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"Tomaremos Kiev y destruiremos Ucrania": el gran farol del señor de la guerra de Putin
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La propaganda de Ramzan Kadírov

"Tomaremos Kiev y destruiremos Ucrania": el gran farol del señor de la guerra de Putin

El presidente de Chechenia prometió ejercer de vanguardia terrorífica en Ucrania, pero sus vídeos bélicos van más de vender su imagen de guerrero que de hacer la guerra personalmente. Historia de un régimen con esteroides

Foto: Putin y Kadírov. (EFE/Alexei Druzhinin)
Putin y Kadírov. (EFE/Alexei Druzhinin)
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La primera escena de terror mediático de la guerra de Ucrania no se produjo en suelo ucraniano, sino en Chechenia, cuando la milicia del presidente Ramzan Kadírov escenificó su marcha al frente ucraniano para apoyar a los rusos. Fue solo una puesta en escena, pero la mala reputación de los paramilitares de Kadírov bastó para que media Europa se echara a temblar.

Si bien se acusa ahora a los hombres de Kadírov de 'limpiar' las poblaciones ucranianas conquistadas por los rusos, y su participación en masacres de civiles como la de Bucha está por aclarar, no es menos cierto que Kadírov ha hinchado las hazañas bélicas de sus hombres desde que empezó la guerra.

Kadírov ha colgado vídeos presumiendo de estar en Ucrania, cuando en realidad estaba en Chechenia. Kadírov mandó a Ucrania a un hijo suyo de 14 años, al que vimos vestido de soldado y armado, aunque nadie pueda combatir con esa edad. Los chechenos se grabaron en feroz combate en Ucrania… pero disparaban a edificios vacíos. ¿Por qué hacen estas cosas?

Teatro a tres bandas

Kadírov no deja pasar oportunidad de venderse como el "señor de la guerra" favorito de Putin; pero sus mensajes en redes, destinados en parte al consumo interno checheno, generan tensiones entre sus aliados. Los oficiales rusos han quitado hierro varias veces al rol checheno en Ucrania. Alexander Khodakovsky, comandante del batallón Vostok, aseguró en una entrevista que no habría chechenos en primera línea del frente porque estaban "mal entrenados" y mal equipados. A Kadírov no le gustaron sus palabras.

Al mismo tiempo, a finales de marzo, Putin nombró a Kadírov teniente general de las fuerzas armadas de Rusia para reforzar su papel en Ucrania. Una de cal y otra de arena.

Este teatro político a tres bandas ha tenido más episodios. Kadírov tuvo un rifirrafe con el portavoz de Putin, Dmitry Peskov, al que criticó por no felicitarle por su ascenso en el escalafón militar ruso. Kadírov se la tenía guardada a Peskov: el día que el presidente checheno se jactó de estar combatiendo en Ucrania, el portavoz del Kremlin le desmintió sutilmente.

"Ucrania no podrá tener una vida normal mientras haya terroristas y extremistas. O los destruimos o los encarcelamos de por vida"

Las declaraciones de Kadírov criticando las negociaciones de paz, cuando parecía que podía haber un acuerdo inminente, tampoco gustaron a los negociadores rusos: "Leo en Telegram que Ucrania ha ganado, Rusia se marcha y habrá negociaciones. Somos luchadores y no estamos de acuerdo ni con estas negociaciones ni con sus acuerdos. Si es la voluntad política de nuestro presidente [Putin], así debe ser, pero somos combatientes que combaten y pedimos al Gobierno y al presidente, que nos permita dar fin a lo que él comenzó", dijo Kadírov en un vídeo. Después, remató la diatriba en un mitin en Grozni: "Debemos completar lo que comenzamos, no detenernos. Tenemos que llegar hasta Kiev. Si nos situamos alrededor, estoy seguro de que entraremos en Kiev… Ucrania no podrá tener una vida normal mientras haya terroristas y extremistas. O los destruimos o los encarcelamos de por vida".

¿A qué está jugando Kadírov? "Independientemente del papel que asuman sus tropas, a Kadírov la guerra le ha ofrecido la oportunidad de demostrar su compromiso con Putin, el hombre sobre el que descansa su propia autoridad ensangrentada, mediante el envío de tropas... Pero también la ha utilizado para tratar de impulsar su perfil interno propio como luchador despiadado, con sus hombres enfatizando su lealtad a él en lugar de al estado ruso. Kadírov tiene una relación problemática con las ramas de los servicios de seguridad rusos", según 'The Guardian'.

