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Crisis en la frontera bielorrusa: "No es un muro, es una barricada contra el enemigo"
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Entrevista a Rasa Juknevičienė

Crisis en la frontera bielorrusa: "No es un muro, es una barricada contra el enemigo"

La eurodiputada del PPE analiza el chantaje migratorio de Alexander Lukashenko, conocido como el último dictador de Europa, a la UE

Foto: Rasa Juknevičienė. (Parlamento Europeo)
Rasa Juknevičienė. (Parlamento Europeo)

Rasa Juknevičienė (Lituania, 1958) es una eurodiputada del Partido Popular Europeo que vio cómo su familia era deportada a Siberia tras el paso del régimen comunista en su país. En entrevista con El Confidencial analiza el chantaje migratorio de Alexander Lukashenko, conocido como el último dictador de Europa, a la UE. Le gustaría que Bruselas financiase los muros en las fronteras externas con Bielorrusia, pero ante la negativa de Von der Leyen, Lituania ya ha levantado los primeros metros de alambre.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas clave que enfrenta la UE, pincha aquí]

PREGUNTA. Muchos países europeos, como el suyo, acusan a Bielorrusia de desatar una guerra híbrida contra la UE. La presión migratoria en Polonia o Lituania continúa aumentando. ¿Cuál es la situación ahora en estas fronteras externas de la UE?

RESPUESTA. Estas tensiones se están produciendo en las fronteras UE-Bielorrusia. El principal objetivo de Lukashenko es la UE, por las sanciones que le impone. Es importante subrayar que no se trata de una crisis migratoria al uso, como ocurre en las fronteras del sur. No es una migración que nace de forma natural. Nosotros no tenemos frontera directa con Irán, Irak o Siria. Este ataque híbrido está orquestado de forma artificial por el régimen de Lukashenko. Es una guerrilla contra Occidente en la que probablemente el Kremlin esté detrás. Al menos supervisando de cerca los acontecimientos.

En mayo, Lukasehnko anunció que usaría migrantes, drogas o narcóticos para inundar las fronteras europeas. Comenzó así su campaña a través de compañías turísticas que buscaban a personas en Irak. Promocionaban muy buenas ofertas y beneficios si visitaban Bielorrusia. De Bagdad iban a Minsk y desde allí el régimen de Lukashenko los transportaba a la frontera lituana. En junio y julio llegaron a través de esta vía más de 4.000 personas. Y se desató una crisis para la que no estábamos preparados. Tuvimos que tomar medidas también para proteger y asistir a las personas que habían entrado. Ahora la situación es más o menos estable, pero todas las noches tenemos intentos de violar nuestras fronteras.

P. Dice que las fronteras lituanas o polacas son europeas. ¿Cómo valora la respuesta de la UE a esta crisis? ¿Se sienten suficientemente respaldados?

R. Me gustaría agradecer a las instituciones europeas y a todos los líderes y comisarios que han visitado la zona. Todo el mundo entiende que se trata de un ataque híbrido, no de una crisis migratoria. Hemos tenido mucho apoyo de Frontex con, por ejemplo, intérpretes. Ha sido un apoyo muy importante. También el apoyo político.

Las fronteras externas de la UE tienen demasiadas lagunas y, por eso, Lukashenko y estos regímenes dictatoriales y brutales están utilizando los agujeros sobre asilo y sobre protección de fronteras externas como una herramienta para crear el caos y chantajear. Hay que entender que el destino final de las personas empujadas por Minsk no es Polonia o Lituania, es Alemania, Bélgica o Francia.

P. Una de las demandas que hace su país —suscrita por otros diez más— es financiar vallas con dinero europeo. ¿Por qué los contribuyentes europeos deberían pagar los muros en las fronteras?

R. No hemos esperado a que la UE se pronuncie sobre ello. No vemos otra alternativa para frenar a los dictadores que usan nuestras debilidades y, por ello, hemos empezado a construir estos muros. Ha sido muy rápido. Nadie en Lituania quiere tener fronteras físicas, pero no hay otra alternativa. Especialmente en la frontera con Bielorrusia. En nuestro país acogemos a muchas personas que han huido. El equipo del propio Navalni vive aquí. Creo que la construcción de vallas será una decisión temporal hasta que no tengamos dictadores en nuestras fronteras orientales. Entonces, no las necesitaremos.

Foto: Un manifestante sostiene un cartel contra el presidente bielorruso en Vilnius, Lituania. (Reuters)

Sobre la UE, Ursula von der Leyen ha dejado claro que la Comisión Europea no apoya la medida de financiar muros con fondos comunitarios. Creo que sabe que no hay mayoría en el Consejo. La mayoría de países de la UE no lo apoyan. Y partidos de izquierdas en el Parlamento Europeo están en contra. Pero el mío, el Partido Popular Europeo, y su líder Manfred Weber ha dicho recientemente que no puede entender cómo la UE no puede ayudar a los países a proteger las fronteras externas de la UE. Creo que el debate continuará. Pese a la postura del Consejo o la Comisión, lo haremos nosotros mismos.

