Verano del terror en Grecia: primera víctima de los incendios que arrasan el país
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Verano del terror en Grecia: primera víctima de los incendios que arrasan el país

Solo en la isla de Eubea el fuego ha destruido más de 2.000 hectáreas de bosques y más de 150 hogares. No hay manos suficientes para controlarlos y las temperaturas no bajan

placeholder Foto: Incendio en Varympompi, un suburbio de Atenas. (Reuters)
Incendio en Varympompi, un suburbio de Atenas. (Reuters)

Grecia arde por tercer día consecutivo. Decenas de pueblos y municipios han tenido que ser evacuados desde el pasado martes por varios incendios forestales, provocados por una intensa ola de calor que ha disparado los termómetros a más de 45 grados en muchas zonas del país. Con un sistema ya debilitado por la pandemia de coronavirus y con la esperada temporada turística apenas despegando, la fuerte oleada de incendios de esta semana pone aún más en peligro la recuperación helena y dibuja para el país la perspectiva de un durísimo verano. Los incendios ya se han cobrado la primera vida, un hombre de 40 años víctima de un accidente mientras ayudaba en las labores de extinción en los alrededores de Atenas.

El infierno, desatado en más de 56 fuegos aún en activo por todo el país, alimentados por las temperaturas extremadamente altas para la región (con mínimas rondando los 30 y máximas de 47 grados) y fuertes vientos, ha llegado incluso a las puertas de Atenas, ha forzado evacuaciones masivas tanto de locales como de turistas de las normalmente paradisíacas playas de las islas del Egeo e incluso ha llegado a poner en peligro yacimientos arqueológicos y otros lugares de interés cultural. Se ha producido la detención de dos hombres, acusados de incendio premeditado y negligencia.

"Seguimos librando una batalla titánica en muchos frentes", ha afirmado Nikos Hardaliás, viceministro de Protección Civil, advirtiendo de que lo peor está por llegar y los próximos días serán cruciales. Agosto será largo.

Foto: Repartidores de hielo seco para enfriar las bebidas en medio de una ola de calor sin precedentes en Portland, Oregon. (Reuters)

En un mensaje televisado el jueves por la noche, el primer ministro griego, el conservador Kyriakos Mitsotakis, declaró que las condiciones climáticas sin precedentes a las que se ha visto sometida Grecia desde hace más de una semana “han convertido el país en un polvorín”.

"La situación es angustiosa. Ayer estuvo todo el día lloviendo cenizas, fue horrible. Tengamos o no ola de calor, esto no puede ser. Hay algo que no se está haciendo bien en la prevención y lucha contra los incendios", lamenta Mirtó, una madre ateniense que pasa las vacaciones de verano en la isleña región de Eubea, una de las más afectadas por los incendios y donde, según las autoridades griegas, la situación es más preocupante.

"La situación es angustiosa. Ayer estuvo todo el día lloviendo cenizas"

No hay suficientes manos para apagar tantos fuegos, y lo que se envía a controlar los incendios en los suburbios de Atenas se tiene que quitar de los incendios de las islas, con las consecuentes críticas ciudadanas. Pese al brutal despliegue de bomberos, aviones, helicópteros, el Ejército y la Policía, así como cientos de voluntarios y autoridades locales, en la isla de Eubea el fuego ha destruido más de 2.000 hectáreas de bosques, más de 150 hogares, fábricas y almacenes.

El incendio, originado el martes por la tarde, se expandió con rapidez por un bosque de pinos, atravesando varias carreteras hasta el municipio de Rovies, donde las autoridades locales instaron a los ciudadanos a dirigirse a la playa. Desde allí, alrededor de 90 personas fueron trasladadas al norte de la isla por la guardia costera griega, un ferri y barcos de particulares. Poco después de la evacuación, el pueblo fue engullido por las llamas.

Si las imágenes de gente evacuada en ferris y las llamas al borde de la playa no eran suficiente golpe para la imagen de Grecia, que en los últimos meses ha lanzado la mayor campaña publicitaria de la última década para traer de vuelta a los turistas (un sector que se estima representa entre el 25 y el 30% del PIB), los incendios están también amenazando parte del patrimonio histórico.