En definitiva, (casi) todos juegan a que Chechenia es el poli malo de Rusia en Ucrania porque todos ganan un poco: Rusia atemoriza a los civiles con el lobo checheno, y Kadírov cohesiona su poder en su siempre conflictivo país. "A Kadírov le gusta presentarse a sí mismo y que le presenten como un guerrero despiadado. La imagen globalizada de los chechenos como luchadores despiadados está siendo utilizada por el Kremlin. Su presencia se publicita en los medios de comunicación rusos solo para infundir terror. Kadíyrov es todo comunicación y relaciones públicas y, de hecho, nunca arriesgará realmente su vida" en el frente, contó a 'The Incependent' Thornike Gordadze, miembro del Instituto Internacional de Estudios de Seguridad.

El niño mimado

La relación especial entre Putin y Kadírov sigue en pie, por tanto, pero las contradicciones de la Chechenia prorrusa han vuelto a quedar de manifiesto en Ucrania.

Ajmad Kadírov, padre del actual presidente de Chechenia, fue un señor de la guerra que luchó contra la ocupación rusa y llamó a la guerra santa contra Moscú… hasta que cambió de bando en un escrupuloso ejercicio de pragmatismo político. Convertido en presidente del país, Kadírov padre fue asesinado en un atentado en 2004, mientras asistía a una conmemoración del triunfo ruso en la II Guerra Mundial. Superado el 'shock' de su muerte, Putin convirtió a su hijo en el nuevo hombre fuerte de Chechenia.

Desde entonces, Kadírov ha empleado mucha energía en atraer a los restos de la insurgencia independentista chechena. Aunque Kadírov puede ser visto como un chaquetero, por su mutación de guerrero independentista a niño mimado de Putin, le ha sido fácil venderse como el reconstructor de un país traumatizado por los conflictos sangrientos. Cuando todo está destruido, poner los edificios otra vez en pie es suficiente para que mejoren las cosas, generando cohesión interna por encima de las acusaciones de corrupción y atropello de los derechos humanos que señalan al régimen Kadírov.

"Chechenia entera es propiedad suya. Por él no se preocupen"

"Al padre de Kadirov lo eligieron en parte por su capacidad de convencer a sus compañeros de armas para que se pasasen a su bando. Su hijo se ha limitado a seguir con esa política", cuenta Jonathan Litell en el libro 'Chechenia, año III'.

Según Littell, las conversaciones del régimen Kadírov con los independentistas para que abandonaran la lucha armada solían desarrollarse en estos términos: "¿Mataste chechenos? ¿No? Bien. Los rusos no cuentan; todo el mundo ha matado rusos". En efecto: ¿qué checheno no ha matado a algún ruso alguna vez? Empezando por el mismísimo presidente del país…

Tras un conflicto cruento, las tensiones entre la metrópoli y la colonia (por muy domesticada que esté) no desaparecen nunca del todo, pero son contradicciones asumibles por la metrópoli por un objetivo mayor: consolidar un régimen afín en Chechenia era algo estratégico para Putin, en lugar de la siempre engorrosa invasión y ocupación militar permanente (igual que a Putin le gustaría ahora tener un régimen afín en Ucrania). Pero conseguido eso, el 'establishment' ruso sigue mirando con desconfianza las hazañas bélicas del presidente checheno, como vemos estos días en Ucrania, con militares rusos sugiriendo que, pese al autobombo de Kadírov, los indisciplinados paramilitares chechenos no están preparados para liderar una ocupación militar a gran escala (más allá de ocuparse del trabajo sucio/la trastienda sangrienta).

¿Sobre qué equilibrios se sostienen las contradictorias relaciones entre Kadírov y Putin y Chechenia y Rusia? Hablamos con Miguel Vázquez Liñan, profesor de la Universidad de Sevilla, autor de 'Desinformación y propaganda en la guerra de Chechenia' y coeditor de 'Sistema mediático y propaganda en la Rusia de Putin'.

PREGUNTA. ¿Qué nos dicen los videos 'ucranianos' de Kadírov sobre su forma de entender el poder?

