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La UE intenta intimidar a Rusia con amenaza de sanciones ante la impaciencia de Ucrania
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La UE intenta intimidar a Rusia con amenaza de sanciones ante la impaciencia de Ucrania

Las sanciones contra Moscú se están preparando en segundo plano, pero han estado fuera de la mesa de la reunión de ministros de Exteriores

Foto: El ministro de Exteriores español, Jose Manuel Albares, en el Consejo Europeo de Ministros (EFE/Olivier Hoslet)
El ministro de Exteriores español, Jose Manuel Albares, en el Consejo Europeo de Ministros (EFE/Olivier Hoslet)

En las últimas semanas, Rusia ha acumulado a cerca de 100.000 efectivos militares en su frontera con Ucrania, disparando todas las alarmas en Kiev, Washington y, ahora también, en Bruselas. Los ministros de Asuntos Exteriores se han reunido este lunes en la capital comunitaria, pero lo han hecho con una mentalidad en “modo disuasorio”: el objetivo ahora es que Moscú dé marcha atrás, y lo último que quiere Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, es alimentar una escalada mayor.

¿Cómo quieren conseguir eso los ministros? Pues con amenazas de sanciones y de una respuesta rápida y contundente. Han hablado de ello pero sin dar detalles. Fuentes diplomáticas explican que precisamente uno de los objetivos de la disuasión es que Moscú no conozca del todo cuál será la respuesta europea. Aunque los países bálticos, los más expuestos a Rusia, consideran que hay que tener una respuesta más contundente, en París, Berlín, Bruselas y Washington se muestran confiados de que las medidas sobre las que trabajan están a la altura.

Foto: El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, visita el frente con fuerzas prorusas en la región de Donetsk. (EFE/Servicio de prensa de la presidencia ucraniana)

“Lo que tiene que quedar claro es que estamos preparados para cualquier eventualidad”, ha señalado José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores español. “Hablar más allá no creo que sea bueno para la disuasión pero sí para la escalada. Una cosa es decir que estamos preparados para cualquier eventualidad, y otra hablar como si quisiéramos que pasara”, ha explicado en rueda de prensa tras la finalización del Consejo.

Pero desde Kiev las cosas se ven desde otra perspectiva. El nuevo ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, se ha quejado este fin de semana en una entrevista con el Financial Times de que Berlín haya bloqueado el envío de material militar a través de la agencia de apoyo y adquisiciones de la OTAN. El Gobierno alemán finalmente ha permitido el envío de material contra drones al considerarlo no letal, pero no ha dado su luz verde al envío de sistemas contra francotiradores. “Todavía están construyendo el gasoducto Nord Stream 2 (que conectará directamente el territorio ruso con el alemán, dejando más expuestos a los países del este) y al mismo tiempo bloqueando nuestras armas defensivas. Es muy injusto”, se ha quejado esta semana Reznikov, demostrando que Kiev no considera que esté recibiendo el suficiente apoyo por parte de sus socios europeos.

Foto: Trabajadores durante el montaje del Nord Stream 2. (Reuters/Anton Vaganov)

Además, el Gobierno ucraniano cree que la estrategia que sigue en estos momentos la Unión Europea no sirve. “No provocar a Rusia, esa estrategia no funciona y no funcionará”, señaló el propio Reznikov. Pero es, por el momento, lo que están intentando los Veintisiete. En un encuentro con medios españoles, Borrell señaló que si bien se está trabajando en posibles sanciones contra Rusia lo suficientemente duras como para “cortocircuitar” la economía rusa en caso de una agresión contra Ucrania, estas no están sobre la mesa de los ministros porque la prioridad es la “desescalada”.

“No va a haber, como algunos han anticipado, un paquete de sanciones, digamos, preventivo. Ahora se trata de no escalar ni dar razones o argumentos para provocar lo que queremos evitar. Habrá que hacer todos los esfuerzos diplomáticos y de advertencias para evitar que se produzca una crisis militar, que sería ciertamente muy grave”, explicó Borrell en dicho encuentro, hablando sobre la agenda del Consejo de Asuntos Exteriores, aunque al finalizar el encuentro ha advertido de que "cualquier agresión contra Ucrania tendrá un alto coste para Rusia".

Lo que sí han aprobado los ministros como un punto sin debate ha sido las sanciones contra la milicia rusa de mercenarios Wagner por “graves abusos contra los derechos humanos, incluidas torturas y ejecuciones y asesinatos extrajudiciales” en sus actuaciones en el este de Ucrania, en Siria, en Libia y en República Centroafricana, además de que se sospecha que está actuando también en el Sahel.

Preocupación con Biden

Fuentes diplomáticas confirmaron el viernes que existe, además, preocupación con unas palabras de Joe Biden, presidente nortamericano, tras su reunión por videoconferencia con Vladímir Putin. El líder estadounidense anunció contactos con otros cuatro socios de la Alianza Atlántica “para discutir el futuro de las preocupaciones de Rusia en relación con la OTAN” y si era posible “o no encontrar alguna acomodación o adaptación para bajar la temperatura” en la frontera rusoucraniana.

Esas palabras generaron alarma en Bruselas, especialmente para las delegaciones diplomáticas de los países del este. La lista de reclamaciones que Rusia publicó el pasado 10 de diciembre incluye garantías legales de que la OTAN no se expandirá hacia el este y otras condiciones que los socios de la Alianza Atlántica no pueden aceptar. Diplomáticos y expertos coinciden en que Moscú sabe perfectamente que son puntos no aceptables para la OTAN, por lo que quedan dos escenarios abiertos: se trata de un intento de tener una baza negociadora, o se trata de buscar una excusa para llevar a cabo la agresión contra Ucrania.

Foto: Helicópteros militares vuelan durante las celebraciones del Día de la Independencia lideradas por el comandante libio Jalifa Haftar en Bengasi, Libia. (Reuters)
Así opera el Grupo Wagner, el 'ejército privado' de mercenarios de Putin
Celia Maza. Londres Daniel Iriarte Mapa: Alicia Alamillos

Michael Koffman, investigador del Center for Naval Analyses de Washington centrado en estudios rusos, explica por su parte que no ve posible que Moscú soporte el despliegue de fuerzas en la frontera ucraniana el suficiente tiempo como para que se desarrolle una negociación política con las condiciones puestas sobre la mesa por el Kremlin, por lo que se decanta por el escenario de una agresión en un espacio corto de tiempo.

Rusia plantea el debate de manera contraria a Ucrania: es la OTAN la que debe ofrecer a Moscú una serie de “garantías de seguridad” a largo plazo. Putin señala que es necesario obtener garantías serias por parte de los socios occidentales. Precisamente en esa dirección apuntan las reclamaciones presentadas el 10 de diciembre. El pasado fin de semana Sergei Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores, aseguró a Borrell que se tratan de entrenamientos y ejercicios rutinarios, pero en el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que dirige el catalán no creen en las palabras del diplomático ruso.

En las últimas semanas, Rusia ha acumulado a cerca de 100.000 efectivos militares en su frontera con Ucrania, disparando todas las alarmas en Kiev, Washington y, ahora también, en Bruselas. Los ministros de Asuntos Exteriores se han reunido este lunes en la capital comunitaria, pero lo han hecho con una mentalidad en “modo disuasorio”: el objetivo ahora es que Moscú dé marcha atrás, y lo último que quiere Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad, es alimentar una escalada mayor.

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