Es noticia
La neorreacción: la brújula ideológica de Trump que está definiendo el nuevo orden mundial
  1. Mundo
  2. Tribuna Internacional
Jan Torras

Tribuna Internacional

Por

La neorreacción: la brújula ideológica de Trump que está definiendo el nuevo orden mundial

Antidemocráticos, partidarios del transhumanismo y de las jerarquías naturales, los pensadores neoreaccionarios se han infiltrado en la Casa Blanca y susurran a los oídos de la élite política y económica del país su visión para el futuro

Foto: Donald Trump, en una imagen del pasado 2 de mayo. (Reuters/Nathan Howard)
Donald Trump, en una imagen del pasado 2 de mayo. (Reuters/Nathan Howard)

Pese a que ciertas decisiones de Trump puedan parecer atisbos de locura, intentar explicarlas a través de una "teoría del loco" sería un paso en falso. Detrás de la política de su segundo mandato se esconde una constelación intelectual con un plan muy concreto: reemplazar la democracia liberal por una monarquía que deje a la tecnología rienda suelta para sobrepasar los límites del humano. Arnaud Miranda, politólogo francés, traza en Lumières sombres (Luces sombrías) una cartografía del pensamiento oscurantista que desfila por los pasillos de Washington y Silicon Valley.

La neorreacción surge en foros de los bajos fondos de internet, donde pseudónimos comparten su descontento acerca de una democracia juzgada incompatible con el desarrollo del tecnocapitalismo. Libertarios, paleoconservadores y posliberales coinciden en los principios fundadores de la doctrina. El hombre está destinado a la violencia por naturaleza, el rol de la política debe, por lo tanto, limitarse a instaurar el orden; toda teoría de justicia social no es más que un idealismo engañoso. Defensores de una jerarquía natural, consideran que hay desigualdades insuperables, determinadas por constantes sociales, raciales y sexuales, que estructuran toda sociedad humana. Los hombres blancos, poseedores naturales de un coeficiente intelectual más elevado, deben protegerlo recurriendo a la eugenesia.

Foto: trump-meloni-bukele-milei-populismo-abuso-de-poder Opinión
TE PUEDE INTERESAR
Trump, Milei, Meloni, Bukele… el poder populista
Carlos Sánchez

Entre todos los pseudónimos, el de "Mencius Moldbug" se va haciendo cada vez más notorio. Detrás escribe Curtis Yarvin, un ingeniero de 51 años que acabará por teorizar la matriz de la renovación ideológica del trumpismo. Su proyecto consiste en conjugar el modelo liberal de Mises con el monarquismo, único régimen capaz de asegurar el orden y la seguridad necesarios para que prospere tal ideal económico. Según escribe, el Estado no es más que una empresa poseedora del territorio sobre el que es soberano. Yarvin se limitará, de hecho, a llamarlo sovcorp (abreviación de sovereign corporation). Para maximizar la eficacia y rentabilidad de su gestión, el monarca deberá ser el mejor CEO que exista, capaz de asegurar la estabilidad política necesaria a la prosperidad del territorio.

La represión de toda amenaza anárquica se hará sin ningún reparo por los ideales de democracia, paz, igualdad, justicia o derechos humanos, que Yarvin subsume en el pensamiento mágico de lo que llama "La Catedral". Estructura ideológica de los gobiernos de Occidente, "La Catedral" está dominada por la secta cristiana secular que es el progresismo, o criptocalvinismo. Cegado por un optimismo antropológico, este progresismo tendría el absurdo plan de transformar el statu quo para erradicar toda forma de injusticia y violencia en nombre de una supuesta igualdad entre humanos. "La Catedral", cuyos tentáculos manipulan la realidad a través de las universidades y de la prensa "mainstream" para proteger el estatus de los funcionarios, es el principal obstáculo a derribar para transitar hacia un gobierno eficaz y próspero.

Foto: entrevista-markus-gabriel-filosofia-inteligencia-artificial

Para conseguirlo, de poco sirve convencer a las masas corroídas por el ideal democrático. Su plan de acción consiste en tejer en la sombra una red intelectual en torno a una élite económica capaz de llevar a término el golpe de Estado tecnocrático y silencioso, el gran reset. En puntos como este difiere la neorreacción del populismo alt-right que había estructurado el primer mandato de Trump. Es así como Curtis Yarvin empieza, desde 2013, a vincularse profundamente con Peter Thiel, primero de los magnates de la tecnología en financiar abiertamente a Trump. A través de él, Yarvin se codea con millonarios y altos cargos del Partido Republicano hasta convertirse en su referencia intelectual. En una entrevista de 2021, Vance lo reivindica directamente como inspiración ideológica. Cuando este último hace su entrada como vicepresidente en la Casa Blanca en 2025, se lleva a Yarvin consigo.

