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Boris intenta paliar el 'partygate' mientras en su partido crece una rebelión en su contra
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Momento crítico para el 'premier'

Boris intenta paliar el 'partygate' mientras en su partido crece una rebelión en su contra

Johnson ha anunciado el fin de las actuales restricciones ante la pandemia, eliminando el pasaporte covid para entrar en grandes eventos y la recomendación de trabajar desde casa

Foto: El primer ministro Boris Johnson en sesión de control. (Reuters)
El primer ministro Boris Johnson en sesión de control. (Reuters)

Boris Johnson ha anunciado este miércoles el fin de las actuales restricciones ante la pandemia en Inglaterra, eliminando el pasaporte covid para entrar en grandes eventos y la recomendación de trabajar desde casa. Las mascarillas dejarán de ser obligatorias en cualquier situación —incluso en interiores— a partir de este jueves. Si bien es cierto que los casos de contagios diarios están disminuyendo en el Reino Unido, así como las hospitalizaciones, la medida ha sido leída como una clara cortina de humo política con la que el 'premier' intenta desviar la atención ante el escándalo del 'partygate' y calmar los ánimos en sus propias filas.

Cuando las restricciones se sometieron a votación el pasado mes de diciembre ante la amenaza de ómicron, el primer ministro sufrió la mayor rebelión interna hasta entonces y su plan B ante la pandemia salió adelante tan solo por el apoyo de la oposición laborista, algo humillante para cualquier mandatario. Desde hace tiempo, el núcleo duro 'tory' se mostraba muy crítico con el liderazgo de Boris y el rumbo que estaba tomando el Gobierno. No gustaban ni las restricciones ni las subidas de impuestos. En cualquier caso, el escándalo del 'partygate' ha hecho que el descontento vaya en aumento con rumores, que cada vez toman más peso, de una inminente moción de confianza contra el inquilino de Downing Street.

Foto: Boris Johnson corriendo por St. Jame's Park en Londres en medio de la crisis del 'partygate'. (Reuters/Hannah McKay) Opinión

Los casos diarios de covid están disminuyendo en todo el Reino Unido con una caída del total de positivos registrados en los últimos siete días de un 38,9% respecto a la semana anterior, aunque las cifras siguen estando por encima de los 94.000 contagios diarios, superior a las olas anteriores. Las admisiones hospitalarias también parecen estar comenzando a disminuir, con una caída semanal del 2,9% en los siete días previos hasta el 14 de enero, las últimas cifras oficiales disponibles.

Sin embargo, hay un lapso entre las personas que contraen el virus y enferman gravemente, por lo que las muertes continúan aumentando: un 14,7% con respecto a la semana pasada. El martes se registraron 438 fallecimientos de coronavirus, cifra máxima en los últimos 12 meses; aunque la cifra de muertes diarias tiende a ser más alta después de los fines de semana, debido a los retrasos en la notificación.

Los científicos se muestran cautelosos, especialmente porque las personas que dan positivo en un test de antígenos, si no tienen síntomas, ya no necesitan hacerse una prueba de PCR para confirmar.

Operación Carne Roja

En cualquier caso y más allá de lo que digan los científicos, Johnson está dispuesto a anunciar en los próximos días una batería de medidas populistas para intentar garantizar su supervivencia política. Dentro de la operación Carne Roja, aparte del fin de restricciones covid, se anunciará prohibir el consumo de alcohol en Downing Street; congelar durante dos años la tasa que se cobra a los ciudadanos para financiar la BBC; poner al Ejército al frente de la lucha contra la inmigración irregular en el canal de la Mancha, y agilizar los atascos en la sanidad pública.

En plan, sin embargo, no está surtiendo efecto. Apenas a unos minutos de que este miércoles comenzara la sesión de control al Gobierno en la Cámara de los Comunes, Christian Wakeford, el hasta ahora diputado conservador para el distrito de Bury South, anunció que se pasa al Partido Laborista. Era uno de los diputados 'tories' del Muro Rojo que se había mostrado crítico con el primer ministro respecto al 'partygate'.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, poco antes de la 'rebelión' de sus diputados (EFE/Andy Rain)

Son muchos los parlamentarios conservadores que ganaron su escaño en las generales de 2019 en los distritos del norte de Inglaterra (tradicionalmente laborista) gracias a la promesa de Johnson de ejecutar el Brexit. Sin embargo, ante la caída de su popularidad en las encuestas, marcan ahora distancias con el aún líder del Partido Conservador.

