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¿Unir Atlántico con Mediterráneo? El sueño húmedo del canal seco España-Portugal
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Corredor del sudoeste europeo

¿Unir Atlántico con Mediterráneo? El sueño húmedo del canal seco España-Portugal

El trazado luso atraversaría las ciudades de Évora y Elvas, y desde la ciudad extremeña se extendería hacia Madrid

Foto: Una terminal del puerto de Sines, en Portugal. (Reuters/Rafael Marchante)
Una terminal del puerto de Sines, en Portugal. (Reuters/Rafael Marchante)

Todavía es apenas un amplio descampado, con varias calles ya asfaltadas que llevan a solares vacíos. En uno de ellos se levanta el esqueleto del que será el centro logístico más grande de Amazon en el sureste español, con 71.000 metros cuadrados de almacenes para distribuir paquetes en España y Portugal. Menos avanzadas están las obras de una estación de tren que servirá a la zona, donde apenas están tendidas las vías. En la gasolinera más cercana, una cola de coches, muchos de matrícula portuguesa, esperan para poder llenar el depósito casi 30 céntimos más barato el litro que al otro lado de la frontera. Estamos en la Plataforma Logística del Suroeste Europeo, en Badajoz, el nódulo que articula el sueño panibérico de un 'canal seco' ferroviario de transporte de mercancías que una el Atlántico portugués al Mediterráneo español. El enésimo intento de conectar a dos países vecinos que no logran aprovechar su potencial económico.

Ese ‘canal seco’, oficialmente denominado Corredor del Sudoeste Ibérico, pretende unir el puerto de Sines, en Portugal, con Badajoz, en España. El trazado luso atraversaría las ciudades de Évora y Elvas, y desde la ciudad extremeña se extendería hacia Madrid -y, en un futuro, quizá hasta Valencia- mediante trenes de media-alta velocidad. El corredor es una infraestructura “crítica” para Portugal, que lo enfoca dentro de su amplio plan para modernizar sus conexiones ferroviarias y que ha entrado con fuerza en la campaña electoral cosechando un extraño consenso entre casi todos los partidos políticos. Pero, después de un buen sueño, viene la realidad. ¿Veremos cientos de convoyes de mercancías atravesar a gran velocidad la Península Ibérica?

Foto: El actual primer ministro y secretario general del Partido Socialista portugués, António Costa (EFE/Miguel A. Lopes)

Las obras -electrificando vías antiguas, extendiendo nuevas y levantando puentes - avanzan a buen ritmo en la llanura alentejana, región que hace frontera con la provincia de Badajoz. Las autoridades esperan que la línea Sines-Évora-Elvas, "el mayor proyecto de construcción ferroviaria de los últimos 100 años" según la empresa pública Infraestructuras de Portugal, pueda empezar a funcionar en 2023. El proyecto contempla que puedan circular al menos 30 convoyes de 750 metros al día. Será también la primera línea férrea portuguesa adaptada para alcanzar velocidades de 300km por hora en un futuro.

Una estación de tren pequeña pero millonaria

Un domingo a las 10:30 de la mañana la estación de Elvas, el último municipio antes de Badajoz y su Plataforma Logística, está desierta. Ni un triste guarda, ni un pasajero, ni un trabajador a la vista en el cercano ‘puerto seco’ de ‘containers’. Solo se oye el currucucú de las palomas y el cantar de algún gallo enfadado. Varios carteles con los colores lavados por el sol anuncian las obras de 'Infraestructuras Portugal' con las cifras de inversión de cada proyecto: 315 millones para el tramo Évora/Caia, 86 millones para la ampliación de la estación, 40 millones para señalización... Y todos confluyen esta pequeña estación, donde se concretan millones de euros en obras que forman parte de la aspiración de modernización ferroviaria de Portugal.

placeholder Vista de la estación de Elvas. (A.A)
Vista de la estación de Elvas. (A.A)

Tras años de retrasos, el Gobierno de António Costa apostó en 2020 por modernizar la anticuada red ferroviaria lusa con un ambicioso programa de inversiones. Cerca del 80% de la inversión prevista en el Programa Ferroviario 2020 está "bajo contrato, en tierra o incluso ya concluida", según el presidente de Infraestructuras Portugal, António Laranjo. Para las autoridades lusas, la prioridad de cara al público no es la conexión con España, sino unir y vertebrar territorialmente un país excesivamente centralizado -con la promesa de un tren en cada una de las 18 capitales de distrito-.