RESPUESTA. Los vídeos son coherentes con su trayectoria. Están en sintonía con la imagen que ha construido sobre sí mismo desde que llegó al poder en Chechenia.

P. ¿Qué pasó cuándo llegó al poder?

R. Es importante volver a ese momento: los Kadírov llegan al poder tras la decisión rusa de chechenizar la guerra, es decir, hacer que aquello no pareciera una invasión rusa sino un asunto interno checheno. Kadírov es el encargado de ejecutar el plan, y a cambio, recibe carta blanca de Moscú. Barra libre contra los derechos humanos que se lleva por delante, por ejemplo, a la periodista Anna Politkóvskaya. La carta blanca de Putin impulsa la imagen de Kadírov como guerrero sanguinario sin límites, que es real, pero también exagerada para su propio beneficio. Kadírov alardea desde entonces de poder hacer lo que le dé la gana, de saltarse incluso las leyes rusas, se vende como el perro guardián de Putin que va más allá de Putin, que es justo lo que muestran ahora sus vídeos propagandísticos sobre la guerra de Ucrania.

"Kadírov se vende como el perro guardián de Putin que va más allá de Putin"

P. Dices que Kadírov se salta hasta las leyes rusas. Desde que empezó la guerra ha tenido varios roces con los poderes rusos. ¿Está mal visto por ciertos sectores en Moscú?

R. Los chechenos han estado muchos años combatiendo contra los rusos, por tanto, las relaciones nunca van a ser las mejores. Por otro lado, Rusia subvenciona a Chechenia, que tiene un nivel de autonomía e independencia muy superior a otras repúblicas autónomas rusas, lo que genera recelos tanto en Moscú como en otras provincias rusas.

P. ¿Por qué Chechenia y Kadírov son los niños mimados de Putin?

R. Es el precio de Moscú por haber perdido la guerra de Chechenia.

R. Esto es interesante: hay quien cree que Rusia sí ganó la guerra, y por eso hay un régimen títere.

R. Lo que hubo en Chechenia fue un acuerdo de paz y una paz de los cementerios, pero yo no hablaría de victoria rusa. Moscú se plegó a la creación de un Estado de facto y con numerosas prerrogativas.

P. ¿A cambio de qué?

R. De que Kadírov mantuviera a raya a los independentistas. Para Putin, cuyo partido se llama Rusia Unida no por casualidad, es vital frenar que un triunfo de una insurgencia independentista se contagie a otras repúblicas.

P. ¿Qué hay de real y qué de mito en la imagen de la milicia Kadírov como vanguardia del terror?

R. Algunos tienen experiencia de combate de sobra por las guerras en su país. La imagen de los chechenos como hombres terribles y sin escrúpulos lleva siglos en el imaginario ruso, pero también ha sido exagerada por la fanfarria. La propaganda ha logrado que los chechenos den miedo antes de pegar un solo tiro. Aunque su participación en la guerra de Ucrania es aún confusa, su rol sería parecido al de la guardia mora franquista durante la Guerra Civil, batallones de tierra quemada que llegan cuando el ejército regular ya ha rendido una población.

P. ¿Cómo encajan los chechenos dentro del mando militar ruso?

R. Supongo que si los generales rusos pudieran hablar con libertad tendrían muchas cosas que objetar...

Posmodernidad mediática

Mientras asistía a un acto propagandístico del régimen hace una década, Littell escribió: "A Kadírov se le nota completamente en su sitio en esta grotesca misa ritual, es un artista consumado, lo suyo es el espectáculo y le encantan las masas, en televisión lo sacan con frecuencia... mezclado con el gentío repartiendo consejos y billetes de banco".

Los extraños vídeos ucranianos de Kadírov, en los que finge estar en el frente bélico son, por tanto, un ejercicio de estilo en el que se siente cómodo.

Kadírov es al mismo tiempo el señor tribal de la guerra y el propagandista posmoderno de las redes sociales. Ejemplo delirante: Kadírov estaba una vez en la tele chechena dirigiéndose a la diáspora. Dos horas de discurso después, el presentador del programa le dijo que tenía que acabar porque empezaba el telediario, a lo que Kadírov respondió: "¿A quién carajo le importan las noticias? De todas formas, solo salgo yo". El presidente de Chechenia siguió hablando hasta completar 4 horas y veinte minutos de ‘speech’. Total, ¡si en las noticias solo sale él!, lógica aplastante.