Alrededor de 20 de estos 'tories' del Muro Rojo se reunieron este martes por la noche en el club privado Carlton en lo que se ha denominado operación Pastel de Cerdo ('Operation Pork Pie'), ya que Alicia Kearns, representante de la circunscripción electoral donde se encuentra la localidad de Melton Mowbray, famosa por esa especialidad culinaria, estaba entre los presentes.

Las cartas secretas para una moción

Según los medios, la mitad de estos diputados habría remitido ya una carta al presidente del llamado Comité 1922 —que agrupa a los conservadores sin cartera— pidiendo moción de censura contra Johnson. Se necesitan 54 solicitudes formales para activar este mecanismo. El número de las ya remitidas se mantiene en secreto, pero los rumores —cada vez más fuertes— apuntan a que el desafío podría ser inminente. En caso de que Johnson perdiera, se tendrían que convocar primarias dentro de la formación.

Durante la tensa sesión de control de este miércoles, Johnson fue cuestionado de nuevo sobre su asistencia a la polémica fiesta celebrada en los jardines del Downing Street el 20 de mayo de 2020, en plenas restricciones.

El 'premier' pidió de nuevo disculpas por “decisiones erróneas”, pero niega “categóricamente” que le advirtieran que iba en contra de las reglas que imperaban en aquel momento por pandemia y reitera que él pensaba que era una “reunión de trabajo”.

Con todo, el que fuera su poderoso asesor, Dominic Cummings, convertido ahora en su peor enemigo, está utilizando su blog como mejor arma y, en una serie de mensajes incendiarios, asegura que Johnson hizo caso omiso de sus advertencias, cuando le avisó de que la convocatoria no era una buena idea.

Foto: El asesor Dominic Cummings, cuando tuvo que abandonar el Número 10 de Downing Street. (Reuters) Opinión

El que fuera ideólogo del Brexit señala que la versión de los hechos que ofrece Johnson sencillamente “no es creíble”, porque su principal secretario privado, Martin Reynolds, no habría organizado ningún acto sin consultarle primero. Por lo tanto, defiende que el líder 'tory' está mintiendo en todo momento a Westminster, lo que podría ser una razón de peso para forzar su dimisión. Otros dos exfuncionarios de Downing Street aseguran a la BBC que recuerdan cómo Cummings les dijo que había aconsejado al primer ministro no seguir adelante con los planes.

Cuando preguntan al líder 'tory' si estaría dispuesto a dejar su puesto si se demuestra que ha engañado a la Cámara de los Comunes, este se limita a decir: “Veamos qué dice la investigación”.

La pesquisa interna sobre el escándalo del 'partygate' había sido encargada en primer término a Simon Case, el funcionario de mayor rango de la Administración británica, pero tuvo que ser apartado al destaparse que él mismo participó presuntamente en un evento social en contra de las restricciones. La responsabilidad recae ahora en Sue Gray, segunda secretaria permanente del Gabinete, que previsiblemente publicará sus conclusiones en los próximos días. Entre otros, Gray ha entrevistado al propio Johnson y Cummings. Sus conclusiones se esperan a finales de esta semana o principios de la próxima.

Boris Johnson ha anunciado este miércoles el fin de las actuales restricciones ante la pandemia en Inglaterra, eliminando el pasaporte covid para entrar en grandes eventos y la recomendación de trabajar desde casa. Las mascarillas dejarán de ser obligatorias en cualquier situación —incluso en interiores— a partir de este jueves. Si bien es cierto que los casos de contagios diarios están disminuyendo en el Reino Unido, así como las hospitalizaciones, la medida ha sido leída como una clara cortina de humo política con la que el 'premier' intenta desviar la atención ante el escándalo del 'partygate' y calmar los ánimos en sus propias filas.

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