En la región de Ilía, en el Peloponeso, las llamas que han forzado la evacuación de 29 localidades llegaron incluso a acercarse al yacimiento arqueológico de la Antigua Olimpia, donde se celebraban los Juegos Olímpicos en la Antigüedad, patrimonio de la Humanidad y el tercer sitio arqueológico más visitado de Grecia, solo por detrás de la Acrópolis de Atenas y el palacio de Cnosos en Creta.

Personal local y soldados cavaron largas líneas de cortafuegos alrededor del sitio arqueológico, mientras los bomberos combatían las llamas, para lograr controlar el fuego antes de que causara daños irreparables. En las afueras de Atenas, también devastada por los incendios, la ministra de Cultura, Lina Mendoni, ordenó por precaución el traslado de los objetos más valiosos del palacio de Tatoi, antigua residencia de los reyes griegos. La noche del jueves, el fuego se había propagado hasta las tumbas de los miembros de la casa real griega enterrados en la residencia, y se acerca peligrosamente a varios contenedores de objetos de gran valor.

Foto: La reina Sofía, en una imagen de archivo. (EFE)

Otro de los tres focos más importantes de los incendios es precisamente el del suburbio de Varybobi, apenas a 30 kilómetros al norte de Atenas. El cielo se ha visto cubierto por un humo denso y cenizas. “Entre el calor y el humo, estos días están siendo un infierno”, relata Natalía, una traductora de 27 años que teletrabaja desde su casa en Nea Ionía, otro suburbio de Atenas. “Durante todo el día de ayer, no he podido abrir las ventanas. Hoy parece que se puede respirar un poco mejor, pero aun así sigo con todo cerrado”.

El miércoles por la mañana, las autoridades de protección civil pidieron tanto a ciudadanos como a visitantes que no salieran al exterior y que cerraran puertas y ventanas. Si el traslado era estrictamente necesario, se recomendaba llevar una mascarilla de alta protección como las KN95, FFP2 y N95. Algunas personas han tenido que ser atendidas en los centros médicos, ya sobrepasados por el covid. Aunque Grecia ha conseguido surfear la pandemia de coronavirus ligeramente mejor que otros países vecinos, este verano se ha embarcado en un nuevo pico de infecciones, que la ha colocado en un disuasorio color rojo en los mapas del Centro Europeo de Control de Enfermedades (aunque por debajo de España en incidencia acumulada).

placeholder Un helicóptero trabaja para apagar el incendio en Varybobi. (EFE)
Un helicóptero trabaja para apagar el incendio en Varybobi. (EFE)

En Varybobi, la destrucción ha sido casi total: en cuestión de pocas horas, el fuego se extendió rápidamente, calcinando coches, casas y locales comerciales a su paso. “La destrucción es incalculable”, declaraba Spyros Vrettós, alcalde de Ajarnés, uno de los municipios afectados, en el canal de televisión Skai. “Hay cenizas por todas partes, es terrible”.

"Los árboles volverán a brotar"

Pese a la virulencia de los fuegos, solo hay una víctima mortal por un accidente combatiendo los fuegos (en los devastadores incendios de 2007, fallecieron 67 personas). Gracias sobre todo a la pronta evacuación de decenas de pueblos e, incluso, a sinergias urgentes, como utilizar los sistemas de alerta covid (mensajes en el móvil) para avisar de los incendios y facilitar las evacuaciones, según ha explicado Hardaliás.

Las ruinas de Olimpia, en peligro por los incendios

En la misma línea se ha pronunciado el primer ministro griego durante una breve visita a Varybobi: "Las casas se reconstruirán y con el tiempo el bosque volverá a crecer... Me aferro al hecho de que, gracias a dios, hasta ahora no se han perdido vidas humanas y que el sistema de evacuación ha funcionado de manera ejemplar. Los árboles volverán a brotar, pero la vida humana no puede reemplazarse".

Al cierre de esta información, los bomberos siguen luchando por intentar contener el incendio de Eubea, que se ha visto seriamente reactivado por los fuertes vientos de la zona, dirigiéndose hacia zonas costeras. En Varybobi, después de que el fuego parecía estar bajo control, varios focos se han visto reavivados. Grecia espera salir de esas cenizas, pero le aguarda un verano de terror.

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