Johnson retrasa (de nuevo) controles pos Brexit ante la falta de alimentos
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Ni pollos ni trabajadores

Johnson retrasa (de nuevo) controles pos Brexit ante la falta de alimentos

Las medidas debían empezar en octubre, pero el Gobierno vuelve a imponer una prórroga. Se escuda en la pandemia, pero el problema es la falta de mano de obra tras el Brexit

placeholder Foto: Protestas contra el Brexit en Irlanda. (Reuters)
Protestas contra el Brexit en Irlanda. (Reuters)

Vuelve a ocurrir. El Gobierno de Boris Johnson retrasa, una vez más, los controles fronterizos previstos para octubre que debía introducir tras el Brexit sobre las importaciones de alimentos y productos agrícolas procedentes de la UE.

Bruselas lleva implementado controles completos de los productos del Reino Unido desde principios de este año. Las medidas sobre los bienes que iban en sentido contrario también deberían haber entrado en vigor en su totalidad tras finalizar el periodo de transición en enero. Pero Downing Street se está encontrando con dificultades. En principio, se retrasaron hasta marzo. Luego hasta octubre. Y este martes, el Ejecutivo ha impuesto nueva prórroga hasta el próximo año.

Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson, durante una visita a Irlanda del Norte. (Reuters)

La decisión se toma en medio de las preocupaciones ante la escasez de productos que ya comienza a notarse en supermercados y en tiendas minoristas. Todo apunta a que en Navidades el escenario irá a peor. El Número 10 se escuda en la pandemia. Pero el verdadero problema de fondo es la falta de mano de obra que asola al país desde el divorcio europeo.

Se busca camionero, razón aquí

Principalmente faltan transportistas. Sólo en el sector alimentario, hay un déficit de 100.000 camioneros. Aunque se necesita también personal para almacén, carniceros… Ante la grave crisis de falta de trabajadores —en un país donde el paro se sitúa en el 4.7%—, algunas empresas están contratando a presos que pueden disfrutar ya de días de permiso. Por otra parte, están las trabas administrativas. Los euroescépticos siempre se quejaron de la burocracia de la UE. Tras el divorcio, la situación no ha ido a mejor. Todo lo contrario.

Foto: Una pancarta en el que se lee "No a la frontera dura" bajo un cartel de carretera en Irlanda del Norte. (Reuters)

Archie Norman, presidente de la cadena de supermercados británica Marks & Spencer, califica los controles fronterizos del Brexit como “burocracia inútil”. “Lo que hemos descubierto es que las reglas de la UE para gobernar las fronteras y su unión aduanera están totalmente desactualizadas y no son adecuadas para el propósito para el que fueron diseñadas, lo que nos lleva a fango burocrático."

"Nuestros productos, nuestros bocadillos frescos y comidas preparadas, que van a Irlanda o Francia, se retrasan aproximadamente un día. Eso no es bueno si uno exporta bocadillos. Logramos pasar alrededor del 80% de nuestro producto, y menos aún en Francia porque los franceses, como era de esperar, son draconianos”, ha dicho a la radio LBC. Con todo, Norman recalca que retrasar ahora los controles no va a mejorar la situación. “Lo que realmente necesitamos son transportistas. Mantener el flujo de suministros para Navidad va a ser un camino lleno de baches”, añade.

Alrededor de 14.000 camioneros comunitarios abandonaron el Reino Unido a finales de año, cuando se ejecutó ya efectos prácticos la salida del bloque, y desde entonces, solo han regresado 600. Los líderes empresariales piden al Gobierno de Johnson que facilite los visados. Pero, de momento, no hay excepciones para nadie ante la nueva normativa de inmigración basada en el estricto sistema australiano de puntos. Los que quieran trabajar en el Reino Unido deben ahora demostrar, entre otros, oferta de empleo y examen con nivel de inglés.

Foto: Restaurante de McDonald's en Londres. (EFE)

Penny Mordaunt, responsable del Paymaster General —una oficina de respaldo para la transición económica interna derivada del Brexit— defiende que están viendo “un incremento de la presión en la cadena de suministro global, provocado por un abanico de factores que incluye a la pandemia y al aumento de costes del transporte internacional”. “Todas estas presiones afectan especialmente al sector agroalimentario. Por ello, el Gobierno ha decidido retrasar algunos de los nuevos controles, especialmente los referentes a bienes sanitarios y fitosanitarios”, expuso en una declaración escrita a la Cámara de los Comunes.

En este sentido, el requisito de notificar previamente a los funcionarios británicos sobre las importaciones agrícolas y alimentarias de la UE comenzaría ahora el próximo 1 de enero, en lugar del 1 de octubre de este año. Por otra parte, las reglas para que las empresas de la UE obtengan certificados sanitarios de exportación antes de enviar animales vivos y productos de origen animal a Reino Unido se aplazarán hasta el próximo 1 de julio.

Foto: El primer ministro Boris Johnson. (Reuters)

La portavoz de la oposición laborista para cuestiones de Gabinete, la baronesa Chapman, denuncia que el anuncio “muestra lo que todos hemos sabido durante meses: que el Gobierno no tiene una respuesta viable y sostenible para abordar los retrasos y la burocracia en la frontera”. “No podemos tener un año más de soluciones provisionales, plazos sin sentido y amenazas de trastornos y daños económicos aún mayores”, añade.

Las Cámaras de Comercio Británicas calificaron los últimos retrasos en los controles como “prudentes” dados los problemas actuales “para garantizar la preparación de los comerciantes, la necesidad de construir más puestos de control fronterizo y la crisis de escasez de mano de obra”. Pero la Federación de Alimentos y Bebidas ha criticado al Ejecutivo por “la tardanza” de su anuncio. “Las empresas han invertido mucho tiempo y dinero en prepararse para el nuevo régimen de importación el 1 de octubre de 2021. Ahora, con solo 17 días para el final de mes, se cambian los planes”, denuncia el director ejecutivo Ian Wright.

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