relación entre vacunas que contienen timerosal (un compuesto con mercurio) y el autismo, una hipótesis que ha sido ampliamente desacreditada por la evidencia científica. El responsable de la salud de EEUU también ha expresado escepticismo frente al consenso sobre ciertas enfermedades infecciosas, cuestionando por ejemplo la teoría de los gérmenes como fundamento de la enfermedad.
Bajo su mandato como Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., se han planteado cambios al calendario de vacunaciones infantiles, y ha sido criticado por científicos y profesionales de salud pública por lo que se considera que debilitaría la protección colectiva (inmunidad de grupo).
Sus posturas le han valido tanto seguidores que comparten sus preocupaciones, como fuertes críticas desde la comunidad científica, que lo acusan de difundir mitos, exageraciones o teorías de conspiración que podrían poner en riesgo la salud pública si se adoptan políticamente.
La Casa Blanca ha presentado este lunes su ambicioso plan para abordar el aumento de casos de trastornos del espectro autista en Estados Unidos. La condición lleva en el punto de mira de Donald Trump desde hace años, hasta el punto de que ha encargado a su equipo —entre ellos Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos; Marty Makary, comisionado de la FDA; y Jay Bhattacharya, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH)— que busquen respuestas.