De la construcción al imperio antipiojos y la andaluza que abre en Bali: el éxito de los locales de quitar liendres
Los expertos aseguran que el uso indiscriminado de las lociones con permetrina han hecho que se hayan incrementado las resistencias a los tratamientos habituales
Imagen de un local que elimina los piojos. (Cedida/K&N)
Juan Carlos Márquez trabajaba en construcción hasta que llegó la crisis de 2008 y tuvo que reinventarse. Unos dos años más tarde, en 2010, decidió aventurarse en un nuevo negocio: Sin más piojitos, un centro de eliminación de estos insectos y sus huevos, las liendres.
Actualmente, cuenta con locales en diez comunidades autónomas y seis países. "Tenemos unos 60, aproximadamente. Creo que a nivel mundial somos la marca más grande que hay, cuando se ha cerrado alguno de los centros no ha sido por mal funcionamiento, si no por causas personales, como divorcios", narra a este periódico Márquez, director de calidad y fundador de la empresa.
Según apunta, el tratamiento que ofrecen es "completamente natural", sin productos químicos, tan solo con aspiradores con aplicadores y lendreras especiales: "Se llevan todos los piojos, grandes y pequeños". La última parte del proceso incluye una exploración pelo a pelo con lupa y pinzas y una revisión a la semana para comprobar que no queda ni un bicho. "Es 100% efectivo", añade.
Igualmente, confiesa que el verano y la vuelta al cole son dos momentos de mucho trabajo: "Por lo menos hasta noviembre que empiece el frío estaremos hasta arriba. En verano, los niños comparten peine y juegan en la misma toalla, por eso el contagio es mayor". Respecto a los precios, comenta que oscilan entre los 70 y los 90 euros, dependiendo del centro y la comunidad. "Hacemos entre 1.000 y 2.000 tratamientos anuales", sostiene.
Kids and Nits es otra empresa española dedicada al mismo sector. Tal y como expresa su CEO, Charo Montero, abrieron en 2014 y crearon Nitter, "el único" dispositivo profesional homologado para tratar la pediculosis en humanos que existe en el mercado. Esta máquina combina la emisión de aire caliente impulsado a alta velocidad y temperatura controlada con aire aspirado. Al igual que en Sin más piojitos, esta compañía tampoco utiliza productos químicos: "El aire caliente deshidrata los piojos y las liendres. Es inocuo, no daña el cuero cabelludo".
Aun así, asegura que si queda algún residuo, estará muerto. "A la semana vuelven a revisión porque el cliente vuelve al entorno contaminado. Además, tenemos una garantía de 15 días desde la fecha del tratamiento. El precio es de 85 euros, aunque tenemos bonos, hay muchos niños que vienen cada dos semanas, como si fuera una actividad extraescolar más", continúa.
En España tienen unos 50 locales, 25 en Portugal y uno en Indonesia, en la isla de Bali. "Ahora estamos con el proceso de expansión por Europa, queremos replicar el mismo modelo de negocio que en España. Las clínicas que hemos cerrado durante estos once años habrán sido una decena", reseña. "A partir de noviembre bajan los contagios porque el piojo es muy sensible a los cambios de temperaturas y las liendres tardan más en eclosionar, en verano las madres se relajan porque piensan que no hay y es todo lo contrario. Ahora, con la vuelta al cole, algunas madres revisan las cabezas de sus hijos y encuentran, pero son del verano", razona Montero.
"La pediculosis es una enfermedad producida por un artrópodo parásito conocido como piojo que afecta fundamentalmente al cuero cabelludo, produciendo pequeñas irritaciones provocadas por la picadura del insecto, que se complican porque el prurito intenso que provoca hace que el afectado se rasque", afirma Juan José García Rodríguez, miembro de la Sociedad Española de Parasitología y Profesor del Departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.
Asimismo, describe que cuando el niño se ha infectado, la probabilidad de que llegue al resto de miembros de la familia es "bastante elevada". También hace hincapié en la manera de contagio: "Se trasmite por contacto directo, de cabeza a cabeza, o por el uso de lo que se denominan fómites, como pueden ser gorros, peines, diademas o gomas del pelo".
Mitos
Respecto a los mitos sobre los piojos, insiste en que no saltan: "Son bastante sedentarios, aunque cuando reciben ciertos estímulos pueden moverse muy rápidamente, pero, en cualquier caso, no saltan". Acerca de que van al pelo sucio, confiesa que es "totalmente erróneo" porque les gusta el pelo largo y limpio, por eso afecta más a las niñas que a los niños. "Aunque pueden colonizar todo el pelo, suelen encontrarse principalmente en lo que se conoce como lendreras, nuca y detrás de las orejas. En cuanto al tinte, aunque podría pensarse que el agua oxigenada utilizada en los mismos podría tener algún efecto, no se ha comprobado que tenga un efecto real; algunos artículos mencionan que puede afectar algo a los adultos, pero en ningún caso a las liendres", declara.
"No está comprobada científicamente la efectividad de los remedios caseros, el vinagre, por ejemplo, no mata a los piojos adultos, en lo único que puede ayudar es a disolver un poco el 'cemento' que envuelve los huevos facilitando ligeramente su desprendimiento. Los centros especializados en la eliminación de los mismos funcionan bastante bien, siempre y cuando se realice un seguimiento después del tratamiento", agrega.
Sobre la prevención, indica que la detección temprana y el tratamiento posterior son las medidas más eficaces. "Evidentemente, se debe avisar al centro escolar para que extreme las precauciones, evitando así un contagio masivo. A nivel doméstico, no se recomienda utilizar fómites comunes y se aconseja lavar la ropa de cama a temperatura superior a los 55 grados, utilizar desinfecciones basadas en vapor o productos pediculicidas para sofás, aspirar alfombras o envolver en bolsas de plástico herméticas los elementos pequeños que no se pueden lavar", señala.
Más resistentes
En torno a los tratamientos más eficaces, menciona la permetrina, aunque recuerda que las liendres deben ser eliminadas mecánicamente con lendreras. Sin embargo, no siempre funcionan dichas lociones: "El uso indiscriminado de la permetrina en ausencia de piojos como profilaxis y la propia selección natural en el artrópodo han hecho que se hayan incrementado las resistencias a los tratamientos habituales".
"En la actualidad se están evaluando diferentes alternativas, algunas de ellas intentan actuar sobre el propio metabolismo del parásito para bloquear sus funciones vitales, otros usan la tecnología como los peines inteligentes, en otros casos se están evaluando compuestos naturales como el árbol del té o el eucalipto", concluye.
Juan Carlos Márquez trabajaba en construcción hasta que llegó la crisis de 2008 y tuvo que reinventarse. Unos dos años más tarde, en 2010, decidió aventurarse en un nuevo negocio: Sin más piojitos, un centro de eliminación de estos insectos y sus huevos, las liendres.