¿Hablar de infertilidad es más necesario que nunca? Los motivos de un problema que va en aumento
Los expertos afirman que se trata de un problema creciente debido a causas médicas, ambientales y sociales, entre las que destaca el estrés y el retraso en la decisión de ser padres
Los datos de la Organización Mundial de la Salud refieren que entre el 10 y el 15% de la población en edad reproductiva tiene problemas de infertilidad. Aunque, según Pluvio Coronado, académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), estos porcentajes podrían ser mucho más altos.
“La prevalencia podría estar infradiagnosticada porque no hay un acceso universal a las pruebas de fertilidad, y muchas parejas no buscan o retrasan la intervención médica. Además, aún coexisten determinados tabúes sociales”, afirma el experto, también presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia.
Se trata, además, de un problema creciente, tal y como afirma Laura García de Miguel, ginecóloga experta en fertilidad y directora médica del Grupo Tambre: "Somos testigos directos de cómo cada vez más personas acuden a nosotros en busca de ayuda para concebir". Y añade: "Actualmente, cerca del 12% de los nacimientos en España ya son fruto de técnicas de reproducción asistida".
La ginecóloga se refiere a la fecundación in vitro o la inseminación artificial. Y asegura que "este porcentaje ha ido aumentando año tras año, lo que evidencia tanto el incremento de los problemas de fertilidad como la consolidación de las técnicas que los abordan".
Causas médicas, ambientales y sociales
Respecto a las razones que llevan a este incremento de la infertilidad, García de Miguel afirma: “Se trata de un fenómeno complejo, con causas médicas, ambientales y sociales, que requiere de un abordaje cada vez más especializado. En un contexto donde los nacimientos se reducen, la demanda de tratamientos reproductivos crece y la edad de los pacientes aumenta, hablar de infertilidad es más necesario que nunca”.
Cerca del 12 % de los nacimientos en España ya son fruto de técnicas de reproducción asistida
De entre las diversas causas que esta especialista baraja, destaca entre las más frecuentes el retraso de la maternidad y la paternidad. Y lo corrobora con estos datos: “Actualmente, un 40% de los nacimientos son de mujeres mayores de 35 años y un 10,4% de esos bebés tienen madres de 40 años y más”.
Diferencias por género
Pluvio Coronado señala que en los hombres “se observa una progresiva reducción en calidad espermática, posiblemente relacionada con varios factores como la exposición a disruptores endocrinos, la obesidad y el consumo de tóxicos como tabaco”.
En las mujeres, sin embargo, el principal factor de riesgo es la edad: “El retraso de la maternidad reduce la respuesta ovárica y la calidad ovocitaria”. A esta situación también se le suman la exposición ambiental a tóxicos y contaminantes, enfermedades no transmisibles o el tabaquismo.
El estrés, una mala consejera
De entre todos estos factores, uno destaca sobre los demás: los niveles altos de estrés se asocian a un mayor tiempo hasta concebir y un mayor riesgo de infertilidad. “No hay una cifra exacta para parejas cuya infertilidad deriva únicamente del estrés, pero se estima que una parte significativa de casos no explicados podrían mejorar cuando disminuye la tensión emocional”, declara Coronado.
A la situación de estrés crónico se le suma el que provoca no conseguir un embarazo deseado para la pareja. Y todo ello puede provocar, según el especialista, insomnio, ansiedad, depresión, baja autoestima, tensiones de pareja... “A esto se le suma la carga financiera por el coste de las técnicas de reproducción asistida, un estrés emocional prolongado y un impacto en la salud derivado de los tratamientos hormonales, sobre todo a nivel cardiovascular”, concluye Coronado.
Los datos de la Organización Mundial de la Salud refieren que entre el 10 y el 15% de la población en edad reproductiva tiene problemas de infertilidad. Aunque, según Pluvio Coronado, académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina de España (RANME), estos porcentajes podrían ser mucho más altos.