Esto es un punto clave en la agenda electoral del socialista Costa, cuya reelección este domingo depende en gran parte de las envejecidas regiones del interior, especialmente después de perder una plaza tan clave como Lisboa en las pasadas elecciones municipales. En la narrativa de la renovación ferroviaria portuguesa juega también parte del prestigio adquirido de Costa en su última legislatura como duro negociador de los fondos europeos del plan de recuperación poscovid, consiguiendo que gran parte fueran transferencias directas en vez de préstamos.

placeholder Vista del centro de Amazon en construcción en la Plataforma Logística de Badajoz. (A.A)
Vista del centro de Amazon en construcción en la Plataforma Logística de Badajoz. (A.A)

Pero, más allá de la cohesión interna, la línea que unirá Sines-Évora/Elvas-Badajoz sigue una lógica fundamentalmente económica. “Imagínate las posibilidades, unir los dos grandes canales mundiales, el canal de Panamá y el canal de Suez, en tren a través de la conexión Portuga-España", comentó el embajador portugués en Madrid, João Mira-Gomes, a El Confidencial en un reciente encuentro con periodistas.

Un puerto económico y geopolítico

Muchas de las aspiraciones económicas (y casi geopolíticas) del Gobierno portugués se apoyan en el puerto de Sines. Apenas a dos horas por carretera al sur de Lisboa, Sines es el mayor puerto de carga de contenedores del país, el único de aguas profundas y su principal puerta al Atlántico. Las expectativas son altas, acordes a las millonarias inversiones (y ampliaciones) del puerto. Pese a la pandemia, Sines fue el segundo puerto de mayor crecimiento en tráfico de contenedores en 2020, gestionando 1,6 millones de TEU (capacidad de carga de un contenedor estándar de 20 pies), y continúa escalando puestos entre los 25 puertos más importantes de Europa, según la Autoridad de Movilidad y Transportes portuguesa. Un “activo estratégico nacional y con alto potencial de crecimiento para ser referente ibérico”, en palabras de Bernardo Ribeiro da Cunha, exdiplomático portugués y miembro del equipo para negocios iberoamericanos del Ministerio de Negocios Extranjeros hasta 2020.

Aunque todavía por detrás de puertos españoles como Algeciras, Valencia o Barcelona, el Gobierno portugués está multiplicando las inversiones para ampliar su capacidad y gestión con el objetivo reconocido de convertirlo en la puerta de entrada de ese canal seco de transporte de mercancías hacia España. Y, por qué no, conectarlo con el corredor Mediterráneo. Aunque quizás en este punto habría que hacer algunas salvedades. “Me encantaría, pero no es realmente posible”, lamenta el experto en trenes y autor de la plataforma ‘Portugal Ferroviario’, João Cunha. “Quizá [el discurso político] está todavía en esa fase, nos creemos que si conectamos nuestros puertos con Francia y Alemania seremos competitivos para suministrar a Alemania. Pero no es el caso”. El experto meciona las limitaciones, como la distancia, pero también los costes adicionales que supondrían la descarga-carga-descarga de los puertos al tren y de nuevo al puerto. Además, un barco carguero puede transportar 10.000 contenedores, un tren, incluso si es largo como se pretende en el plan del corredor, no puede llegar a esa cantidad.

“Nos estamos enfocando en lo que realmente importa ahora: esta ruta Sines/Elvas/Badajoz es crítica para Portugal porque, básicamente, en la situación actual no podemos acceder con mercancías directamente a España. Claramente nos estamos perdiendo un lazo [comercial] muy importante con el centro de España”, señala Cunha, y pone el dedo en el verdadero ‘selling point’ de la línea para el Gobierno portugués: “La ambición de Sines es ser no sólo un puerto muy importante para Portugal, sino también para España entera, para Madrid…”. A apenas 160 kilómetros de Sines, los puertos de Lisboa y Setúbal también se beneficiarán.

placeholder La frontera portuguesa entre Badajoz y el Alentejo. (A.A)
La frontera portuguesa entre Badajoz y el Alentejo. (A.A)

