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Mélenchon 'el terrible': cómo puede ser el gran escollo al Gobierno del Frente Popular
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La designación depende de Macron

Mélenchon 'el terrible': cómo puede ser el gran escollo al Gobierno del Frente Popular

Tras su victoria por la mínima en las legislativas, el Nuevo Frente Popular pide componer un Ejecutivo progresista, mientras que el presidente guarda silencio y deja pasar el tiempo

Foto: Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa. (EFE/EPA/Andre Pain)
Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa. (EFE/EPA/Andre Pain)

Después de cuatro semanas de una frenética campaña, Francia se adentró el lunes en un complejo proceso de negociaciones para formar un Gobierno. Las elecciones legislativas anticipadas se terminaron con un resultado inesperado: el Nuevo Frente Popular terminó como primera fuerza de la Asamblea Nacional, con 182 diputados. La coalición unitaria de las izquierdas adelantó a los partidos afines al presidente Emmanuel Macron (165) y también a la ultraderechista Agrupación Nacional (RN). Tras vencer en la primera vuelta, el partido de Marine Le Pen pinchó y quedó tercero (143).

El Parlamento resultante del 7-J refleja de manera relativamente transparente la actual configuración de la política gala. Francia está dividida en tres bloques: la izquierda, la extrema derecha y el centroderecha de Macron. Su sistema electoral fue ideado para un paisaje bipartidista y por propiciar mayorías claras desde las urnas. A diferencia de Alemania, Italia o recientemente España, no es un país acostumbrado a complejas negociaciones parlamentarias.

“En la Quinta República, la regla siempre ha sido, sin ninguna excepción, que el partido con un mayor número de diputados nombra al primer ministro”, recordó el lunes por la noche Jean-Luc Mélenchon en una entrevista en la cadena de televisión LCI. El líder de la Francia Insumisa —la formación preponderante en el Frente Popular junto con el Partido Socialista— recordaba un precedente cierto. No hay ningún ejemplo en los últimos 56 años en Francia en que la segunda formación haya llevado las riendas del Ejecutivo.

Macron espera al menos al 18 de julio

Pero también es cierto que el Frente Popular se encuentra lejos de la mayoría absoluta. A sus 182 escaños probablemente se le sumarán otros 13 representantes de izquierdas que no se presentaron con la etiqueta del NFP. Quizás rascará el apoyo de algunos diputados del grupo Liot, que reúne una mezcla de centristas que se oponen a Macron y regionalistas (bretones, corsos…). Con todo ello, sin embargo, no alcanzaría el umbral de 289 que determina la mayoría absoluta.

El Elíseo ha aprovechado esta circunstancia para quitar hierro a la victoria del Frente Popular. Macron no hizo declaraciones el domingo, tampoco el lunes. Desde la presidencia, indicaron que el mandatario “tomará las decisiones necesarias”, una vez haya quedado “estructurada” la nueva Asamblea. La legislatura arrancará el 18 de julio. La elección del presidente de la Cámara Baja resultará reveladora sobre la existencia (o no) de mayorías alternativas a la del Frente Popular, compuesto por insumisos, socialistas, verdes y comunistas.

El gabinete del presidente considera que ahora se trata de un momento de digestión electoral y que no hubo ningún vencedor claro el domingo, según explicaron fuentes del Elíseo a medios internacionales, entre ellos El Confidencial. Entiende que solo gobernará aquel que llegue a acuerdos con otras fuerzas. Macron da la sensación de querer dejar que pase el tiempo —¿quizás con el objetivo de dividir a la izquierda?— antes de mostrar sus cartas. La actual incertidumbre sobre quién llevará las riendas del Gobierno podría tardar varios días o semanas en desvanecerse. Y el presidente rechazó “al menos de momento” la dimisión presentada el lunes por el primer ministro, Gabriel Attal.