En los platós de Fox News y entre las páginas del New York Times ya se le describe como el principal ideólogo de las primeras medidas de la nueva administración. La creación del DOGE (Departamento de Eficacia Gubernamental) con Elon Musk a la cabeza, que tiene como misión diezmar el presupuesto federal, corresponde a lo que Yarvin nombra RAGE ("Retire All Government Employees", despedir a todos los funcionarios). Cuando Yarvin vuelve a poner sobre la agenda el mercantilismo económico de la época clásica, Trump impone aranceles inspirados en la doctrina proteccionista. Cuando Yarvin propone que se haga de Gaza una ciudad-empresa, Trump empieza a hablar de la "Riviera de Oriente Medio". Y cuando Yarvin escribe que Trump debería dar carta blanca a Rusia para invadir Europa y precipitar la muerte del liberalismo en el Viejo Continente, Vance nos explica en su discurso del 24 de febrero de 2025 que la amenaza rusa es secundaria respecto al progresismo que domina el espacio europeo.

Según el plan de Yarvin, la próxima etapa consiste en nacionalizar la prensa y las universidades para que padezcan el mismo destino que los funcionarios, y restaurar una soberanía absoluta sobre el territorio instaurando "centros de reubicación seguros" donde "poblaciones descivilizadas" serán reeducadas a la vida en sociedad.

Foto: trump-corrupcion-cleptocracia-desinstitucionalizacion-1hms

Su mecenas, Peter Thiel, tampoco se queda corto. Cofundador de PayPal, primer inversor externo de Facebook y creador de Palantir Technologies (gigante de la vigilancia digital), Thiel ha financiado numerosos proyectos científicos y políticos, y ha contribuido a hacer despegar la carrera de Vance, pero no se ha limitado únicamente a abrir la cartera. Añadió al canon teórico neorreaccionario su artículo The Education of a Libertarian, en el que escribe: "El punto más importante es que ya no creo que libertad y democracia sean compatibles". Considerando que los ataques del 11 de septiembre revelaron la obsolescencia de todo pensamiento político fundado sobre la motivación económica y la cooperación internacional, Thiel postula que solo un rey logrará canalizar el torrente de violencia que la decadencia de Occidente está provocando.

En su libro Zero to One : How to Build the Future, establece una dicotomía entre el progreso horizontal (la globalización, que reduce a "copiar lo que ya se hace en otro lado") y el progreso vertical (la tecnología). La globalización y su "ideología de la competición", nefastas para la innovación tecnológica, deben ser reemplazadas por un monopolio que se pueda concentrar plenamente en desarrollar la tecnología y lograr la "simbiosis entre hombre y máquina".

Yarvin y Thiel son la punta más moderada de toda una constelación digital de pensadores neorreaccionarios, entre los cuales destacan nombres como Nick Land, Spandrell, Bronze Age Pervert o Zero HP Lovecraft. Su influencia trasciende la frontera estadounidense. Éric Zemmour, presidente del partido francés Reconquête, ya se ha reunido con Curtis Yarvin, y Santiago Caputo, principal consejero de Milei, lo menciona como referencia explícita.

Foto: poder-politico-economico-superpotencias-1hms

El éxito de la doctrina neorreaccionaria es el síntoma de un fenómeno geopolítico mayor: el reflujo iliberal. La democracia liberal, que proclamaba su victoria hace cuarenta años como fin de la historia, muere hoy en silencio. La politóloga Marlène Laruelle describe los cinco pilares del pensamiento iliberal:

  • Promoción de un poder ejecutivo fuerte en detrimento de los contrapesos institucionales.
  • Posición soberanista frente al derecho internacional y a toda forma de supranacionalidad.
  • Concepción transaccional y multipolar de la política exterior.
  • Defensa de una homogeneidad cultural frente al multiculturalismo.
  • Exigencia de preservación de las jerarquías y valores tradicionales frente al progresismo.

Estos se han convertido ya en moneda corriente, y amenazan con cimentar las bases del régimen político que sucederá a la democracia liberal. El posible nombramiento de Vance, principal ejecutor político de la agenda neorreaccionaria, como sucesor de Trump parece señalar hacia esta dirección. El auge de la neorreacción presagia el gran contragolpe del nuevo orden mundial.

Pese a que ciertas decisiones de Trump puedan parecer atisbos de locura, intentar explicarlas a través de una "teoría del loco" sería un paso en falso. Detrás de la política de su segundo mandato se esconde una constelación intelectual con un plan muy concreto: reemplazar la democracia liberal por una monarquía que deje a la tecnología rienda suelta para sobrepasar los límites del humano. Arnaud Miranda, politólogo francés, traza en Lumières sombres (Luces sombrías) una cartografía del pensamiento oscurantista que desfila por los pasillos de Washington y Silicon Valley.

Gaza Política Democracia