Todas las polémicas de Herbert Kickl, el líder de ultraderecha que ha ganado las elecciones en Austria
El Partido de la Libertad de Austria se impuso en los comicios de este domingo con un 29,2% de los votos y logró su primera victoria desde la Segunda Guerra Mundial
No había ocurrido desde la II Guerra Mundial. La ultraderecha se hizo con la victoria este domingo en las elecciones austriacas. El Partido Liberal de Austria (FPÖ), liderado por el ultranacionalista Herbert Kickl, ganó los comicios con el 29,2% de los votos. Pero a pesar de haber logrado imponerse por primera vez en la historia de unas elecciones parlamentarias en Austria, el partido liderado por Kickl lo tendrá difícil para entrar en el Gobierno como consecuencia de la negativa del resto de grupos a pactar con un partido que ha centrado su campaña, entre otros aspectos, en rechazar la llegada de inmigrantes y denunciar las medidas que se aplicaron en el país durante la pandemia.
"Los votantes han hablado", aseguró Herbert Kickl tras conocerse poco a poco los resultados del escrutinio. Finalmente, con el 29,2% de los votos, el Partido Liberal de Austria se hizo con la victoria en los comicios, seguido en segundo lugar por el Partido Popular austriaco (ÖVP) con el 26,5% y los socialdemócratas en tercer lugar con el 21% de los votos.
(Fuente: Reuters)
Un hecho que ha marcado un hito histórico tanto para la ultraderecha en el país como para su líder, Herbert Kickl, que a pesar de sus polémicas ha logrado la mayoría de votos emitidos por los ciudadanos austriacos.
Herbert Kickl nació en el sur de Austria en 1968. A pesar de que se crio en la localidad de Carintia, pronto decidió mudarse a Viena, donde estudió Filosofía en la universidad, aunque nunca llegó a terminar la carrera. Y fue precisamente durante esta etapa donde empezó a desarrollar ese rechazo hacia la izquierda que le ha caracterizado en su trayectoria política y que surgió por el ambiente que había en el centro educativo donde estudiaba.
De hecho, fue este rechazo el que le llevó a apoyar a figuras como Jörg Haider, presidente del FPÖ conocido por sus ideas contra la inmigración y al que Kickl empezó a escribir sus discursos.
Posteriormente, el actual líder de la ultraderecha en Austria pasó a ser la mano derecha de Heinz-Christian Strache, el exvicecanciller, y no fue hasta el año 2017 cuando Herbert Kickl consiguió un cargo público, en este caso como ministro del Interior. Dos años más tarde, saltó al liderazgo del partido, momento en el que comenzó a desarrollar y emitir discursos cada vez más radicales, apoyando a líderes como Viktor Orbán o defendiendo las actuaciones de Rusia.
Las mil y una polémicas de Kickl
El ultraderechista ha centrado toda su campaña en presentarse a sí mismo como un “canciller del pueblo” (“Volkskanzler”) y definir a otras formaciones como “traidores al pueblo” (“Volksverräter”). Además, a lo largo de su carrera difundido numerosos bulos como que hay un plan de las “élites” para sustituir a la población europea blanca por inmigrantes.
Pero no solo eso. Durante la pandemia —y ahora también— fue muy crítico con la actuación del Gobierno. Además, aseguró que nunca llegaría a vacunarse, a pesar de las recomendaciones de las autoridades, y pidió a los ciudadanos que tomaran un medicamento alternativo para acabar con la Covid-19 que realmente era un tratamiento para desparasitar caballos.
Kickl, además, niega el cambio climático, rechaza la Convención Europea de Derechos Humanos y ha llegado asegurar en alguna que otra ocasión que el aborto es una “arbitrariedad personal”. En su vida privada, el líder ultraderechista es una persona reservada, que no comparte su vida privada en las redes sociales ni le gusta acudir a eventos. Eso sí, se sabe que es aficionado al triatlón y a los maratones.
Las medidas del FPÖ
Durante la campaña, además de llamarse a sí mismo "canciller", Herbet Kickl, ha hecho mucho hincapié en el concepto de la ‘remigración’, una idea promocionada por el extremista Movimiento Identitario que aboga por el hecho de que los ciudadanos que no sean europeos sean expulsados a sus países para asegurar la homogeneidad racial y cultural de todo el continente.
Además, a pesar de que Austria tiene unas de las rentas per capita más altas de Europa, el FPÖ ha acusado reiteradamente a la actual coalición de conservadores y ecologistas de causar una “extrema inflación” que, tal y como ellos mismos han afirmado, perjudica a la clase trabajadora y favorece a los migrantes, que en su opinión reciben excesivas ayudas públicas.
Entre sus seguidores se encuentran tanto aquello que buscan endurecer la política migratoria como los desencantados con los partidos y medios de comunicación tradicionales, opositores a las medidas sanitarias y la vacunación durante la pandemia y los que no creen en el cambio climático.
No había ocurrido desde la II Guerra Mundial. La ultraderecha se hizo con la victoria este domingo en las elecciones austriacas. El Partido Liberal de Austria (FPÖ), liderado por el ultranacionalista Herbert Kickl, ganó los comicios con el 29,2% de los votos. Pero a pesar de haber logrado imponerse por primera vez en la historia de unas elecciones parlamentarias en Austria, el partido liderado por Kickl lo tendrá difícil para entrar en el Gobierno como consecuencia de la negativa del resto de grupos a pactar con un partido que ha centrado su campaña, entre otros aspectos, en rechazar la llegada de inmigrantes y denunciar las medidas que se aplicaron en el país durante la pandemia.