Es noticia
Una gran oportunidad para Milei
  1. Mundo
  2. Tribuna Internacional
Ramón González Férriz

Tribuna Internacional

Por

Una gran oportunidad para Milei

Muchas de las reformas económicas del presidente argentino han sido osadas y eficaces. Pero su estilo es arrogante y autoritario. La victoria de ayer debería conducirle a seguir adelante con una gobernación más ortodoxa

Foto: El presidente de Argentina, Javier Milei. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
El presidente de Argentina, Javier Milei. (EFE/Juan Ignacio Roncoroni)
EC EXCLUSIVO

En los dos años que lleva como presidente de Argentina, Javier Milei ha obrado algunos milagros. En 2023, cuando llegó al poder, la tasa de pobreza era del 53%; hoy ronda el 30%. En abril de 2024, la inflación era del 289%; el mes pasado había bajado al 32%. Su Gobierno ha reducido el brutal clientelismo del país y recortado un gasto público desmesurado. Ha demostrado que algunos de los peores rasgos del peronismo económico eran reversibles.

Pero, en otros sentidos, Milei ha profundizado en la cultura política argentina que ha establecido el peronismo. Ha envilecido la vida pública insultando a sus adversarios, ha sido personalista y sus espectáculos de rock han degradado la dignidad de su cargo. Ha mezclado su aparente hiperactividad con una insuperable pereza para negociar con los partidos cuyo apoyo necesitaba; ha llegado a llamar al Parlamento "nido de ratas". El poder que ha concedido a su hermana Karina no solo ha sido una muestra de nepotismo, sino de irresponsabilidad. Si Isabel Perón practicaba la astrología durante su presidencia, y Carlos Menem consultaba videntes, ella ha recurrido al tarot. Y ha sido acusada de una arraigada forma de corrupción: quedarse con un 3% del dinero de un contrato público.

Milei es las dos cosas. Aunque ha impuesto grandes sacrificios a los pensionistas y no ha solventado el endémico problema del peso y la deuda, muchas de sus reformas han sido osadas y positivas. Aunque ha conseguido darle la vuelta a la política argentina, lo ha hecho con un estilo autoritario y vulgar.

Durante la campaña previa a las elecciones legislativas de ayer, las encuestas mostraron que los argentinos no tenían claro cómo valorar esta mezcla de rasgos. En algunos momentos pareció que el peronismo, grotescamente liderado desde el piso en el que Cristina Kirchner cumple arresto domiciliario por corrupción, podía ganarle y bloquear todas sus futuras iniciativas legislativas. De hecho, las dudas y la indiferencia estaban tan generalizadas que la participación fue la más baja en esta clase de elecciones desde el inicio de la democracia argentina. Pero la victoria de Milei fue enorme, con un 40,7% de los votos frente al 31,7% del peronismo.

Foto: una-victoria-contundente-milei-aprovecha-el-guante-de-trump-y-gana-las-elecciones-legislativas

Con ello, Milei ha conseguido dos objetivos. El primero es psicológico: recuperar la iniciativa tras semanas marcadas por los escándalos y el rescate estadounidense, y sentirse fuerte para conseguir el apoyo de otros partidos a sus reformas. Otro, eminentemente práctico: gozar de un grupo parlamentario suficientemente amplio como para impedir el veto a las iniciativas presidenciales y necesitar solo un puñado de apoyos externos para sacar adelante su agenda. Milei podrá gobernar con más comodidad que hasta ahora.

¿Un cambio?

"Pasamos el punto bisagra, ahora empieza la construcción de la nueva Argentina", dijo ayer Milei en la celebración de su victoria. Ya ha afirmado en numerosas ocasiones que las peores consecuencias de la austeridad estaban quedando atrás. Y muchos han apostado que tras estas elecciones cambiará su manera de gobernar —de hecho, ayer prometió que buscará nuevos pactos parlamentarios y se abrió a negociar con los gobernadores— y relevará a una parte de su Gobierno. Sería bueno que sucedieran ambas cosas y que Milei pudiera seguir su programa de reformas para desmantelar la peor herencia peronista de una manera más prudente y ortodoxa. Pero es dudoso que lo haga después de una victoria tan grande. De hecho, ayer elogió a sus muy polémicos asesores principales, su hermana y Santiago Caputo, el impulsor de su extravagante estrategia comunicativa, que algunos esperaban que fueran apartados. Es probable que el presidente postergue la gran transformación de su Gobierno que planeaba cuando esperaba una victoria más reducida o hasta una derrota.

La victoria de ayer fue un gran triunfo para Milei. El presidente debería poder encauzar mejor la crisis del peso y de la deuda. Y reactivar una economía que en los últimos meses se ha estancado. Su lectura de la política argentina parece correcta: el antikirchnerismo es ya la corriente ideológica principal en el país. Ahora su obligación es convertir eso en una forma de gobernar más centrada, estable y pactista y seguir adelante con las reformas. Las elecciones de ayer le han dado legitimidad política y poder legislativo. Pero el mayor reto de Milei es sobreponerse a su propio carácter.

En los dos años que lleva como presidente de Argentina, Javier Milei ha obrado algunos milagros. En 2023, cuando llegó al poder, la tasa de pobreza era del 53%; hoy ronda el 30%. En abril de 2024, la inflación era del 289%; el mes pasado había bajado al 32%. Su Gobierno ha reducido el brutal clientelismo del país y recortado un gasto público desmesurado. Ha demostrado que algunos de los peores rasgos del peronismo económico eran reversibles.

Inflación Política Argentina Javier Milei
El redactor recomienda