La segunda tragedia de Eitan, el niño que sobrevivió al accidente del teleférico en Italia
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En medio de una disputa familiar

La segunda tragedia de Eitan, el niño que sobrevivió al accidente del teleférico en Italia

Su abuelo ha decidido 'tomarse la custodia por su mano' y llevárselo con su familia materna a Israel, pese a no contar con autorización judicial

placeholder Foto: Lugar del accidente de teleférico en el que solo sobrevivió Eitan. (EFE)
Lugar del accidente de teleférico en el que solo sobrevivió Eitan. (EFE)

Cuando Eitan despertó del coma en un hospital de Turín, supo que sus padres, su hermano y dos de sus abuelos habían muerto en un terrible accidente de teleférico del que él era el único superviviente. Desde entonces, no pudo volver a dormir sin que su tía Aya, hermana de su padre y tutora legal del menor, le cogiera de la mano por las noches. A sus escasos seis años, la vida del pequeño ha dado un nuevo giro este fin de semana, después de que su abuelo materno decidiera llevárselo, sin autorización judicial mediante, a Israel, donde reside la otra mitad de su familia.

Shmuel Peleg, exsoldado israelí de 58 años, llegó a Italia para reconocer el cadáver de su hija el pasado mes de mayo, cuando una cabina que conectaba el monte alpino de Mottarone y la localidad de Stresa se precipitó al vacío, causando el deceso de 14 personas. A partir de aquel momento, permaneció alojado en un hotel italiano para visitar a su nieto, a quien el Tribunal de Menores de Turín destinó a la casa de su tía, en Pavía, tras quedar huérfano.

"Te llevaré a comprar un montón de juguetes", le prometió Peleg a Eitan en su última visita, mientras cargaba en un coche de alquiler la silla de ruedas y el andador que aún tiene que usar el niño por las secuelas del suceso. Salieron de casa sobre las 11:30 y debieron volver a las 18:30, pero no fue así. Una hora más tarde, sus tutores legales alertaron a la policía, según 'Corriere della Sera'.

Las primeras investigaciones policiales concluyeron que el abuelo y el menor habían viajado por carretera hasta Lugano (Suiza), desde donde tomaron un vuelo chárter privado a Tel Aviv. No hubo ningún problema para cambiar de país porque Peleg estaba en posesión del pasaporte israelí de Eitan, que había nacido en el país de Oriente Medio y contaba con doble nacionalidad. El juez de Pavía le había instado a devolver el pasaporte del menor antes del 30 de agosto, pero Peleg nunca lo hizo y, de hecho, presentó una apelación.

"No somos unos secuestradores", ha asegurado en una entrevista Gali Peleg, tía de Eitan por parte de madre, en Israel Radio. "Lo hemos traído a su casa y tuvimos que hacerlo porque no teníamos noticias sobre su salud y su condición mental", justifica. Asimismo, ha defendido que el menor prefería estar con su familia materna: "Se ha emocionado. Ha dicho que somos su verdadera familia y que se siente en las nubes. El color de su cara ha vuelto por fin".

"Tuvimos que traerlo a Israel porque no teníamos noticias sobre su salud y su condición mental"

Por su parte, la familia italiana argumenta que el juzgado de Pavía ha ratificado el nombramiento como tutora de su tía paterna y que ha decretado la prohibición de dejar salir de Italia al menor si no es acompañado de su tutor o con su autorización. "La noticia conmociona a todos y nos causa gran preocupación. Ha sido arrancado de la familia con la que creció, de los médicos que lo tratan, de una forma traumática que puede desestabilizarlo", lamenta Armando Simbari, uno de los abogados.

"Debe ser educado en la tradición judía"

Ambas partes niegan tener interés en las compensaciones económicas que puedan derivar del juicio por la tragedia de Mottarone ni por las donaciones que reciba el menor. Lo que parece innegable es el choque cultural que subyace en la disputa por la custodia de Eitan. En una entrevista concedida al periódico 'Israel Hayom', la abuela materna aseveraba que su hija y su yerno tenían la intención de mudarse a Israel el próximo año y que por eso les había comprado un coche.

"Mi hija Tal sufría por las relaciones con la familia de Amit, se sentía infravalorada. No sé por qué nos desprecian, quizá porque somos sefardíes", sostiene la mujer, que se niega a que su nieto sea educado en un colegio católico: "Debe ser educado como un judío, sin olvidar la tradición del pueblo al que pertenece".

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