Dentro de la afición de Kadírov a modelar su imagen en teles y redes, destaca el rol de las celebrities internacionales en el blanqueo del régimen surgido de las cenizas de la guerra.

Al 35 cumpleaños de Kadírov, en 2011, asistieron (cobrando) Jean Claude Van Damme y la ganadora de un Oscar Hilary Swank, que dijo durante el convite: "La pasión del gobierno checheno por la paz y por hacer algo hermoso me emociona". Tras toparse con un pequeño escándalo al volver a EEUU, Swank alegó no saber qué tipo de fiesta era aquella...

También visitó Chechenia el desaparecido Maradona: en 2011, inauguró un campo de fútbol en Grozni. El punto álgido fue un partidillo en el que "el pelusa", Figo, Baresi y Zamorano jugaron contra un combinado ruso en el que, ejem, Kadírov era el delantero centro.

Aunque Kadírov es también presidente del principal club de fútbol del país, el Terek Grozni, su pasión por el boxeo y las artes marciales es aún mayor. Por Chechenia han pasado galácticos del boxeo como Floyd Mayweather y Mike Tyson. En marzo de 2017, Mayweather cobró 86.500 dólares por inaugurar un gimnasio en Moscú, y a la mañana siguiente, pasó un día en Chechenia junto a Kadírov, "ejemplo del gran interés del líder en utilizar el deporte para mejorar su imagen personal y la de la ciudad que construyó a partir de las cenizas de la Segunda Guerra de Chechenia. Astutamente consciente del incalculable valor de Mayweather para mejorar la reputación de Chechenia, Kadírov cultivó la relación desde el momento en que recibió al boxeador en su casa con los brazos abiertos y una larga lista de bromas", según el periodista Karim Zidan.

Khamzat Chimaev, estrella chechena de las artes marciales mixtas, es otro habitual en las cuchipandas mediáticas y actos de apoyo al presidente de Chechenia. "Al igual que otros hombres fuertes antes que él, Kadírov usa el deporte para distraer la atención de los abusos contra los derechos humanos, un proceso conocido como ‘sportswashing’. Al elevar a los luchadores chechenos a un estatus de élite social, proveyéndoles de coches de gama alta y otros artículos de lujo, Kadírov propaga la idea de que el dominio de los deportes de combate es parte de la masculinidad chechena ideal", añade Karim Zidan.

En efecto, la afición de Kadírov por los deportes de contacto no es simple cuestión de gustos, sino un reflejo de la naturaleza de su poder, en el que las milicias paramilitares y los combates de boxeo se confunden, y "las salas de musculación" de los gimnasios se usan como "saltas de tortura", según Littell. O Chechenia como paraíso de los esteroides bélicos. Tortura pop.

Tres escenas entre la comedia negra, la sátira política y el horror cósmico para acabar.

1) Serguei Stepashin, presidente del Tribunal de Cuentas ruso, tiró una vez de humor negro para referirse a los olvidos en la declaración de hacienda de Kadírov: "Chechenia entera es propiedad suya. Por él no se preocupen".

2) En 2021, Kadírov ganó unas nuevas elecciones con un 99,70% de los votos. Quizá no ganó con el 100% porque a él mismo le daba la risa de pensarlo. De este tipo de régimen totalitario y sarcástico hablamos.

3) Lo contaba un activista ruso de derechos humanos en el libro de Littell: "En Chechenia están acabando un ambicioso programa de reconstrucción, le dan viviendas a la gente, hay parques donde juegan los niños, teatros, conciertos, todo parece normal... y, por la noche, la gente desaparece".

En esa doble vida se mueve Kadírov. Fanfarrón en las redes de día, mano de hierro de noche.

La primera escena de terror mediático de la guerra de Ucrania no se produjo en suelo ucraniano, sino en Chechenia, cuando la milicia del presidente Ramzan Kadírov escenificó su marcha al frente ucraniano para apoyar a los rusos. Fue solo una puesta en escena, pero la mala reputación de los paramilitares de Kadírov bastó para que media Europa se echara a temblar.

Conflicto de Ucrania
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