Foto:  Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa. (Europa Press/Telmo Pinto) Opinión

De hecho, el macronismo está dividido respecto a la estrategia a seguir. Por un lado, el ministro del Interior, Gérald Darmanin, apuesta por un giro hacia la derecha y buscar un pacto con Los Republicanos (LR, afines al PP), a pesar de que eso no entusiasma a la cuarta fuerza parlamentaria (60 diputados). Por el otro, Attal, quien seguirá como diputado si finalmente deja la jefatura del Gobierno, parece decantarse por estrechar los vínculos con los sectores moderados del PS.

"Nunca seré un problema", dice Mélenchon

“No vamos a implicarnos en ninguna coalición entre fuerzas contrarias que suponga prorrogar las políticas macronistas”, aseguró el secretario general del PS, Olivier Faure. Tras su sorprendente victoria del domingo, los partidos del Frente Popular empezaron a negociar para ponerse de acuerdo en el nombre de un jefe de Gobierno. “¿Quién será vuestro primer ministro?”, preguntaban los periodistas con insistencia a los representantes de estas formaciones progresistas durante la campaña. “Ya lo decidiremos de manera colectiva después de las elecciones”, respondían sus dirigentes.

Era una respuesta para salir del paso, ya que muchos de ellos no creían en la victoria. “En esta campaña me centro en una estrategia a la defensiva. Si logramos un empate, me voy a dar por satisfecho”, reconocía en declaraciones a este medio el diputado François Ruffin, inspirador del nombre de Frente Popular y uno de los nombres que suena para ejercer como primer ministro. Aunque muchos de sus dirigentes no se lo esperaban —ningún sondeo lo pronosticaba—, esta frágil coalición, pero que levantó esperanzas en una parte de la ciudadanía, sobre todo los menores de 40 años, terminó primera. Y ahora cuenta con opciones de gobernar.

Para ello, deben ponerse de acuerdo sobre el nombre de un primer ministro. El Frente Popular tiene que proponer “a lo largo de esta semana” a un candidato para la jefatura del Gobierno, dijo el secretario general del PS. Los principales dirigentes de estos partidos se reunieron el lunes por tarde en un café en París para tratar esta cuestión.

Para los socialistas, verdes y comunistas, el principal elefante en medio de la habitación en esta negociación es Mélenchon. Le reprochan que dé miedo a una parte considerable de la ciudadanía y el hecho de haber tensado las relaciones en la NUPES, la anterior alianza progresista, a base de zascas en la red social X. Para los insumisos, sin embargo, el veterano dirigente, de 72 años, —y quizás el mejor orador de la política francesa— representa un puntal tras haber sido el candidato de izquierdas más votado y haberse quedado a las puertas de la segunda vuelta en las presidenciales de 2017 (19,5%) y 2022 (22%).

“Nunca seré un problema, siempre formaré parte de la solución”, afirmó Mélenchon el lunes por la noche, dando a entender que no aspira al puesto de primer ministro. Los insumisos ya habrían renunciado a la hipótesis de poner a su líder en Matignon y apostarían por su mano derecha, la diputada Clémence Guetté, de 33 años, según el diario conservador Le Figaro. Los socialistas, verdes y comunistas también disponen de sus respectivos aspirantes. “Hay dos hipótesis: una personalidad se impone y genera consenso o bien los diputados (del NFP) deberán decidir” a través de una votación, explicó una fuente de esta coalición al diario L’Humanité.

Esta votación, sin embargo, no resultaría suficiente, ya que la designación del primer ministro depende del presidente. Y Macron no ha dicho su última palabra.

Después de cuatro semanas de una frenética campaña, Francia se adentró el lunes en un complejo proceso de negociaciones para formar un Gobierno. Las elecciones legislativas anticipadas se terminaron con un resultado inesperado: el Nuevo Frente Popular terminó como primera fuerza de la Asamblea Nacional, con 182 diputados. La coalición unitaria de las izquierdas adelantó a los partidos afines al presidente Emmanuel Macron (165) y también a la ultraderechista Agrupación Nacional (RN). Tras vencer en la primera vuelta, el partido de Marine Le Pen pinchó y quedó tercero (143).

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