P. Como dice, Weber apoyó recientemente la construcción de muros en la UE, pero hace unos años criticó con contundencia la decisión de Trump de construir un muro en la frontera México. Esta posición se refleja en buena parte de la UE. ¿No es hipócrita y de dobles estándares?

R. No se puede comparar con otra crisis migratoria con raíces naturales. México no es Bielorrusia. Y no es el régimen de Lukashenko, que la está orquestando de forma artificial. Al tratarse de un desafío diferente, hay que reaccionar y pensar de forma diferente. Hace unos años no teníamos esta instrumentalización de migrantes. Tenemos que repensar nuestro marco de asilo y sus lagunas. En ese caso, como en la guerra, tenemos que protegernos y defendernos. No es un muro de separación, es como una barricada para frenar al enemigo. No a los migrantes, que son también rehenes de los ataques de Lukashenko, quien los utiliza como un arma. La UE también tiene que ser más activa con países como Irak o Siria. Hay mucho por hacer, incluyendo vallas con las zonas que tienen vía directa con dictadores.

P. Lituania ya ha comenzado a construir el muro. Las vallas y concertinas se han multiplicado en la UE durante los últimos años. ¿Se está convirtiendo Europa en una fortaleza?

R. No lo creo. Pero dada la situación actual no hay otro remedio más efectivo. Hay otros elementos. La UE hace mucho para promover el desarrollo y dar asistencia humanitaria. En los próximos siete años destinará 80.000 millones de euros para ayudar a los países que necesitan crear las bases para un futuro próspero. Es una estrategia a largo plazo. No se trata solo de tomar decisiones para convertirnos en una fortaleza, sino para promover una vida mejor en países de África, Asia o América Latina. La UE es el mayor donante de ayuda humanitaria.

P. La UE ha impuesto muchas sanciones y presión sobre el régimen de Lukashenko. A pesar de ello, más de un año después de las históricas protestas contra él, su provocación ha ido a más, cómodo por el respaldo del Kremlin. ¿Qué más puede hacer la UE para contener al conocido como último dictador de Europa?

R. Las sanciones son necesarias y funcionan. Tenemos que adoptar pronto un nuevo paquete. Pero debemos tener paciencia con este tipo de regímenes, especialmente cuando están apoyados por el Kremlin. No es una situación que se resuelva en un año. Vengo de un país que estuvo ocupado por un régimen comunista brutal. Mi familia fue deportada a Siberia solo porque eran profesores. Conozco muy bien que estos regímenes pueden sobrevivir durante décadas, pero todos los países del mundo libre luchamos contra los regímenes comunistas de la Unión Soviética. Es muy similar a lo que ocurre ahora. Tenemos que utilizar todas las medidas para apoyar a los demócratas que luchan desde dentro para la democracia, que llegará. Es imposible creer que en el centro de Europa pueda persistir un régimen como el de Lukashenko. Y esta es, precisamente, mi principal motivación para estar en la política: conseguir libertad. La gente en Bielorrusia debe ser paciente, Lukahsenko no durará para siempre. Ha resistido un año, pero es importante, también desde un punto de vista europeo, que la lucha se mantenga.

Foto: Belarus opposition leader svetlana tichanovskaja visits sweden

P. ¿Cuán importante es el apoyo de Putin a Lukashenko? ¿A quién veremos caer antes?

R. El Kremlin apoya a Lukashenko con todos los medios posibles. Desde todos los campos: migración, ataques híbridos o desinformación. Putin y Lukashenko intentan utilizar sus proxys dentro de la UE con la extrema derecha e izquierda. Lo veo aquí en el Parlamento muy claro porque puedo entender ruso y sé lo que dicen en sus medios de propaganda. Cuando escucho a eurodiputados de extrema derecha o izquierda veo que replican los mismos mensajes. Rusia utiliza los proxys en la UE para influir y cambiar comportamientos en la UE, sobre todo en aquellos países que están más alejados de Bielorrusia o quieren regresar a unas relaciones con Moscú de 'business as usual' y al diálogo.

Sobre la última pregunta, creo que estas dictaduras no sobrevivirán durante mi vida. Y no soy muy joven. Llegará a ver una Rusia diferente, pero tenemos que dar a los rusos una alternativa.

Rasa Juknevičienė (Lituania, 1958) es una eurodiputada del Partido Popular Europeo que vio cómo su familia era deportada a Siberia tras el paso del régimen comunista en su país. En entrevista con El Confidencial analiza el chantaje migratorio de Alexander Lukashenko, conocido como el último dictador de Europa, a la UE. Le gustaría que Bruselas financiase los muros en las fronteras externas con Bielorrusia, pero ante la negativa de Von der Leyen, Lituania ya ha levantado los primeros metros de alambre.

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