Los 'efectos secundarios' del Ozempic que no esperabas: sexo, nuevas emociones y más citas
Encuesta revela que quienes recurren a fármacos para adelgazar experimentan cambios emocionales, sociales y sexuales, modificando hábitos, confianza y relaciones en la era de las citas digitales y redes sociales
El auge de los medicamentos GLP-1, como Ozempic, Wegovy o Zepbound —originalmente destinados a tratar la diabetes tipo 2 pero ampliamente utilizados para la pérdida de peso— no solo está cambiando cuerpos: también está transformando la forma en que las personas se relacionan, se citan… y tienen sexo.
Así lo demuestra una encuesta nacional publicada esta semana por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana, en colaboración con el portal DatingAdvice.com. El sondeo, realizado a 2.000 adultos solteros en EEUU de entre 18 y 91 años, muestra que quienes han tomado estos fármacos no solo experimentan efectos físicos, sino también importantes repercusiones emocionales, sociales y sexuales.
Un cambio visible (y notado por los demás)
El 8% de los encuestados afirmó haber utilizado alguna vez un medicamento GLP-1 para perder peso. Entre ellos, el 59% dijo haber notado al menos un efecto directo en su vida sentimental.
Por ejemplo:
El 17% compró ropa nueva para mostrar su cuerpo.
El 16% recibió mensajes de exparejas que querían retomar el contacto.
El 14% afirmó que consigue más ‘matches’ en apps de citas.
El 13% se siente más seguro al subir fotos a redes sociales.
El 12% ha ganado confianza para invitar a salir a alguien.
El 12% ha aumentado la frecuencia de sus citas.
"La popularidad de los GLP-1 entre adultos solteros no solo está afectando a cómo se ven a sí mismos, sino también a cómo construyen intimidad y relaciones", explica Amanda Gesselman, investigadora del Kinsey Institute y coautora del estudio. Uno de los cambios clave que señala es el desplazamiento del clásico "cena y copas" por alternativas más compatibles con los nuevos hábitos alimentarios de los usuarios de estos fármacos, ya que muchos reportan menos apetito y menor interés en el alcohol.
Sexo: entre la mejora y la inseguridad
El 52% de los usuarios también detecta cambios en su vida sexual, aunque no todos en la misma dirección:
El 18% afirma tener más deseo sexual, frente al 16% que dice lo contrario.
El 16% se siente más cómodo con su cuerpo desnudo; el 14% se siente menos cómodo.
El 16% reporta mejor función sexual; el 12% dice que ha empeorado.
Según el investigador Justin Lehmiller, también del Instituto Kinsey, "no existe una única experiencia: la dosis, el tipo de fármaco, el ritmo de pérdida de peso o los cambios de hábitos influyen mucho en cómo afecta a cada persona".
Hombres: más beneficios... y más estigma
El estudio también detecta diferencias de género. Los hombres parecen experimentar efectos más intensos —positivos y negativos— que las mujeres. Por ejemplo:Duplican la probabilidad de decir que su libido ha aumentado, que están más contentos con su cuerpo o que su función sexual ha mejorado.
Pero también duplican la probabilidad de sufrir disminución del deseo, peor imagen corporal o problemas sexuales.
Además, los hombres obtienen más réditos en el terreno amoroso: son tres veces más propensos que las mujeres a decir que se sienten más atractivos y que consiguen más ‘matches’, y el doble de proclamar que están saliendo con más personas.Eso sí, también sienten más vergüenza por tomar estos medicamentos: el 60% teme ser juzgado, frente al 35% de las mujeres. Y no es paranoia: el 26% de todos los encuestados dijo que no saldría con alguien que tomara un GLP-1, y un 29% dudaba. ¿El motivo? Desde el desconocimiento sobre los efectos secundarios (49%) hasta la creencia de que se usan con fines estéticos en lugar de terapéuticos (21%).
Una revolución silenciosa en el amor modernoAunque los GLP-1 han generado un debate global en torno a la medicina, la estética y la salud, esta nueva investigación pone el foco en otro ángulo poco explorado: cómo las decisiones médicas individuales están redefiniendo la manera de ligar y conectar emocionalmente. En un mundo de algoritmos, selfies y primeras impresiones, los fármacos que transforman el cuerpo pueden también alterar —para bien o para mal— las reglas del juego romántico.
El auge de los medicamentos GLP-1, como Ozempic, Wegovy o Zepbound —originalmente destinados a tratar la diabetes tipo 2 pero ampliamente utilizados para la pérdida de peso— no solo está cambiando cuerpos: también está transformando la forma en que las personas se relacionan, se citan… y tienen sexo.