Las ambiciones portuguesas quizá tengan que bajar un par de revoluciones en ese ‘canal seco’ ferroviario para “unir los corredores Atlántico y el Mediterráneo”, como llegó a soñar Costa en el pasado noviembre durante la 32º cumbre hispanoportuguesa celebrada en Trujillo (Cáceres). El contexto político español dista mucho del país vecino. El debate sobre cómo llevar el tren hasta Extremadura lleva años sin respuesta y muchas promesas, mientras la región vio durante años desplomarse las inversiones en infraestructura, dejándola dejándola como una isla en un país miles de kilómetros de vías férreas. Así que el centralismo español forzaría a que la nueva línea de ferrocarril se construya -tal y como está planteado- hacia Madrid, en lugar de cruzar La Mancha destino Valencia, un trayecto de momento proyectado para la futura autovía A43.

Aun así, para Portugal los beneficios económicos son altos, porque les permitiría que el puerto de Sines sirva de puerta de entrada para la distribución de mercancías al centro de la Península, incluso si el tren tarda muchos años más en llegar de Badajoz a Madrid (las previsiones hablan de 2030). Mientras tanto, para eso están los camiones en la red de autovías.

Ver los trenes pasar

La mayoría de vecinos ven con buenos ojos la construcción de la línea y ven la lógica económica al proyecto. “[El corredor] es bueno para acercar más Portugal a Europa, porque ahoral con los nuevos tiempos, se necesita todo ya, con más rapidez. Hasta ahora [en Portugal] tenemos muchos camiones, pero no se puede tener solo transporte por carretera”, defiende João, un pequeño empresario de Elvas. “Va a traer desarrollo a Portugal”, asevera.

Pero el punto clave es que, por el momento, toda la atención del Corredor del Sudoeste Ibérico está enfocada en el transporte de mercancías, sin que haya una segunda fase de transporte de personas en alta velocidad a España. “Ahora mismo es una vergüenza que no haya opciones de transporte, más allá del coche privado, con Badajoz”, sostiene Cynthia, trabajadora de la oficina de Turismo de Évora, quien todavía alberga esperanzas de que la línea acabe resucitando el sueño-tabú del alta velocidad para pasajeros Lisboa-Madrid (con parada en Elvas), un proyecto que quedó asociado al malogrado gobierno de José Sócrates y los cerca de 200 millones de euros que se invirtieron en el pasado sin llegar a construir ni un kilómetro de vías.

Foto: Un tren en la estación de Lisboa. (EFE)

La idea todavía hoy parece poco probable: las anteriores rutas en tren Lisboa-Madrid, incluso el tren nocturno, nunca regresaron tras la pandemia, y el propio Costa arrastra los pies respecto a un futuro alta velocidad que conecte las capitales, afirmando que el transporte de pasajeros “está en espera”. Los expertos apuntan a que la conexión más lógica entre ambas ciudades sigue siendo el avión. “La ruta existente no es competitiva en ningún sentido, y aunque se hicieran mejoras, el tiempo seguiría siendo demasiado [para hacer competencia al avión]", apunta Cunha.

Ya sean mercancías o personas, también los hay escépticos que dudan de que el 'canal seco' vaya a revitalizar las regiones olvidadas de Portugal. “No va a traer desarrollo a Elvas en concreto" -comenta Carlos, un jubilado sentado al sol en la plaza de la República, en el centro histórico del municipio de Elvas- "simplemente, vamos a ver los trenes pasar”.

Todavía es apenas un amplio descampado, con varias calles ya asfaltadas que llevan a solares vacíos. En uno de ellos se levanta el esqueleto del que será el centro logístico más grande de Amazon en el sureste español, con 71.000 metros cuadrados de almacenes para distribuir paquetes en España y Portugal. Menos avanzadas están las obras de una estación de tren que servirá a la zona, donde apenas están tendidas las vías. En la gasolinera más cercana, una cola de coches, muchos de matrícula portuguesa, esperan para poder llenar el depósito casi 30 céntimos más barato el litro que al otro lado de la frontera. Estamos en la Plataforma Logística del Suroeste Europeo, en Badajoz, el nódulo que articula el sueño panibérico de un 'canal seco' ferroviario de transporte de mercancías que una el Atlántico portugués al Mediterráneo español. El enésimo intento de conectar a dos países vecinos que no logran aprovechar su potencial económico.

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